miércoles, 29 de junio de 2011

Un rápido acuerdo.

Acababa de cumplir los cincuenta años. Llevaba casi media vida gastada, ahora venía lo peor: los errores, la falta de experiencia, el aprendizaje y el ir menguando poco a poco.
Una noche, la luna llena, aburrida, llamó a su puerta y de lo que ellas hablaron y se prometieron nunca se supo.
Las murmuraciones en su tribu comenzaron a ser muchas, intensas y variadas. Ella seguía intacta, detenida en el tiempo.
Pasaban los años y nada sucedía, vio como sus vecinas, familia, amigas mermaban mientras ella sonreía.
Una noche, la luna llena, llamó a su puerta, vino a reclamarle lo que un día le prometió.
Ella comenzó a temblar, aún era pronto. Le pidió más tiempo.
La luna se fue refunfuñando.
Pasaba el tiempo y ella seguía igual. Ya no quedaba gente de su generación, todas se habían extinguido.
Un atardecer, la luna y el sol entablaron conversación, ella era el tema. Su discusión provoco huracanes, tormentas, lluvias torrenciales…
Ella sabía que era la culpable de todo. Salió a la calle, a su derecha el sol intentado ocultarse y a su izquierda la luna ocupando su sitio. Ella en medio, sin saber a quién acudir, le debía al sol y también a la luna.
Desesperada, busco ayuda, no sabía qué hacer. Notó que bajo sus pies salía un intenso calor rojo inesperado. Una voz oscura le hablo desde su interior. No se sobresaltó. Llegaron pronto a un acuerdo.
Ella sonrió de nuevo.





©Miguel Urda

1 comentario:

  1. Bueno, bueno, don Miguel, decirte que me ha gustado tu estreno. Al leerlo he captado el mensaje con más nitidez. Hay que tener cuidado con lo que se desea y con los acuerdos a los que se está dispuesto a llegar con tal de conseguirlo. Sobre todo si es a largo plazo (por cierto, ¿valdría el símil de la hipoteca, que el primer año con las ilusiones la pagas bien y cuando la cosa se normaliza miras el calendario diciendo para, para que llega el día en el que el banco me mete el sablazo). Esa voz oscura, ese resurgir del suelo... A mí me parece que ella está jugando con fuego. A la luna la pudo burlar, esta voz oscura me parece más peligrosa. Y la renegociación de la deuda, es siempre para salir perdiendo. Y mira que no me gusta la palabra siempre.

    Sigues jugando con los relatos de final abierto. Y eso está bien. Este concretamente es muy bueno, porque plantea muchos aspectos de esta realidad que nos toca vivir. A mí, personalmente, me ha encantado. Pero sigo pensando que ella se equivoca...

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