miércoles, 31 de agosto de 2011

Neblinas del alma

Se mueve
en la sutileza
de los árboles dormidos

Se adentra
entre las rendijas
de los sueños
removidos

se adueña del
alma inquieta
y la cubre de pesar

Es una diosa
maldita
de los frios,
de las nieves,
que anda buscando
el rescoldo,
del amor
universal.

Y hay que alejarla
cantando
odas llenas
de alegría
que es lo que funde
su hielo
y nos devuelve
la paz.

POETAS ANÓNIMOS


Entre callejuelas encaladas
os movéis,
os inspiráis
y os mostráis como sois.

Quizás sea verdad
que se necesita
un punto 
de locura.

Bendita sea esta locura,
pues ésta no es dañina,
al contrario,
es nuestro remedio para el alma.

El alma de poetas anónimos
que se encuentran
en un punto de este mundo,
el cual pasa inadvertido.

Poetas anónimos
que se entregan,
que dan su alma
a quien la quiera para sí.

Sentimientos, 
miles de emociones
a flor de piel,
que nos hacen sentir vivos.

Que nos estremecen,
que se adueñan de uno
hasta convertirlo
en un ser vulnerable.

Necesitados de una cura
milagrosa y rápida,
unas pocas letras sinceras
en el momento preciso.

He aquí el gran poder
que ostentan las letras
bien usadas
por estos poetas anónimos.

Consiguen sacarnos
del pozo de las sombras
en el cual nos sumergimos
a pesar de nuestros esfuerzos.

Nos hemos dejado
seducir por quien 
no lo merece
y henos aquí necesitados.

Bendita locura la vuestra,
poetas anónimos,
que conseguís 
que la oscuridad escampe.

Poetas anónimos,
que vais a grabar vuestros nombres
en la historia 
con letras de oro.

El oro que destila 
vuestros henchidos
corazones,
en este mundo falto de ellos.

(KANET)



lunes, 29 de agosto de 2011

La Ciudad sin Poetas




Es que ya no hay poetas en esta ciudad 
Me murmuró la fuente
Ni tranvías que la recorran, le contesté
Cumplidos todos los años
suficientes para tener una montaña vieja
y todavía joven, con su mar, su piel, tersa.

Es que ya no inspira nada?
Suena la fuente junto a mí, todavía la oigo
Redonda, grande, encalada
De ladrillo viejo pisoteado por el glamour
Ya solo circulan coches negros y brillantes
Con siniestros conductores que se esconden
detrás de lunas tintadas
donde se reflejan las lunas llenas
de poetas que ya no les hablan.

Aquí sentado no me llega el sonido del Mar
donde antiguamente llegaba el tranvía
con cincuenta años cumplidos
ahora solo me llega la marea alta
que difícil encontrar el silencio
en este lujo de ciudad

Para que cumples años
Me susurra la fuente
Para soplar velas de colores,
Con esas velas no navegarás,
Pero si yo solo quiero ver el Mar,
Desde la Orilla.

Y para que escribes
Me insiste la fuente
Para imaginar como fuiste
En aquellos veranos que yo no venía a verte.
El lápiz me baila entre los dedos
Ya no sudo,  el Sol se cuela débil
entre los cipreses.


jueves, 25 de agosto de 2011

LA SERVILLETA DE LINO (FINAL 4)


    Mirándose unos segundos en el espejo para colocarse el pelo de forma que tapase su incipiente calva y forzando un profundo y largo suspiro, Carlos fue hacia la puerta y la abrió. María estaba más guapa que nunca. Su pelo cobrizo, como una aureola roja sobre la luz del atardecer, enmarcaba aquéllos ojos verdes que ya había olvidado.
  “¡María!  Pasa… cuanto tiempo…”
  “Veinte años”.  Le respondíó ella.
    De pie en el umbral, tan delgada, con ésos hombros suyos tan adorables… Parecía imposible que después de tanto tiempo, siguiera siendo tan hermosa.
  “Pero pasa, mujer, no te quedes ahí, pasa”.
   Un pasito adelante, un beso desprovisto de emoción y una pequeña maleta depositada en el suelo.
  “Pero María, entra, me tienes que contar muchas cosas, que ha sido de tu vida… pero, ¿Y esta maleta?  ¿No me digas, cariño, que vienes a quedarte?, Sería maravilloso”.
  “Mi vida, Carlos, ya no tiene nada que ver contigo. En ésta maleta está todo lo que me quedaba de ti: Tus libros, tus discos, tus cartas, tus fotos…”.
  “Pero, María…”
  “Adiós Carlos, no sé quién eres, ni me importa, aquél hombre maravilloso que conocí ya no existe, murió el día de tu última despedida, hace veinte años”. “Tú, seas quién seas, ya no me interesas…”.
  “María, por favor, pero deja que te…”.
  María dio media vuelta y se alejó despacio, sus tacones tintineando en el rellano, con ése movimiento de caderas que le volvía loco. Y con ella se iba una de las pocas ilusiones que le quedaban a Carlos en la vida. Con ella se alejaba su esperanza y se le echaba encima la soledad.  Cerró la puerta y se sentó lentamente en el sillón.

Afuera, entre el sonido de los claxons, caía la tarde.
   

La servilleta de lino (Final 3)

Carlos se dirigió a la puerta con pasos largos, atropellados, se paró ante ella en un momento de indecisión que sacudió con un gesto brusco al abrir la puerta.

-¡María y… Marta!- La sonrisa se congeló en su cara, dando paso a un gesto de estupefacción- ¿Qué….?

-Hola querido-Marta se adelantó, entrando erguida, los labios apretados en una línea, los ojos grises convertidos en un cielo de tormenta.

María la siguió con un andar tranquilo y elegante, dedicándole una sonrisa corta al pasar a su lado unida a una mirada en la que se encerraba una ironía sutil y una chispa de diversión.

Después de unos momentos que le parecieron siglos, se hizo dueño de nuevo de sus músculos y las siguió hasta el salón donde dos pares de ojos fijados en él, lo esperaban.

Carlos, sentado en el sillón, acaricia con mirada ausente las rugosidades del cuero, que se han vuelto ásperas con el paso de los años, como sus recuerdos de aquel día. Aún puede verlas, apoderándose con su presencia del salón y con sus palabras de su vida, todavía se le coge un nudo en el estomago y el corazón se le enlentece para echarse a correr como un caballo desbocado y sigue sin entenderlas, sin reconocer a aquel hombre del que hablaban y sigue, como entonces, sin poder explicar sus razones, la cabeza le estalla cuando intenta comprenderlas y comprenderse y desiste y sigue con su vida que como su sillón de cuero se desgasta y se llena de asperezas.

Que bello es el amor

Que bello es el amor
y aún no siéndolo
se adorna de mil plumas
de colores,
se apropia del perfume de
las flores
susurra y te adormece
la razón.

Que cruel es el amor
cuando es del otro
se enreda en su sonrisa
y te lastima
hurgando y provocando
desazón.

Que dulce es el amor
cuando ha nacido
y crece suavemente y sin
nostalgias,
te arropa contra el frío
y te acaricia
en esas noches negras
del dolor.

Quisiera yo dormirme
entre sus brazos
y que el fuera mi guía
y mi bastión.

miércoles, 24 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

El destino viajero


Muchas veces, supongo que a todos nos ha dado por pensarlo. Esas parejas compuesta por dos individuos de diferente raza o etnia. Incluso de dos puntos alejados del globo. Y luego todo es lo que es. Algunos casos salen bien y otros no tanto. Pero el hecho de que sus caminos se hayan encontrado supone algo, ¿verdad? ¿Estaremos de verdad en manos de algo que nos mueve y nos pone dónde tenemos que estar? Da igual el medio. Algunos dicen encontrar el amor en un chat de internet. Y la gente piensa que es más fácil. Pero, ¿cuántas páginas hay que ofrezcan un servicio de chat? ¿Cuántas salas y/o categorías? El hecho de que dos personas, una en el polo y otra en el meridiano, coincidan en un momento determinado cuando en un sito son las diez de la mañana y en el otro las cinco de la tarde, en un lugar de chat concreto, no deja de ser un acontecimiento extraño. Todo esto se escapa a mi escasa, por no decir nula, comprensión y voy a cuidar las dos neuronas que me quedan, vaya a ser que se declaren en huelga y entonces sí que iré listo...
Yo estudiaba francés en una academia y ella entró en el aula una tarde de enero. Con ello entró la primavera en la pequeña aula en pleno mes invernal. Después de la pertinente presentación por parte del interrogatorio de la profesora. Cuando yo hube de presentarme me limité a decir Je m'appele Arturo. Menos mal que no dije mis apellidos, hubiera sonado a broma y esta chica además de guapa y elegante, parecía refinada. Supimos que se llamaba Aurora y que vivía aquí destinada por trabajo. Era de un pueblo de Segovia, que ahora mismo, no recuerdo. Llevaba tres años viajando con cierta frecuencia. Había cambiado seis veces de ciudad, lo que nos da un viaje cada seis meses por motivos laborales. Y por supuesto, una adaptación a la ciudad nueva y a las costumbres que pudiesen tener sus ilustres habitantes. Y lo cierto era que Aurora se destapó como una chica culta y hábil en los idiomas; cuando dominara el francés sería su cuarta lengua extranjera. Ya sabía inglés, alemán e italiano. Y no le quedaba mucho para dominar la lengua vecina. Hablaba con bastante fluidez y por descontado, nos daba mil vueltas a los pocos alumnos que había en la academia.
Fue una tarde, que la señora profesora nos puso en parejas para desarrollar una conversación sobre un tema libre, cuando Cupido comenzó a planear otra vez hacer de las suyas. Hablamos sobre "La Celestina" Aún recuerdo mis ridículos intentos por no aparentar el zoquete que soy, no sobre "La Celestina" que en aquel tiempo, recién acabada de leer, me la sabía a las mil maravillas pero sí con mi nivel del idioma vecino, que no llegaba ni de lejos, al de Aurora. Mantuvimos una conversación aceptable sobre Calisto, Melibea, Sempronio, Pármeno, Areúsa, Elicia, Pleberio, Alisa y la vieja alcahueta. Aurora pensaba que ningún ser humano es tan subnormal de matarse por amor. Yo, en aquel tiempo, pensaba que sí, que hay amores tan grandes que te llevan a la caja si no es correspondido. Es curioso que después de tantos y tantos golpes, yo, creyendo que de amor sí se podía morir, siguiese vivo... Los sin remedios somos así. La profesora preguntó si pensábamos que Shakespeare se fijó en "La Celestina" para el final de su "Romeo y Julieta" Aurora dijo que no, y yo me callé. El paralelismo existe, sí, pero no creo yo que porque al final el malo muere, todas las películas son iguales.
Era una tarde de domingo, llovía y la casa se me hacía demasiado pequeña. Acabé de leer "La noche del eclipse" de mi muy querido Joan Manuel Gisbert, y decidí ir a uno de los pocos rincones con encanto de mi asquerosa ciudad. El salón de té me recibió aquel día con una fragancia de azahar. La música de Enya sonaba de fondo a bajo volumen. Pedí mi pertinente batido de fresa, cerré los ojos e intenté respirar la paz de ese sitio, un verdadero oasis en medio del desierto. El camarero de casi todos los domingos me trajo el batido y se alejó. Vi una silueta que se levantaba de una esquina en penumbra. Se dirigía hacia mí. El corazón empezó a latirme con más fuerza cuando vi que se trataba de Aurora. Me saludó y yo me levanté para corresponder al saludo. Me preguntó si estaba solo, parecía obvio, pero de cualquier modo, asentí. Entonces ella pidió permiso para sentarse a mi lado, pues también estaba sola. Yo acepté encantado de tener a alguien con quien conversar. Y hablamos durante largo rato, sobre el Renacimiento, el Barroco y el periodo del Romanticismo. Estaba encantado de tener una compañera de charla de tanto nivel como Aurora. De hecho, ella pidió un café más y yo otro batido, esta vez, de chocolate. Me ofrecí a acompañar a Aurora a casa. Y mientras paseábamos por las calles húmedas del desierto mediocre que es este sitio, había momentos en que guardábamos silencio. Entonces se empezaron a asaltar las dudas. ¿Qué hace este ángel en medio de esta mierda de sitio? He estado a punto de dejar la academia este año, de hecho, estaba totalmente decidido, ¿por qué no lo he hecho? ¿Fue sólo por vivir este momento? ¿Hubiera conocido igualmente a Aurora si la hubiese dejado? Desde Segovia, eso está a unos setecientos kilómetros de donde estamos ahora. ¿Por qué tan lejos? ¿Por qué aquí? Mira que hay sitios a dónde podían haberla mandado. Y lo que le queda por viajar. Aurora es joven, tiene veintiséis años, ocho más que yo en aquel momento. Aurora ve que me estoy metiendo demasiado en mis pensamientos y me da un codazo. La miró y me sonríe con una dentadura perfecta. Es muy guapa esta mujer que camina a mi lado. Llegamos a su portal y nos despedimos. Cuando cierra la puerta para subir a su piso, empiezo a echarla de menos. Y me doy cuenta de que he vuelto a caer. Que el cabroncete del ser alado ya ha vuelto a hacer de las suyas. ¿Era verdaderamente necesario traer a un ángel de tan lejos para su diversión? ¿No le bastaba con una de las muchas que hay aquí? A partir de ahí, asistía a las clases de francés con más ganas y ánimos que nunca. Fueron instantes que siempre recordaré y los rituales del café y del batido del domingo también se extendieron haciendo que mi resistencia fuese cediendo cada día más y me planteara la posibilidad de decirle a Aurora lo que pasaba más que por mi cabeza, por mi corazón. Hasta que el día que, yendo a un rincón que se había vuelto más especial todavía, encontré un papel encima de la mesa donde siempre nos sentábamos. Con el corazón latiendo con fuerza, desenrollé el papel y con una caligrafía pulcra y delicada habían escritas palabras que se me clavaron como fuego.

Querido Arturo:
Todo ha sido demasiado precipitado. Pero cuando leas estas líneas ya estaré en mi nuevo destino que esta vez, al menos, está cerca de mi Segovia natal. Has sido el único amigo que he tenido en estos dos meses que ha durado mi estancia allí. Y te has portado, a pesar de tu juventud, como el más maduro de los hombres. Ojalá algún día podamos vernos de nuevo, pero tampoco esa hipotética vez, me despediré, no lo soporto y acabo con los ojos bañado de lágrimas. Una verdadera suerte haber coincidido contigo durante mi estancia.

Mis ojos también están bañados de lágrimas. El camarero me trae mi batido de fresa y me dice:
–El viernes dejó la nota para ti. Estaba convencida que regresarías.
–Gracias por dármela.

Deja el batido sobre la mesa pero no puedo probarlo. Estoy seguro que la fresa y la nata que lo componen, nunca sabrán a lo mismo sin el café brasileño de Aurora al lado.

lunes, 22 de agosto de 2011

Elegía para Tres Churros




Este amanecer recorría la costa
a las siete y media de la madrugada iba yo sudando
en mi bicicleta plateada pensaba pensando
 no se me iba de la cabeza
el poema de los churros

Y el mediodía llegó por fin
desde la penumbra del interior
Toñi la feliz churrera me sonrió
en su bar “el Churrito Feliz”

Cuanto tiempo sin venir por aquí, José María!
El mismo que llevo sin tomar churros
Y como has tardado tanto? 
es que ya no tienes hambre?
No no, me ha dado por cuidarme

Sonando las campanas de las 12
Me traen el plato con tres churros
y un sombra, que hoy no es sombra
Y cae el primero
una mano con un churro
Y la otra con el lápiz
Que después pringaría
Intentado inspirarme
Y escribir una elegía

Después de la 12
Las campanas repiquetean
Me sale un eco de la conciencia
“y de tu dieta que, José María?”
Y cae el segundo churro
Sorbo de sombra y cae el tercero

Sale Toñi y me pregunta
Y tú qué haces escribiendo?
Pues mira, es largo de explicar
Que una catalana ha escrito un poema?
Del pá amb tómaquet
Y eso quien lo prepara
Y yo que se, una tal Kanet.
No, si me refiero a lo tuyo
Ah, pues una Elegía al churro
Y van a excomulgar por la heregía a ese Curro?

No Toñi, un poema de churros
Y eso como se hace
Con cariño, sudor y dándole muchas vueltas
Pues igual que mis churros, no?
Y se gana más dinero con eso que friendo?
Una jartá, 200 euros al més fijos
Más las comisiones por visitas al blog
Y eso del bló que es lo que es?
Resumiendo Toñi,  que se te acumula la clientela,
es un cuaderno
Un cuaderno?
Donde escribe un grupo de majaras
Vamos… majaretas….
Si, perdíos.
De los que tocan la trompeta?
Digo, y hasta con coleta.

Dios mío, que panda de chalaos,
Dijo dando un brinco,
No lo sabes bien
Pero así es la vida Toñi
Te apuntas a un curso de poetas
Y acabas montando un circo

Hijo mío y de que escribís en ese cuaderno?
Pues últimamente de tó
De pan con tomate, quesos, y de jamón
Pues pásame ese cuaderno
Que ponga yo cuatro cosas
Que se van a chupar los dedos
Y  con sus manos de churrera
Mi Moleskine  de 15 Euros pringó

Heregía en la Churrería
Ah el churro de Marbella
es especial y con glamur
Y los freimos al tun tun
el mejor se hace aquí
En mi bar (y de mi hermana)
“El Churrito Feliz”

Con las manos pringadas
Friendo churros a montones
Me paso todo dia
Y de los churros estoy
Hasta los
A mi que me pidan que fría
Pero no que cometa una heregía

Málaga



Hay un viento de relente
en el ánfora del alma
y los ojos de la noche
iluminan a mi Málaga.
Hay dos lunas en el cielo,
una es tu sonrisa blanca
tan hermosa, tan de ensueño,
como el cuento de las hadas.
La otra, el brillo de tu piel,
que en un lienzo de palabras
tú dibujas con tus pies
cuando caminas descalza,
por los sueños de tus sueños
y la arena de tus playas.
Y cada paso a tu lado
hace mi fortuna bárbara
por la arena y la marisma
de mi Málaga de plata.

domingo, 21 de agosto de 2011

Soneto urbano


Me despierto con una pesadilla,
sudando en un infierno delirante,
¡Un soneto me manda hacer El Dante!
y me ha puesto delante una cuartilla.

Me levanto y me siento en una silla,
abro mi Mac y lo arranco en un instante,
el Word Edit me mira desafiante,
Times New Roman, negrita y redondilla.

Me meto en Wikipedia, a ver que pasa,
catorce versos dicen que es soneto,
casi mejor lo miro en El Espasa.

¿Quién coño habrá inventado los cuartetos?,
con los tercetos hago tabla rasa.
Vuelvo a la cama y paso de panfletos.
  
  

PÀ AMB TÒMAQUET



Extensos campos
albergan el preciado oro,
madurado bajo el sol
de nuestro país.

Recolectado en el momento idóneo,
tratado con esmero y delicadeza,
almacenado
y presto para su elaboración.

Unos modernos molinos
harán que se devenga
en el elemento base
para su posterior transformación.

Una mullida rebanada
recién cortada
aguarda paciente
a que le hagan los honores.

Desde la mediterránea catalana,
llega la legendaria
y peculiar forma
de servirla a los comensales.

Ofrecida con maestría
untada con tomate,
cosechados en las soleadas
huertas.

Para gran deleite
y apto a cualquier paladar,
desde la primera infancia,
al ocaso de la vida.

Toda una orquesta de colores,
sabores y olores,
amenizado bajo la atenta
batuta de nuestros mejores aceites.

¡Ummm! que agraciado es
quien lo pueda disfrutar,
poder entrar en contacto
con esta elegante sinfonía.

Pareces hallarte en un laberinto,
donde cada nota te abre
nuevos caminos
y te cierra otros.

Cierras los ojos 
y dejas que tu ser
crezca bajo cada mordisco
de nuestra composición.

Elegante y codiciado legado 
de nuestros antepasados,
preciado en cualquier rincón
de nuestro planeta.

No importa el quien ni el donde,
en realidad es el cómo,
puede ser solo o en compañía,
pues el baile es para cualquiera.

(KANET)

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Juntemos mi pà amb tomàquet
con el ibérico de Hugo,
y aquí tenéis un plato
para chuparos desde el pulgar
al meñique.
¡Buen provecho!
¡Bon profit!