miércoles, 22 de junio de 2011

LA SERVILLETA DE LINO (3)

Pero todo eso era ya un pasado gris, una neblina densa y pegajosa, una carga más que un recuerdo.  No quedaba nada de esos primeros momentos de magia con su alumna favorita, de esas noches locas de copas en el pub Tula que terminaban en su apartamento del Paseo de la Habana, hasta esos amaneceres limón pálido con vistas a la Sierra, nada del disfrute irracional y hasta fanático de las clases en la Complutense.

Veintitrés interminables años de matrimonio, tanta rutina aplastante, tanto amor fingido, la ausencia de hijos, la continua sospecha neurótica, tantas pequeñas discusiones hasta la exasperación. Ni siquiera él, Carlos, era ya el mismo. Ni el cuerpo atlético del joven profesor universitario, ni la misma melena negra, ni siquiera la sonrisa. Rabia, solo le quedaba mucha rabia por tantos años perdidos.

El AVE a Barcelona parte a las doce del mediodía, son las ocho y media de una mañana de luz plomiza de final de verano, con un sol que no tiene fuerza para atravesar tanta polución. Apostado en la ventana, la misma en el que se tomó los últimos gin-tonics con ella hace sólo siete horas. No ha pegado ojo, y se palpa con la mano el bolsillo derecho de su pantalón para asegurarse de que tiene el billete de tren, se queda tranquilo, pero lo saca del bolsillo, lo desdobla y repasa rápidamente la información impresa: Salida de Atocha a las 12,00 , Llegada a Barcelona Sants a las 2,37, Clase turista, Tarifa web 58 euros, Billete de ida.
“Sólo ida”, se dice a sí mismo…..

La dejó durmiendo.

Se le hizo un nudo en la garganta, tenía preparada su pequeña maleta roja y vio como el taxi negro y amarillo chillón doblaba ya por la esquina y se paraba en su puerta. Ya no había más tiempo, ni para mirar atrás; asió con rabia la maleta, cogió su mochila vieja de senderismo y sus gafas de sol, echó una última mirada rápida al dibujo geométrico de las baldosas hidráulicas.

Unos segundos después de las doce sintió un leve golpe inicial y no hubo traqueteo de raíles como en las novelas, silencio total, y en menos tiempo de lo que tardó en sacar el móvil de la mochila se vio impulsado a una velocidad de vértigo…….

4 comentarios:

  1. Bien José María, lo has dejado abierto y lleno de posibilidades, pero en mi opinión, te ha faltado al menos, el detalle de esclarecer si ha dejado nota o no. Date cuenta que irse sin más, provocará una reacción en ella y si ve una nota provocará otra. El personaje de la mujer se queda tambaleando y no olvidemos que es uno más de la historia, por si algún autor quiere seguir usándolo.

    Kika le dio giro al meter a la universitaria y ahora tú lo dejas en un momento crucial. Has decidido que Carlos tiene el valor para coger el tren y cumplir su decisión "irrevocable". Lo dicho, está quedando genial el ejercicio porque cada aporte, abre más ventanas y tú lo has cortado en un momento donde empieza un nuevo camino.

    No te mosquees mucho conmigo, anda ^_^. Además tú me conoces y sabes cómo soy.

    Un abrazo y seguir soñando.

    ResponderEliminar
  2. He podido comprobar que la servilleta de lino engancha desde un (1),(2),y ahora este(3) desenlance.El hilo conductor y el suspense mantenido es fabuloso.

    El cariz que adquiere es sorprendente...

    Os felicito a los tres!

    Un Saludo.

    ResponderEliminar
  3. Me gusta "la continua sospecha neurótica" porque es un concepto abierto que me permite crear mi propia historia, y eso le da ucha vida al texto.
    Me gusta que eche una última mirada a las baldosas hidráulicas, porque es algo muy concreto y nos dice mucho de la casa en la que han pasado sus últimos 23 años.
    Y me encanta el final porque es absolutamente abierto y Juanjo no se puede quejar. Ya no tiene que matar a ningún personaje.
    ¡esto está superdivertido!
    ¿que pasará en Barcelona?
    Buens noches bloggeros.

    ResponderEliminar
  4. Elena le toca a Hugo ^_^. Yo voy después. El maestro tiene la palabra ahora. Fíjate lo que está dando de sí aquel relatito que pusiste. La experiencia está resultando muy interesante.

    ResponderEliminar