domingo, 31 de julio de 2011

El segundo obsequio de nuestra amiga Kanet al grupo del circo ambulante.



Empezáis a andar,
vuestros pasos son titubeantes
pero llenos de voluntad
y determinación.

El alcance de los mismos
nadie lo sabe,
andáis y andáis,
os apoyáis unos con otros.

Ello os hace más seguros
de vosotros mismos,
a creer firmemente
en que vuestro sueño es posible.

Tras cada recodo en el camino
vislumbráis una fuente de luz
a la cual estáis llamados
a alcanzar sin remedio.

Os hace ser intrépidos,
osados y atrevidos,
a mostraros tal cual sois,
unos auténticos maestros.

Podemos ver vuestras artes,
en el deambular por ese camino
os vais descubriendo,
vais quitándoos esa espesa capa que os oculta.

Tenéis un gran reto por delante,
nadie os ha obligado,
han sido vuestras ansias
de crecer y compartir.

En esa isla dejada y solitaria,
a pesar de estar rodeados de miles de personas,
la mayoría tienen sus miras en otra dirección,
la mediocridad y el vacío rigen sus vidas.

Entre tantos corazones latentes,
unos pocos han sabido encontrarse,
juntarse y andar en compañía,
uniendo sus pasos hacia una misma meta.

No será fácil, nadie lo dijo,
pero no dudo de vuestro alcance,
el éxito está escrito con fuerza
en cada huella que vais dejando en el camino.

Algo bueno tiene esa isla vuestra,
ha sido capaz de reunir en ella
a un puñado de poetas
con ansias de gritar al mundo.

Con su peculiar estilo,
que aún vale la pena estar en él,
que no todo es desenfreno y
corrupción.

A ese puñado de poetas,
los animo, los jaleo,
a que sigan en sus treces,
y que no se rindan ante nada.


(KANET)


Este es el segundo poema que Kanet hace para nuestro grupo. La verdad es que recibir estas muestras de cariño cuando apenas llevamos dos meses en esto, es todo un privilegio que anima y que invita a seguir intentando ser nosotros mismos. Escribimos porque es lo que nos nace hacer y cuando vemos que la gente nos lee y tiene el detallazo de dedicarnos cosas tan sentidas como éstas, lo menos que se puede decir es un GRACIAS, sentido e inmenso.

jueves, 28 de julio de 2011

La Servilleta de Lino. Propuesta de final.



A las 9 de la mañana la esperaba, todos los días, ya era parte de su ritual desde que llegó a Barcelona hace 18 años.

Sentado en la misma mesa de siempre, junto a la cristalera antigua, de palillería blanca y cristales de colores, que daba al patio de esa manzana del Ensanche. En el Café de la Librería la Central de la calle Mallorca. Mientras se tomaba con calma su primer capuccino se entretenía mirando a Joan, el único empleado a esa hora tan temprana: como colocaba las tartas recién llegadas, como preparaba con mimo la máquina de café espresso.


En las grandes tablas de madera basta y sin pulir del suelo se posaban ya reflejos débiles de color chocolate, verde, fresa derretida y azul añil, alocados rayos de sol filtrados por la cristalera, y que según pasaban los minutos trepaban agarrándose a los libros que llenaban las estanterías.


Y allí aparecía María, pisando con fuerza el suelo de madera, subiendo el pequeño desnivel entre la librería y la zona del Café, con sus botines de piel, con sus vaqueros desenfadados y su sonrisa. Pero no llegaba a sentarse, al pasar por el arco iris de luz se evaporaba.


Se tomaban un capuccino, el segundo para Carlos, compartían un croissant grande, hablaban sin parar durante más de media hora, de la niña, del colegio, de la Galería, y salían cogidos de la mano, después de atravesar la planta alta de la Central entre un caos de libros y revistas, bajar la apretada escalera modernista y de entretenerse en la planta baja comentando alguna novedad.


Siempre el mismo paseo con el sol pegándose a sus espaldas, cuerpos que no se quieren separar, ignorando el fluir de automóviles y motocicletas, esquivando las molestas bicicletas rojas de Bicing, después de un corto paseo, al girar la calle Mallorca con Carrer D’aribau, podían ver la fachada del proyecto que montaron juntos hace dos décadas al llegar Carlos de Madrid, “Galería de Arte María Oriol”. 


La tenía cogida de la mano, pero ella ya no estaba, igual que no estaba la Galería, convertida ya en el famoso restaurante El Jardinet. A Carlos le llegó a los labios una diminuta lágrima y cerró los ojos, y ahora sí, podía ver a María, sonriéndole por última vez. 


Era el final de su paseo diario, un señor con bata blanca y una plaquita con su nombre y el logo de la clínica le vigilaba discretamente unos pasos atrás.

La reunión de los urbanoetas, ayer miércoles.

miércoles, 27 de julio de 2011

haikus para un atardecer

el sol se pone

el cielo enrojece

la luna espera.



por fin la calma

pues las horas pasadas

turbaron mi alma.



la paz interior

relaja mi cabeza

qué noche bella.



con el silencio

la luz ya se despide

la noche llega.



me voy con ella

allá arriba en lo alto

brilla una estrella.


martes, 26 de julio de 2011

El Mar desde la Azotea (2)


Estamos a principios de Diciembre, pero la claridad lo inunda todo. Hoy nada más abrir los ojos me vestí de un salto y mientras mi abuela preparaba el desayuno subí corriendo a la azotea, de dos en dos volé por los escalones. No tenía mucho tiempo, menos de 10 minutos, porque es día de colegio y la abuela prepara el colacao con madalenas en un tiempo record.

Cuando abrí la portezuela de madera verde y salí al exterior me quedé con cara de bobo, observando ese Sol que parecía un globo naranja gigante y recién levantado, como yo, sentado tranquilamente sobre las montañas negras de África, y me decía mirándome fijamente a los ojos, atravesando la densa neblina del Estrecho: “Pablo, hoy la profesora de Religión te va a dejar tranquilo”. 

Y es que me tiene frito, es cien veces peor que mi madre y mi abuela juntas. Eso es lo malo de tener una profesora de Religión en un pueblo tan chico, que te la encuentras por todos lados, a la vuelta de cualquier calle, en el mercao, en la plaza más escondida donde te crees que no te va a ver nadie justo cuando estás con los amigos cometiendo pecados. 
Y Doña Virtudes, con casi sesenta y cinco años y soltera de siempre, no tiene nada que hacer por las tardes, justo cuando yo más ocupado estoy. Y luego se lo chiva todo a mi abuela cuando viene a tomar café por las tardes y se sienta en el patio con carita de santa.

La otra tarde nos pilló en la plaza de San Martín, estábamos entreteniendo a Antoñita delante de su casa, mientras Juan y yo le contábamos cosas increíbles y ella se recolocaba las gafas desconfiada, Fermín le robaba tres plátanos de las cajas de frutas que pone sobre el empedrado delante de su portón añil para vender a los turistas. Y que casualidad que en ese momento pasaba doña Virtudes vestida de negro como un grajo, que hasta la nariz la tiene de pájaro grande, vaya por Dios que esa tarde iba a oír misa a la Iglesia de San Francisco y no a la de San Mateo, a donde va siempre. Me mintió el Sol, con esa carita redonda y la sonrisa naranja, la próxima vez subiré a la azotea de noche y miraré a la Luna.

Que me estoy pensando escaparme del pueblo e irme a vivir al Lentiscal, donde mis primos no tienen profesor de Religión y por las tardes se dedican a pescar (y a pecar también), se tiran por la Duna y se esconden por las ruinas romanas. Y luego no tienen remordimientos de ná.

Esperanza, la vecina
la del número catorce
controlando la calle
por su mirilla de bronce,
siempre de morado 
con cara de envidia
y oliendo a pescao. 

sábado, 23 de julio de 2011

Babel

Estava no desemprego
kaj mi trovis laboron,
beim zugreifen am bauen
Babelgo dorrea.
autem tengo aliquis problema
difficile à résoudre.
non so cosa fare,
I do not understand my boss.
¿Será andaluz?

viernes, 22 de julio de 2011

Si de amor nadie se muere




Si de amor nadie se muere
explícame por qué sigo
inyectando este veneno
que me olvide de tu olvido,
que me lleve a un sueño suave
hacia el fondo de mi abismo.
Si estar solo es estar libre
por qué ando yo perdido
entre las frías tinieblas
que oscurecen mi camino.
Si de amor nadie se muere
por qué es que resucito
cuando puedo oír tu voz
y me alcanzan tus suspiros,
con tu cabello ondeando
estos mares infinitos.
Si estar solo es estar libre
libertad, yo te maldigo
rodéame de cadenas
y enciérrame en el castillo
de la linde de tu mente
que en mi reino has convertido.
Si de amor nadie se muere,
por amarte no respiro
porque el aire de mi cielo
ha perdido hasta el oxígeno,
en su infinita agonía,
del dolor que no resisto.
Si de amor nadie se muere
mira el cielo de granizo
destrozando la ilusión
de luchar por seguir vivo,
imaginando un futuro
que carece de sentido,
que requiere renacer
sin que pueda conseguirlo,
porque para renacer
es a ti a quien necesito.


miércoles, 20 de julio de 2011

Por la corriente de la acequia


Esta mañana, de muy temprano, llegó una carta sellada. La trajo Luisillo, el nuevo cartero que reparte del Carril del Picón hacia las huertas.
Cuando vi su letra, su caligrafía preciosa, me dio un vuelco el corazón, me quise morir. No puede ser!, Dios mío no puede ser! Si a mi señorito lo mataron hace tres días!.
En la casa llevamos de luto tres eternos días, con tres noches oscuras y con pesadillas. El primer día fue de horror, de que nadie se lo creía, de espanto y dolor desgarrado. Después vino un silencio denso, la penumbra, las cortinas echadas, el no salir para nada.

Yo soy la única que sale a hacer los mandados, la que hace las tareas de la casa, y ahora que hago yo con esta carta de mi señorito?,  me tiene angustiada, llevo toda la mañana sin saber qué hacer con ella. La entrego a los señores? O mejor a sus hermanos?.
He servido el desayuno en el cuarto de la chimenea, después puse la comida pero no me atreví a mirar a la cara a nadie. Voy como una loca sin quitar la mirada de los dibujitos de las baldosas de la casa.
La entregaré a los señores después de recoger la mesa, cuando les sirva el café. O mejor no, esperaré a después de la siesta, pero como lo voy a hacer, si los voy a matar del disgusto?. No he tenido valor suficiente.

Me quito el delantal y salgo de la casa por la puerta de la cocina, la que da a la huerta, por entre las higueras que lloran y dos chopos solitarios llego a la acequia, y veo como el sobre ondea ya sobre la corriente que va rápida hacia el Rio, ese rio que mi señorito nombra tanto en sus historias, y lloro, lloro como jamás lo he hecho en mi vida.
Y mientras las lágrimas me nublan todo y me tiemblan las piernas, lo oigo decir: 

“Frasquita, tata querida, sabes que estoy en la casa de los Rosales, pero ya no me puedo esconder más, mañana de madrugada me llevarán, en un camión gris. Tú ya sabes quienes son, esas familias de esta miserable ciudad”.
“Tú sabes por qué, por contar historias de ríos, de álamos, de gitanas desnudas y de la Vega. Que por escribir poesía me van a matar. Me matan por no ser como ellos, por imaginar más allá, por querer llevar la cultura a la plaza de los pueblos y escuela a los hijos de los jornaleros”.
“Tata, quién va a nombrar ahora las riveras del Genil, el olor de los arrayanes, los verdes olivares, las choperas de la vega y los paseos tristes de esta triste ciudad?”.
“Tata, tira esta carta a la acequia que corre detrás de nuestra huerta, que la corriente la lleve al rio y que el rio la pierda en el Mar”.

martes, 19 de julio de 2011

Homenaje a Facundo Cabral

Amig@s, y fans del Club::

El "Club de poetas urbanos"  vamos a hacerle un homenaje a Facundo Cabral, recientemente asesinado en Guatemala, desde el programa de Radio Marbella ( http://www.rtvmarbella.tv/radio_marbella.php ) "La vida es bella" 
que se emitirá éste jueves 21 de julio a la 1 de la noche y el próximo sábado 23 a las 5 de la tarde. 
Homenaje a él y a sus colegas de la trova argentina.
Los que no viváis en éste bonito pueblo mediterráneo (chincha, rabia), lo podéis escuchar entrando en la página de radio Marbella arriba indicada y pinchando en el botón de radio en directo.
Abrazos,
                 Jose Luis

El hombre del Sanatorio

Siempre corriendo, huyendo, mirando a todos los lados. Se subió al tren. Se sentó en el vagón once asiento 6B, ventanilla. Se acurrucó. Miró por la ventana esperando verle pero no lo reconoció entre el gentío que abarrotaba la estación de Atocha en Madrid. Le pisaba los talones, pero todavía no le había podido coger. Se quitó la chaqueta azul gastada y con brillos , la dobló cuidadosamente, se estiró los pantalones y sacó su iphone3.
Tenía que volver a idear un nuevo itinerario. Estaba seguro, que al final, volverían a encontrarse. Abrió su google maps y trazó el recorrido. Iría a Pamplona. Estaba seguro de que su hermana, que vivia allí, le comprendería. Nunca pensó en meterse en líos. El habia sido siempre un hombre recto, honesto, con una vida vulgar, pero aquel día, hace una semana ya, todo cambió.
Paseaba todos los domingos por el Retiro. Tenía un banco que formaba parte ya de él. Siempre vacío, al lado de un bar de refrescos y junto al lago. Allí se iba a leer y meditar bajo unos árboles unas veces con hojas y otras desnudos según la época del año.
Esa era su máxima idea del placer. Leer. Olvidaba su vida, se metía en los personajes y se los apropiaba. Pero ese día, ese fatídico y burlesco día, ningún héroe de novela pudo ayudarle.
Cuando llegó, se sentó en el banco y sus pies chocaron con algo duro, un paquete que se encontraba en la esquina de la pata del banco, entre arbustos y flores. Lo cogió. Alzó la mirada y buscó a su posible dueño. Se levantó y preguntó en el bar si alguien había reclamado un paquete envuelto en papel oscuro del tamaña de una caja de zapatos.
- Por aquí nadie lo ha reclamado, dijo el camarero.
Volvió a su banco y allí lo abríó, pensando que quiza hubiera algun dato dentro que le ayudara a encontrar al dueño.
Cual fue mi u sorpresa, cuando lo abrí y me enncontré con una caja rellena de billetes morados, esos de 500 euros que yo jamás había tenido en la mano. Todos muy colocaditos en filas. La cerré rapidamente y me quedé pensando qué hacer. Ir a la policia era una alternativa y la otra, quedarmelos. Opté por esta última. Jamás había tenido suerte. No estaba robando nada, aquello estaba allí tirado y yo lo habia encontrado. Nadie podía echarme nada en cara. Pensé que era mi dia de suerte y con una sonrisa en los labios, cogí la caja y trás levantarme con toda naturalidad, cogí mi libro, mi chaqueta y comenzé a andar hacía la salida del parque.
Sin embargo, algo había ocurrido trás llegar a mi casa. Ya en el metro noté que me seguian. Y desde ese momento, mi vida fue un infierno. Pude ver a un hombre con pinta de boxeador, con una cicatriz en la cara en una mejilla, la nariz torcida y alto, muy alto, con unos hombros anchos, muy anchos, que me seguía a una discreta distancia cada vez que salía de casa. Supe que me había metido en algún lío serio. Y solo pensé ya en huir.

lunes, 18 de julio de 2011

La dama de la noche.



La dama de la noche plena, llena,
desde la oscuridad plata derrama.
Con dedos invisibles acaricia
lo más hondo de tu alma.

Dama eterna del cielo boreal,
tu manto pinta el día del mañana
y, esperando se queda el impaciente
perdido en su nostalgia.

Llena eres, la princesa de los cielos,
testigo del nacer de rosas blancas
que los enamorados depositan
suspirando a sus damas.

Pincel de los espíritus del sueño
mojado en las sonrisa de las hadas,
haces del mar inmenso tus espejos,
belleza que no acaba.

En matriz de los ruegos peregrinos
la noche se convierte en las palabras
que te envían la tierra sola y yerma
sus voces apagadas.

Tu luz se hace jirones de materia
que vuela como lágrimas de plata;
en mi alma prisionera de tu embrujo,
la noche no descansa...


domingo, 17 de julio de 2011

“A la pobre luna explotada”

Ay, pequeño planeta blanco.

Cuántas veces te usaron los poetas
para adornar sus rimas y sus odas.

Cuántas veces saliste de las bocas
de amantes y rapsodas.

Cuántas veces serviste de candela
a rameras, borrachos y bandidos.

Cuántas veces le hiciste compañía
a ascetas solitarios
y a insomnes peregrinos.

Tú, que eres pura roca
y arenas polvorientas.
Tú, que no tienes vida,
tú, que no sabes nada,
has inspirado versos,
has cautivado almas,
has provocado aullidos
amores y esperanzas.

Siendo tú, como eres,
simplemente el reflejo
del sol y su templanza.

Jarabes recitados


Jarabe para beber
que se lo den a mi niño
que tiene un poco de fiebre
y los ojitos pardiños
quiero el jarabe que cura
to las penas, to los males
quiero a mi niño sanico
con felicidad a raudales

Hay otro jarabe
dulce
para mis chicos audaces,
los que vuelan por la luna
y de las estrellas
hacen
collares de luz radiante,
para adornar a la diosa
que los premia
con sus artes

viernes, 15 de julio de 2011

El extraño caso de la señorita Kanet

En una pequeña ciudad del noreste de España, donde la gente anda a prisa por sus calles ordenadas, para entrar puntuales todos al trabajo, (no más tarde de las 8 y un minuto de la mañana), hablando un idioma extraño pero con sonido mediterráneo.....
Donde dicen que vive gente muy organizada y productiva, rentable y activa. 
Obsesionada por el euro y el pan tumaca (que rima con hamaca). 
Vivía una chica que llamaban Kanet,  si, si, "Kanet"
que se empeñaba en llegar a las ocho y dos 
y como no tenía parné , 
el pan lo tomaba con aceite y ajo, 
y por llevar la contraria, escribia hasta en el trabajo.
Por que le ponía de buen humor
Kanet no veía la televisión, 
Del mundo se reía
y escribía y escribía
sobre todo poesía
Hasta que en una ocasión
en internet se encontró
con un grupo de majaras 
del sur tenian que ser,
que el alma le robó.
Con sus poemas y reuniones,
tanta risa y algarabías
sus relatos y emociones
Kanet se cegó con tanta luz, 
y eso que era Enero
sintió la brisa de Levante
se paseó por la calle del viento
y se compró un barquito velero ! 
A componer haikus
allí que se fué 
con los poetas majaras
nuestra amiga Kanet 

UN REGALO DE NUESTRA AMIGA KANET QUE AYER AGUANTÓ HASTA LAS DOS DE LA MADRUGADA ESCUCHÁNDONOS EN LA RADIO.

s el momento de compartir las
ociones que tiene cada uno,
iempo ya es de darse a conocer,
etar al mundo con ello,
mpequeñecer lo que ya existe.

migos con unas mismas inquietudes,
ovidos por el más genuino de los placeres ,
nvencibles cuando se juntan,
uiados por el corazón y los sentimientos,
rquestado por un líder firme.
¿us armas? pluma, tinta y papel.

n la era moderna, teclado y pantalla,
us mentes tienen la tecnología a su servicio.

a vida les sonríe en esos encuentros,
hora es el momento.

uerza y carácter,
ncluso orgullo por ello,
s lo que imprimen en cada una de sus obras.
iempre con una innegable modestia
allada en el más fino cristal.
lbergando un fin común, divertirse y aprender.



 Pues esto que os digo, que tuvo el valor después de un día entero trabajando, quedarse hasta el final del programa. Un gesto que valoro y agradezco. Y si encima, nos regala este acróstico, ya podemos ponernos a aplaudir. Decir "gracias" es decir muy poco, desde este momento, y con la inspiración de la agente del orden que se inventó nuestro director, buscaré una palabra que exprese realmente lo qué significa este gesto.


jueves, 14 de julio de 2011

TRES HAIKUS Y UN SOBRE CERRADO

POETAS URBANOS            ATARDECER                  PASEO MARITIMO

Cuarenta días,               Se pone el sol,                Paseo a mi perro,
mil versos en el aire,       un pescador dormita,       el canto de una rana,
la luna espera.               Mediterráneo.                gaviotas blancas.



        El sobre llevaba tres días sobre la mesita, en la dirección mi nombre y el de ella en el remite. No me hacía falta abrirlo, conocía el contenido y no quería que sus palabras me causaran aún más dolor.
      Lo sabía, sabía que no podía durar. Ella era demasiado para mí porque, ¿Quién soy yo?. Un tipo vulgar  y aburrido, sin imaginación y sin recursos. Muy poco para una mujer tan capaz, tan extraordinaria, tan segura de sí misma y tan divertida. Sabía que éste día tenía que llegar pero no puedo soportarlo, toda mi vida gira a su alrededor, sin ella ya no soy nada, ya no tengo esperanza, ya no me vale la pena vivir.

      Al día siguiente, el vigilante, alertado por la limpiadora, se agachó y cogió el sobre que estaba en el suelo, junto al cadáver y el frasco de Sinogan vacío.  Lo abrió cuidadosamente y leyó:

“Amor mío, estoy en Santander, liquidando todas mis pertenencias y despidiéndome de todos mis amigos. En cuatro días estaré en Madrid, ya para siempre a tu lado, junto al hombre más maravilloso e interesante que he conocido en mi vida.
Hasta muy pronto.  Te quiero.”
   

Haikus


El mantel blanco
mi hija me observa
la vida sonríe

La vela azul
los juncos se mueven
suspiro feliz

Las rosas rojas
la luna ya no se ve
sueño un porqué



Reunión de Poetas Exiliados

Hola  a todos,


Ayer tuvimos la tercera reunión del Club de Poetas Exiliados en Marbella, pareció más una reunión clandestina de poetas exiliados, en ese rincón escondido de ese patio que se iba oscureciendo poco a poco, sólos los seis poetas huidos......


Bueno ahora en serio, la reunión muy muy ímtima, nos reimos, leimos nuestros haikus y relatos del sobre cerrado y hemos decidido lo siguiente:


1. Imponer una sanción pecuniaria de 100 euros pagaderos en dos plazos de 50 cada uno, a Miguel por haber avisado tarde de que no venia, por las molestias y el stress causado, ala. ya sabéis el destino de esa sanción, no ?


2. Esta tarde a las 4 estaremos en el programa de radio "la Vida es bella", donde nos invitarán a un café gourmet y unos pastelitos árabes de Lepanto, y de paso leeremos un poco de poesía de nuestra cosecha, será un éxito total y nos acordaremos mucho de los que no van a venir, se siente. Eso por irse a sitios como la Provence a perder el tiempo...a quién se le ocurre ??


3. Mañana viernes Luis llevará, a quién se apunte, a una excursión para leer poesía y despeñarse por uno de esos picos tibetanos que tan bonitos se ven desde Marbella, y la cita es en el parking de Worten (la Cañada) a las ocho de la tarde, con bocata, bebida y un móvil cargado y con el 112 en la pantalla. Ah y con un paracaidas de emergencia. En le próxima reunión tendremos una ceremonia muy emotiva y recogida recordando a esos poetas que subieron a leer poesía ese viernes de Julio de 2011.....


4. Lourdes, la asturiana cantarina, tuvo la genial idea de invitar a un poeta ó escritor famoso para que venga a una de nuestras reuniones, para que se jinche de reir será...., Juanjo sugiere que sea Alejandro Pedregosa, que será el poeta que nos de el próximo curso en Septiembre, es muy majo, yo lo conozco. A Juanjo le dió un dolor de cabeza despues de tener esa idea y se puso mu malito, y montamos un numerito en el patio del Tanguito, Luis el dueño del local canceló el grupo de flamenco que venia a tocar , teniendo ya un grupo de poetas montándo el éspectáculo para que iba a pagar a grupo de flamencos muertos de hambre ?


5. La próxima reunión, si sobrevive alguien y si la gente ha vuelto de la Provence y otros sitios pijos, será el miércoles 27 de Julio en el Tanguito,


6. Isabel insistió, y se puso muy pesadita con el tema la verdad, de montar un circo (perdón un teatro) en su casa y que cada cual sea un personaje inventado, ahí Juanjo se puso peor y se tuvo que tumbar atravesado en el suelo del patio y ahí fué cuando el dueño llamó por su  móvil al grupo de flamenco pero  ya subían por la plaza de las ranitas , con lo cual ya era tarde y llegaron a entrar en tromba en el Tanguito, ya se lió una buena porque pensaron que había un espectáculo de teatro montado sustituyendo a su tablao, luego ya se dieron cuenta de que era un circo de poetas exiliados, y una policia local muy joven y con el pelo azabache rizado practicó el boca a boca a Juanjo, que se recuperó de inmediato, mientras Hugo mirando al techo, Jose Luis espantado, yo muerto de la risa y Lourdes e Isabel en los servicios de señoras componiendo haikus.Y después de todo esto decidimos montar el teatro en Septiembre, que lo tenemos que ensayar más.


Hala, un abrazo a todos, sobre todo a Carolina que nos consiguió el local y que es muy amiga del dueño y a la que le hemos dejado la factura de las 7 bebidas que tomamos. Un besito Carolina, te queremos. 
Ah se me olvidaba: echamos mucho de menos a Kika para mantener el orden de la reunión, con esa voz y los golpes de tabernero que pega en lo alto de la mesa. Vuelve de Madrid Kika

martes, 12 de julio de 2011

el Mar desde mi azotea



Nuestra azotea es la más alta de la Calle del Castillo, tanto que desde ella se puede ver el Mediterráneo hacia la izquierda y el Atlántico a la derecha. En los días claros, la mayoría, se divisa la costa de Marruecos al Sur, adivinándose hasta sus pueblos y colinas, carreteritas y puertos.


Y en medio, un interminable tráfico de barcos de todo tipo, “ferrys” de ritmo frenético que cruzan de Norte a Sur y cargueros enormes de marcha muy lenta de Este a Oeste. Los veleros navegan con mucho valor y luchando contra las corrientes se las ven y se las desean para pasar del Mar al Océano, y los barquitos de pescadores como muertos de miedo, subiendo y bajando por las olas y que nunca se alejan del puerto.


Allí me puedo pasar las horas muertas y hasta el día entero si me lo propongo (y si mi madre ó la abuela se olvidaran de mí), absorto con el espectáculo que se desarrolla en el horizonte, como una película sin personajes, con sonidos pero sin diálogos, pero que te captura desde el comienzo, hasta que se pone el Sol. 
Esto es Tarifa, un pueblo de gente chiflada, donde da mucho el Sol, y el viento no nos deja ni un momento.


Pero no me puedo pasar el día en la azotea, a mí edad, que ya son 12 años, las obligaciones son interminables, a veces agobiantes. No me dejan tranquilo: “niño, a la vuelta de colegio te traes dos barras de pan moreno de la panadería de la Luisa y de paso le pagas los roscos de vino de antes de ayer”, “niño, cuando termines los deberes te pasas por la mercería y recoges el encargo de tu abuela”, niño esto, niño lo otro.


La azotea es la tercera altura de nuestra casa y se llega después de un viaje interminable por unas escaleras de mármol claro, hierro forjado pintado de blanco, y un pasamanos muy suave de madera oscura y barnizada sobre la que deslizo mi mano con gustito cuando subo y bajo. Las escaleras empiezan a enroscarse en una esquina del patio, allí abajo y se hacen más estrechas en la última subida, desde la galería hasta dar con la puertecita de madera verde que parece que la hicieron para una familia de enanos que vivió aquí hace mucho tiempo, eso me ha contado mi padre.


Hay mejores casas en el pueblo, sobre todo en las calles cercanas a la Iglesia grande, pero la mía, la número 16 de la Calle del Castillo, es especial.


abajo en el patio
junto a la fuente
está la vieja hamaca
y un par de sillas
pa mi abuela Paca
y las vecinas cotillas


¿Y si fueras para mí?



¿Y si fueras para mí?
¿Y si existiera un destino,
que me atara a tu sonrisa,
e iluminara el camino
que me atara eternamente
a tu luz del paraíso?
¿Y si fueras para mí?
¿Y si aún no te he perdido,
a pesar del gran pesar
de que nunca te he tenido?
¿Y si no es necio soñar
que quizá duerma contigo?
¿Y si amanezco a tu lado?
¿Y si ya no existe el frío?
¿Y si al despertar te veo
como un sueño concedido?
¿Y si merece la pena
llorar como lo hace un niño?
¿Y si fueras para mí?
¿Y si alguien tiró el hilo
que se puso en el momento
que tú y yo nos conocimos?
¿Y si merece la pena
batallar como un proscrito
y borrar todas las lágrimas
que ningún hombre ha escrito?
¿Y si te espero soñando
con tus ojos y sus brillos?
¿Y si te espero esperando
mientras al mar acaricio,
confundiendo con tu piel
su sueño de luz dormido?
Y si no eres para mí
lucharé contra el destino;
debo hacerlo porque eres
lo mejor que he conocido,
debo hacerlo por el día
que te puso en mi camino...

domingo, 10 de julio de 2011

Palabras...solo palabras




Quieres tocarlas y solo alcanzas su presencia.Tan sencillas como la palabra a-m-o-r y que pocos descubren la inmensidad de su significado.Algunas nacieron para sufrir , como la palabra v-e-r-d-a-d , que está tan gastada que a veces duele.Pero...¿ Que hay detrás de las palabras?

La palabra es la manifestación de lo que somos.Pero también los silencios lo son.

¿ Las palabras descubren u ocultan?

Si pueden llegar a ser paredes que suspiran, también alcanzarían a insinuar colores y vuelos largos como las flores y los pájaros.

Pero la realidad descubre su desnudez y nos enseña que hay palabras utilizadas para consolar , dar apoyo y ayudar a quien lo necesita,son palabras de ternura y aliento.Lo mejor de la vida.Pero a veces son lo peor , cuando se utilizan para ultrajar , traicionar y hacer daño.

HAY PALABRAS!!! CUANTOS CRÍMENES SE COMETEN CON VUESTRO NOMBRE.

Decir que soy feliz , son palabras con mas de un millón de sentimientos, que te hacen comprender que los lunes poseen un viernes escondido y donde el tiempo es tan sólo un suspiro.

Y al final te das cuenta, que las palabras sólo son palabras...¿ Te parece poco?

La palabra como creadora es envoltura del alma que la siente,de la boca que la profiere y de los ojos que la desmienten o confirman.


AMIGOS DEL TEATRO



La voz de la pasión y el sentimiento
se oyó en el corazón de un escenario.
Once artistas del arte literario
pintaron con estrellas su talento.

Buen hacer que se graba a fuego lento,
emociones que se ensayan a diario,
actuación que olvidó su talonario,
buenas obras que aplaude incluso el viento.

La luz de la bohemia los alumbra
y ellos sueñan contando sus historias
a la luz del octavo anfiteatro.

Sus sueños eliminan la penumbra
que puedas tú llevar en las memorias
por estos once amigos del teatro.

sábado, 9 de julio de 2011

La etiqueta me hace cosquillas -2ª parte-

La farmacia a la que fuimos no era la que estaba de guardia miramos cual era la próxima y nos dirigimos a ella. Él continuo hablando sobre mí: de la felicidad que yo emanaba; de lo contento que se había puesto al saber que había aprobado los exámenes de junio. Íbamos tan ensimismados en la conversación que no percibí que nos habíamos desviado de nuestro camino. No vi nada extraño en ningún momento, solo al final, porque todo fue tan de repente. Oye, ¡que por aquí no es le dije! Sí, sí es por aquí. A lo cual me agarró del brazo y me obligo a caminar por donde él decía. Las luces del pueblo habían perdido intensidad. Yo protesté, mamá. Quise volver, dar marcha atrás, pero apretó mi brazo, y con dura voz me dijo: ¡vamos! Estaba muy oscuro y pisábamos tierra y fue todo tan horrible, mamá, que no te voy a contar los detalles de lo que pasó.
Por tus gestos puedo ver que te estarás haciendo reproches por haberte enamorado de un hombre así. Pero no te preocupes, mamá, tú no tienes culpa. Mi juventud no me ha permitido conocerlo muy profundamente, pero por lo poquito que sé y por lo que dicen el amor es ciego.
¿Por qué no me cuentas que pasó después? ¿Al ver que yo no llegaba a casa? Me gustaría saber si lo han encontrado ¿Crees que lo tenía todo planeado? Ahora entiendo muchos de sus comentarios, de sus bonitas, y lo que parecían, espontáneas palabras: eres más linda que el cielo; eres la esencia de mi vida.
Mamá, me gustaría escuchar tu voz. Me impone tu silencio. Por favor, di algo: llora, grita, ríe a carcajadas pero, di algo mamá. Ha sido un golpe muy duro, pero no sé para quién ha sido más doloroso, si para ti o para mí.
Lo prefiero así, mamá. No importa que llores, mamá, no importa. Llora, deja que aflore tu rabia a través de las lágrimas.
¿Qué cosas estarán pasando por tu cabeza, mamá? Tengo curiosidad por saber que pasó después. Pero no creo que ahora estés preparada para contármelo. Quizás cuando veas las cosas con algo más de sosiego, podrás háblame de ello. Ha sido un duro golpe para las dos.
Me gustaría pedirte un último favor, mamá. ¿Podrías mover un poquito la etiqueta que cuelga del dedo gordo de mi pie izquierdo? Me está haciendo cosquillas.



© Miguel Urda

viernes, 8 de julio de 2011

Como tú. (dos en uno)

Tu mirada es profunda y penetrante,
Un águila volando en las alturas,
tu caminar ligero y armonioso,
una gacela saltando las aulagas,
tu pelo negro ondea contra el viento,
un alazán galopa en la pradera,
tu voz limpia, brillante y cristalina,
un ruiseñor cantando en una rama,
tu movimiento sensual y cadencioso,
acecha la pantera en la quebrada,
tu manera de ser, noble y sencilla,
el manantial discurre silencioso,
tu risa suena alegre y luminosa . . .

Tu risa,
no es comparable a nada.
.

Dame


Dame palabras que al dolor retarde
mientras que el aire vuele por el prado.
Dame un sueño que nunca haya soñado
el corazón que siempre fue cobarde.

Déjame tus estrellas en la tarde
y una vida contigo y a tu lado.
Déjame de tus ojos empachado,
al beber el amor que por ti arde.

Dame miradas que besen los años
Dame una historia sobre un sentimiento
que destruya escaleras y peldaños.

Dame un abrazo y un beso de aliento
dame un hechizo que borre los daños
esparcidos en las alas del viento.

jueves, 7 de julio de 2011

Haikus de una tarde de verano

Componiendo haikus
el calor de la tarde
me duerme

Una planta se mece
por una leve brisa
que desaparece

Lo contemplo
Mar de crestas blancas
cinco de la tarde


Joanna dice
que los haikus son
como tweets


Terral caliente
Sierra Blanca se ve clara
calles vacias

miércoles, 6 de julio de 2011

La Petra (poema erótico-rural)

Yo no sé que releñis m’encurri
cuando voy y le guipo a la Petra,
se me sale la caja’el cuelpo
y la sangre en los pulsos mi peta.

Que no sé si serán sus andaris
o ésas calnes que tié tan pretas,
qui a pesar de los cuatro rifajos
se li marcan las cachas pa’juera.

Joeté cuando va por la calle
apoyá en su madre y su gúela,
pos está tan golda y tié tanta grasa
que pué descurrirse si ellas la sueltan.

Si a mi me valiera el no ser tan colto
un dia m’arrancaba y la icía: ¡¡Petra!!
no te m’esconfies que yo p’al casorio
mesmo voy por la senda direcha.

c’anque no soy rico, tengo el cacho casa,
amén de unas sueltis, ¡Y tamién la güelta!
Iban toos a gibarse d’invidia,
si ella m’acetara, ¡Jui, si me quesiera!

Al Sur me iría.....

Al Sur del Sur yo me iría
a inventarme nuevos colores
a contemplar amaneceres
a descubrir sentimientos
pa jartarnos de Luna
desde lo alto mi azotea.

Desde la arena caliente
en el corazón de esta playa
te miraría con otros ojos,
a bailar descalzos, sin parar
a bañarnos en la oscuridad
al Sur yo te llevaría.

Al azul clarito de la Mar
te vendrías conmigo
a la línea del horizonte
nos iríamos todas las mañanas
pa emborracharnos de luz
y mirar, y mirar.

Y me compraría un barquito
de velas pequeñas
pintadas de rayitas amarillas
para salir a navegar
por tus suaves olas
y fondear en tu cueva
de Punta Camarinal.

De madrugada
te llevaría al puerto
y aluego al mercado
pa probar todos los sabores,
a ver todas las caras
a oler tus olores
a escuchar tanto ruío
de este pueblo medio majara.

Por que no te vienes
niña rubia
si en mi libreta azul,
donde escribo poesía
no cabrían todos los versos
que por ti crearía,
si allí contigo me perdería
escuchando flamenquito
en ese rincón del Eco Center
donde los tambores frenéticos
esas voces extrañas
y la música chill out
loquitos nos volverían.

Que si,
que allí contigo me perdería
para hacerte el amor
por ese laberinto
donde todo es perfecto
de calor, de amor, de alegría,
de Poniente fresco, ay! que me perdería.

martes, 5 de julio de 2011

Quiero perderme contigo.



Quiero perderme contigo
por la noche de tu cielo;
mantener anonimato,
como se guarda un secreto,
y poder cuidarlo siempre
como el más preciado sueño;
para que tu alma suspire
y te bañe en un te quiero.
Sueño perderme contigo
en la espuma de tu océano
y que no me encuentre nadie
cuando me abrace a tu cuerpo
para lograr que al fin sientas
que este amor es verdadero.
Quiero perderme contigo
en las notas de un bolero,
sus acordes en tus ojos
pintan la danza del viento.
Sueño perderme contigo
en los montes bandoleros
donde aún la nieve es pura
donde brotan los espliegos
de lavanda, de jazmín.
en las lunas de mi enero.
Quiero abrigarme en tu frío,
en tu piel de terciopelo
como si un recién nacido
yo volviera a ser de nuevo
abrigarme entre tus brazos,
respirando de tu aliento.
Quiero perderme contigo
y poder robarle al tiempo
los compases de sus pasos,
y a tu lado hacerlo eterno.
Quiero robarte conmigo,
sin perder ningún momento
porque si no estás a mi lado
yo te juro que reviento,
déjame que yo te robe
mil caricias y un te quiero
y envolverlo en un regalo
si contigo yo me pierdo.
Quiero perderme contigo
pues tu alma es el lucero,
mi estrellita más hermosa
que ahuyenta cualquier miedo.
Quiero mirarte infinita
en este amor que es silencio
reflejarme en tus ojitos
que presiento mis espejos,
de tu mano, sin palabras
adorarte sin remedio,
escuchar nuestros suspiros
que nos nacen desde el pecho,
adorarte para siempre
y a tu lado hacerme viejo.

domingo, 3 de julio de 2011

La etiqueta me hace cosquillas -1ª parte-

Perdóname mamá. No sé como ha sido o si yo he tenido algo de culpa. Sabes, me resulta difícil articular palabra y eso que lo intento.


Te voy a decir la verdad: le temía a este momento, encontrarnos frente a frente.


Aquí hace frío mamá, así que abróchate un poco la rebeca negra, no vayas a resfriarte. A partir de ahora tienes que cuidarte un poquito más por ti misma. Me preocupa ese gesto tan serio que tienes. Prefiero verte con algo de expresión, para poder interpretar tus sentimientos, así me das miedo. Solamente escucho tu fuerte respirar. Cuánto silencio hay aquí ¿verdad, mamá?


No sé como me verás, pero noto mi cara algo hinchada ¿Cómo me ves tú, mama? ¿Estoy guapa? La noche en que todo pasó si lo estaba. Me lo dijiste cuando salía de casa: “que guapa vas, Paloma. No vengas más tarde de las doce y ten cuidado, que la noche es más profunda y peligrosa que un abismo” “No te preocupes que lo tendré te respondí”. Y lo tuve, mamá, tuve cuidado. Desde bien tempranito me inculcastes el sentido de la responsabilidad. Eso no me lo podrás reprochar. Siempre fui una niña responsable en todo.


Me gustaría contarte con todo detalle como sucedió, pero no quiero hacerte sufrir más. Bastante tienes con todo lo acontecido en estos días. Por cierto, mamá, he perdido la noción del tiempo ¿cuantos días han pasado? ¿Dos? ¿Tres? Me mata estar a expensas todo el día de la luz artificial de esta habitación.


Yo volvía para casa y no era muy tarde. Me había despedido de mi amiga Clara en la esquina, donde siempre lo hacíamos. No le tenía miedo a ese camino, estaba iluminado y nunca había pasado nada. Sí que me sorprendió que una voz familiar dijese mi nombre saliendo de la oscuridad y a esas horas de la noche. Me preocupó más que hubiese pasado algo en casa. Me dijo que no, que no pasaba nada, pero la migraña no le dejaba dormir y que iba a la farmacia de guardia a comprar algún remedio para intentar aplacarla. ¿Por qué no me acompañas y después nos vamos los dos juntos? No tuve porque sospechar de él y no me pareció nada malo acompañarlo, la farmacia no estaba muy lejos. Me fue preguntando si ya salía con algún chico, que no le parecía bien que yo fuese tan reservada, que podía contar con él para lo que quisiese, que le gustaba mucho el corte de pelo que me había hecho para el verano y que esa noche iba especialmente guapa; alabó la pureza de mi alma; mi forma de pensar; mi actitud ante la vida en una chica de catorce años.


Continuará.



© Miguel Urda

LA SERVILLETA DE LINO (8)



 Recordó de pronto aquéllos años de su juventud como becaria en el Archivo Histórico del Carrer del Bisbe, junto al puente. Carlos la esperaba por las tardes, a las ocho en punto, apoyado en una columna del patio gótico, con sus viejos vaqueros y ésa sonrisa suya que era el cielo. Los vinos en Ca’s Mosson, sentados en una mesa diminuta, cogidas las manos, las caras muy juntas, los alientos confundidos. En ésa época él venía a menudo a Barcelona para completar sus estudios de Filología Hispánica y ella siempre le esperaba ilusionada. Luego, de repente, todo terminó con unas amargas palabras en una carta, sin una llamada, sin una sonrisa más en el patio a las ocho de la tarde.

Por enésima vez, Carlos visualizó el mensaje en la pantalla del móvil: “Mañana en tu casa, a la hora de siempre”. No se creía que ella hubiera accedido a verle sin un pero, sin una pregunta, sin un reproche, y que recordara incluso la hora de aquéllos encuentros en su pisito del Raval. Aquéllas tardes deliciosas e interminables…
El sonido estridente del timbre de la puerta quebró sus pensamientos.
     

sábado, 2 de julio de 2011

Otra opción para el 13: Tanguito

Hola a todos, ¡madre mía cuánto me perdí no acudiendo a la última reunión!. He leído el resumen hecho por el presi y la verdad es que el tema va a una velocidad... ¡sólo ha pasado un mes desde que surgió la idea!,¿no?... eso está bien, hay motivación.

Os pido disculpas por ser "una participante tan desastre". La culpa es del tiempo, debería detenerse un poquito de vez en cuando, ¿verdad?, así también descansaría él, que debe de estar bastante agobiado consigo mismo, digo yo, siempre empujando de las agujas a ese ritmo tan acelerado...

Respecto a próximas reuniones y si Elena no llega a un acuerdo convincente con Café de Ronda, y si os parece bien, claro, podríamos reunirnos en Tanguito. Tiene una terraza muy agradable y muy acogedora.

Os deseo un buen fin de semana a todos.






La Servilleta de Lino (7)

Doce metros separaban el dormitorio de la entrada de su casa. Pero María, con la maleta en una mano y el móvil en la otra, no pudo dar ni un solo paso. Cerró los ojos y empezó a cantar, alto, muy alto. No quería escuchar, se negaba a recordar a la memoria del dolor esos gritos de ira, mucha ira, por ignorarla cuando más le necesitó; de rabia por el egoísmo y las injusticias en sus palabras; gritos de rencor por abandonarla a la soledad. María se estaba destrozando la garganta para no rememorar ese palpitar de su corazón a base de golpes de furia por tanta humillación y desconfianza.

Dejó de cantar. Todo empezó a darle vueltas en la cabeza, se mareaba y abrió los ojos. Sí, estaba cansada y harta de tantas historias, de tanto teatro, de tanto resentimiento pero no podía evitar sudar de excitación cuando, en el silencio, María pensaba en ese olor a mar de la nuca de Carlos , en sus labios suaves al besarla , en ese modo de respirar tan pausado y tan profundo.

Los pies al igual que la confusión le pesaban. No avanzaba en el camino hacia la puerta de la entrada. "Él dice que necesita verme- pensó- pero ¿y tú, María?".

viernes, 1 de julio de 2011

EL PERRO COLOR CENIZA (2)

Lejos de este suceso, en el tiempo y en el espacio, tuve la ocasión de conocer en una feria de antigüedades a un personaje de características similares.
Se trataba de un hombre de mirada orgullosa, color blanco y sin atar.
Nadie me lo había presentado, pero cada vez que pasaba delante de su puesto de joyas antiguas, me dejaba paso y me miraba de reojo sin inmutarse. Era un hombre elegante y bien vestido. Bien vestido por sus pantalones beige de raya impecables, su camisa azul de lino impoluta y sus zapatos de ante marrón. Elegante por su forma de llevarlo.

Me interesaba su puesto porque tenía una sortija antigua de platino y brillantes, similar a la sortija de pedida de mi madre que yo había heredado. Mi timidez me impedía preguntar el precio. Mi curiosidad me retenía cerca merodeando. Por fin apareció un amigo que sería mi salvación.

- Disculpe ¿Qué precio tiene esta sortija? – preguntó mi amigo.

El vendedor se acercó, observó a mi amigo, cogió la sortija y se alejó sin responder.

- Oiga! Le he hecho una pregunta.
- La sortija no está en venta – respondió insolentemente, con la superioridad del que sabe poseer algo preciado.

Nos miramos con perplejidad, sin dar crédito a lo ocurrido y decidimos ignorarlo.
El vendedor se dio media vuelta, se sentó en una banqueta color avellana y abrió un libro por la última página. Junto a él, un perro sin atar, de color ceniza y mirada orgullosa custodiaba su lectura.

La cuna de mis sueños





He soñado con la playa
de los páramos desiertos,
y una casa de corales
dibujada por tu aliento,
avanzando hacia el pasado
que se estaba contruyendo
antes de que nuestra luna
se fundiera en el sendero
que nuestros dos corazones
buscaban con tanto anhelo.
Y ahora miro al pasado,
tantos ocasos del cielo
contemplados sin tu amor
y la lluvia fina de hielo.
Y me asaltan las preguntas;
por qué en todo este tiempo
no se me ocurrió inventarte
si te echaba tan de menos,
si me hacías tanta falta
como el agua a los océanos.
Nuestra casa de los páramos
esconde nuestros secretos;
las palabras de la historia,
los relatos junto al fuego
que nosotros inventamos
en las noches del invierno.
Bendita complicidad
que llevamos tan adentro
y el alma de una mirada
me susurra el pensamiento
que están naciendo en tu ser
y en mi corazón abierto
para saber qué pensamos
cuando todo está en silencio.
Y en las noches del insomnio
cuando soplan fríos vientos
yo me abrigo por saber
que a mi lado yo te tengo,
y me duermo si es que escucho
los suspiros de tu pecho;
dormiré sobre tu vientre
que es la cuna de mis sueños.