sábado, 2 de julio de 2011

La Servilleta de Lino (7)

Doce metros separaban el dormitorio de la entrada de su casa. Pero María, con la maleta en una mano y el móvil en la otra, no pudo dar ni un solo paso. Cerró los ojos y empezó a cantar, alto, muy alto. No quería escuchar, se negaba a recordar a la memoria del dolor esos gritos de ira, mucha ira, por ignorarla cuando más le necesitó; de rabia por el egoísmo y las injusticias en sus palabras; gritos de rencor por abandonarla a la soledad. María se estaba destrozando la garganta para no rememorar ese palpitar de su corazón a base de golpes de furia por tanta humillación y desconfianza.

Dejó de cantar. Todo empezó a darle vueltas en la cabeza, se mareaba y abrió los ojos. Sí, estaba cansada y harta de tantas historias, de tanto teatro, de tanto resentimiento pero no podía evitar sudar de excitación cuando, en el silencio, María pensaba en ese olor a mar de la nuca de Carlos , en sus labios suaves al besarla , en ese modo de respirar tan pausado y tan profundo.

Los pies al igual que la confusión le pesaban. No avanzaba en el camino hacia la puerta de la entrada. "Él dice que necesita verme- pensó- pero ¿y tú, María?".

4 comentarios:

  1. Ay, señor. Esto se pone cada vez mejor. Ahora resulta que nuestro Carlitos es un cabroncete de mucho cuidado ^_^. Digo yo que si María está a esos doce metros que separan la entrada del dormitorio, será que sí, que necesita verlo. ¿Quién no recuerda los versos de don Pablo Neruda? "Es tan corto el amor y tan largo el olvido". María que sí, que si rechazos, que sí egoísmos... pero te sigues acordando de sus labios, de su olor a mar... Por favor que José Luis le dé continuación a esto, porque está quedando un ejercico precioso.

    A mí personalmente me parece un relato muy bien escrito. Me ha gustado el uso del canto para no oír la voz del recuerdo, del recuerdo que solo le dirá que salga corriendo a raíz de lo sucedido. Y al llegar al silencio, esos recuerdos se enfretan en la frontera del bien y del mal. A mí me parece muy acertada la idea aquí que los sentimientos no son entendibles de ninguna forma. Se trata de sentir y por tanto, la actuación no tiene comprensión alguna. Todo es instintivo.

    Por cierto chicos, ya que Eva dijo que no lo haría por falta de tiempo... Lanzo una pregunta a Eva precisamente. ¿Vas a poder participar? O si por el contrario no pudieses, pasaríamos el testigo al siguiente, que es Mina, para que termine Miguel. Esta tarde enviaré el documento de inicio a blogger para que Mina pueda hacerse su cuenta y continuar y participar.

    José Luis, compañero, esperemaos impaciente ver el devenir de Carlitos el cafre traidor y María la chica que vino del pasado con, según parece, muchos reproches en su mochila.

    Carolina, felicidades por tu aporte. Lo has dejado en un momento crucial y muy emocionante.

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  2. Me alegro que te haya gustado, Juanjo, gracias por tu comentario.
    Un abrazo.

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  3. Me ha gustado tu capítulo Carolina, que intensidad de escena !! mucho sentimiento y rabia , y ademas tienes la habilidad de dejar la historia completamente abierta.
    Como dice Juanjo: esto se anima y el retalo está saliendo muy bien.

    Estoy de acuerdo, si Eva no puede participar le damos la vez a Mina y depues terminará Miguel.

    Un beso, JM

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  4. El decía que necesitaba verte, tu te resistías a escucharlo, a ti te bastaba con oler su nuca para sentir su oleaje. ¿Recuerdas la canción que te acompañaba?

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