lunes, 20 de junio de 2011

El regalo del destino

Había una vez, un grupo de amigos, que no sabían que lo eran hasta que un día el destino valiéndose de la artimaña de la escritura, decidió reunirlos. Ellos, al principio, desconfiados se observaban no atreviéndose a esperar, pero fueron pasando los días y una alegría nacida del reconocimiento los iba invadiendo haciéndoles anhelar y disfrutar de sus encuentros (continuará)

5 comentarios:

  1. Me ha emocionado Isabel, has dado en el clavo ! es un grupo de amigos que no se conocian, que bonita expresión !

    Aunque el iva ya ha subido al 18%, por lo menos en la literatura se mantiene en el 4%, menos mal...

    Un beso Isabel, te queremos.

    ResponderEliminar
  2. El destino es un presente,
    entre amigos concebido,
    la confianza es virtuosa,
    Isabel lo ha definido.

    ResponderEliminar
  3. Se espera la continuación, por supuesto. El comienzo, quizá porque todos nos vemos reflejados en él, ha sido maravilloso. Con referencia al ejercicio del azar que tenemos pendiente, ¿quién nos dice que teníamos que encontrarnos para hacer cosas así? ¿Casualidad? ¿O el azar lo dispuso de ese modo? Buena pregunta, pero bendito azar, desde luego que sí.

    Genial Isabel, espero leer pronto la continuación sobre ese encuentro de los amigos desconocidos y que disfrutan tanto sus encuentros, eso sí que no lo puede negar nadie.

    un beso y buenas noches.

    ResponderEliminar
  4. Isabel, esto tiene que continuar, porque ahí en los encuentros es donde empezó a ponerse interesante el curso. Y yo quiero que nos vuelvas a contar eso que pasaba de "insuflar", que no acabé yo de comprenderlo bien.
    Pregunta filosófica ¿El destino y el azar es lo mismo? Es que necesito saberlo para los deberes.
    Un abrazo a tod@s.

    ResponderEliminar
  5. Elena, pues planteas una buena pregunta. El destino, es el punto de llegada, algo que va a darse forzosamente, sí o sí. El azar es una especie de casualidad, de algo que ocurre sin que nadie lo haya planeado. Pero realmente, al menos a mí me cuesta separar una cosa de otra. Por ejemplo, imagínate que chico fantástico se encuentra con chica fantástica en la esquina que dobla al salir de la panadería, y a raíz de ese encuentro, surge una historia tan maravillosa como sus protagonistas. Se encuentran por azar, por casualidad, pero... ¿era su destino encontrarse? Date cuenta que medio minuto de retraso por parte de los dos, hubiera significado no encontrarse en esa esquina...

    A ver si alguien te puede ayudar más que yo. Lo que sí te diré es que el tema que propuse era que si las historias ocurridas por azar, son historias que tenían una causalidad mayor —no casualidad— y era necesario que ocurriera. ES un ejercicio de reflexión de opinión personal y subjetiva muy marcada.

    ResponderEliminar