lunes, 20 de junio de 2011

"El tenderete" - Escrito el 03 de Junio de 2007

Porque hoy me siento mal.  Necesito sacar al zaguán de mi puerta y de mi alma mi tenderete particular. Necesito hacer limpieza, subastar, vender y regalar todo lo que me sobra. Lo que me incordia y me hace mal.
Coloco mi mantel, blanco, impoluto, bordado. Con fuerte color a decepción. A demasiados lavados sin éxito. A demasiados reproches velados. Parece limpio. No lo está.
Me dirijo a mi cajón privado, remoto, escondido y busco todo aquello de lo cual me tengo que deshacer. Desde su escondite me grita y me recuerda que está allí. Me hace daño. No sé muy bien por dónde empezar. Comenzaré por las canciones. Los escritos y los sonidos. Pero no seré yo quien les ponga precio. No me importa su valor, tan sólo su desaparición. Son bienes etéreos, tal vez vuelen con el viento. Tal vez no.
Contigo, La canción más hermosa del mundo, Resumiendo, A la primera persona, Te lo agradezco….. Prefiero cogerlas en bloque, sin mirarlas, por supuesto sin escucharlas. Dejo de enumerarlas, son demasiadas. Las pongo en el rincón de mi tenderete, donde no abulten, pero que se vean. Estas las regalo. Sólo me quedo con Cerrado por Derribo. Esa es mía, con el permiso de Joaquín (claro está). Y tal vez, de momento, también me guardo 19 días y 500 noches (está te la pido prestada, Joaquín. Te la devuelvo después de 500 noches, o antes, o después, quien sabe).
Regalo un Cuento, su sólo recuerdo duele. Un cuento imposible, un cuento para todos y que acabó siendo tuyo. Una historia que a nadie importa y que, posiblemente, nadie quiera. Ni para hacerla suya. Nunca fue mía. Por eso, si pasas por mi tenderete esta tarde, recógela y, si es tuya, llévatela lejos. Tan lejos como te fuiste.
Los sentimientos…. Como ponerlos en el mantel? Quizás no sea tan difícil. Ya que solo quedan retazos, jirones, trozos, restos, náufragos y naufragio. Un pecio que cargaba tesoros. Hoy está en el fondo del océano. Del mar, de la Mar. Tal vez donde siempre debió estar. Jamás debió partir. Hacia ninguna parte. Los vendo en bloque. Que pongan el precio. Para mí, No valen nada. Son cadáveres en el armario. Que no se descomponen, pero no dejan de ser cadáveres. Los vi nacer, crecer, multiplicarse y morir. Pero aún no tengo fosa común. Si esta tarde no los consigo retirar de mi alma, mañana empiezo a cavar.
Y en el centro, lo que más duele colocar. El cariño defraudado de dos pequeñas princesas. El dolor silencioso, sordo de sentirse abandonadas una vez más. Sin saber, sin entender, con su erróneo sentido de la culpabilidad. Esto no creo que nadie se lo lleve. No tiene precio. Y junto al de ellas, el mío. Porque a pesar de ser mi pequeño bazar de miserias, parte también fue de ellas. Porque lo compartimos. Y ahora me toca a mí, y solo a mí, vender lo que nos sobra.
No cabe más en la mesita. Se hace de noche. A nadie le interesan mis bártulos, ni mi mesa, ni mis cachivaches, ni mi zaguán. Dejaré que todo pase la noche a la intemperie. Que lo pudra la humedad, la noche, la oscuridad y la soledad.
Tal vez mañana todo haya desaparecido.
Mañana será otro día.

3 comentarios:

  1. Doy por supuesto que en su momento te hizo bien escribir esta elegía por la pérdida de alguien que no te merecía. Pero, como ya han pasado cuatro años, espero que ya hayas vendido a buen precio todas los bártulos y las miserias. Ahora me gustaría leer como se ha llenado ese vacío.

    Me han gustado las metáforas, muy sugerentes.

    Hasta pronto!

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  2. Dices muchas cosas en este texto, Eva. Toda una confesión del interior de tu exitencia, o, quizá, de un momento determinado de ella.

    Como dijimos el viernes, y para mantener los principios a la hora de los comentarios, me gustaría comentar algunas cosas, desde el respeto más profundo, que quede claro.

    Hablas de un mantel de color blanco. Lo adjetivas como impoluto y luego añades que tiene un color a decepción. No termino de verlo, el blanco es un color que simboliza la pureza. Si en vez de color, hubieses usado "matiz" quizá hubieras conseguido un contraste interesante. Un mantel de color blanco, inmaculado, bordado, con un fuerte matiz de decepción.

    Tampoco veo el uso de la búsqueda del cajón privado. Quizá, en esos sentimientos que muestras, se haya una intención firme de compartir hasta el mundo privado, quizá, porque no se menciona. Una mención a esa disposición por tu parte a compartir los secretos más profundos de tu ser, y el cajón privado cobraría sentido. O quizá, en ese cajón privado has ido guardando los reproches que se mencionan, los problemas que has guardado para ti y que hoy, con el equilibrio roto, necesitas deshacerte de ellos. Me faltan detalles para ver el texto. Los que escrbimos, el primero de todos yo mismo, pecamos de dar muchas cosas por sentado, porque nosotros conocemos el contenido, pero el lector parte de una ignorancia casi absoluta.

    Hago hincapié en los vocablos como siempre y nunca. Una historia que nunca fue tuya. Suena demasiado reproche ahí, a mí al menos, me suena a reproche. Y los reproches son hijos —legítimos o ilegtítimos— de las ascuas de la hoguera. Si estás decidida a vender todo, a empezar el camino sin nada del pasado, no deben quedar cenizas de ese pasado. Debes olvidar hasta que la historia no fue tuya, ni de nadie, siempre o nunca.

    Me ha gustado mucho, mucho, la mención a esas pequeñas princesas, y aquí ya hablo de forma subjetiva, a modo de consejos, no de crítica constructiva, esas princesas no tienen culpa de nada y lo que no deben hacer los adultos es permitir que sean parte del problemas. Se dice que parejas hay miles, hijos, solo uno, aunque tengas muchos. Y si te toca a ti sola vender las cosas, es que la compañía no fue la correcta. Eso es una lección que llenará la vida, porque, efectivamente, mañana, todo habrá desaparecido, o pasado mañana. Si uno es capaz de tragarse dolor y mirar hacia delante, el tiempo es el mejor doctor.

    Bueno, Eva, supongo que te he dejado motivos para que te encabrones conmigo ^_^, y espero que entre todos nos digamos en qué fallamos con el único fin de mejorar.

    Saludos cordiales.

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  3. Me han encantado tus comentarios....
    Como bien dices, el lector parte de la nada - eso lo se ahora, después de un gran taller con Sasi -. En el momento que escribí este texto, no tenía tantos datos como ahora para entender ese detalle (o quizás "matiz").
    En absoluto puedo encabronarme contigo; no estoy aquí para que me digais que lo hago de maravilla, sino para escuchar vuestros comentarios, acepciones, corregir y aprender.
    Gracias Juanjo!
    Saludos muy muy cordiales,
    Siempre Eva, eterna Eva

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