miércoles, 3 de agosto de 2011

La Servilleta de Lino ( Final 2)

Nadie, excepto María, sabía que él estaba en Barcelona y ni siquiera ella conocía la hora de su llegada.

Sólo eran las 4 de la tarde, tenía tiempo suficiente para preparar su encuentro con María y no iba a permitir que nada ni nadie le molestase.

De vuelta a este apartamento donde había dejado olvidados tantos recuerdos y ya lejos de la monotonía de una relación recién truncada, se sentía un hombre nuevo y hasta desconocido.

Su aspecto físico no le preocupaba tanto, pero bajo ningún concepto quería dar la imagen de un hombre derrotado. Evitaría hablar del pasado, ese pasado que había arrastrado con tanto esfuerzo en los últimos años.

Se daría un baño relajante. Deshizo su maleta, colocó su ropa cuidadosamente en las estanterias del armario, como había visto hacer a Teresa, buscó en la radio una emisora de música clásica y se metió en la bañera.

Veinte minutos más tarde. estaba tumbado boca arriba en la cama, sumido en un profundo sueño.

El timbre de la puerta sonaba estrepitosamente confundiendose con los timbales de la orquesta. Y Carlos, incapaz de moverse, observaba como una pareja joven y desconocida irrumpía en su apartamento sin notar su presencia. Ella llevaba la camisa azul de flores que Teresa se había comprado en las últimas rebajas. Los dos se movían con familiaridad por la casa y hablaban de los cambios que iban a hacer. Querían cambiar el color gris perla de ls paredes que Teresa había escogido con tanto cariño, les parecía un color triste, sórdido, mortecino, eso es lo que habían dicho.
Quitarían la bañera y pondrían una enorme ducha sin mampara, asi podrían ducharse juntos. Y abrirían un gran ojo de buey justo enfrente para poder tener vistas al mar.
Iban a cambiar todas las ventanas, porque estas, de hierro forjado, ya no cerraban bien ni aislaban.

Carlos quería gritat, decir que no, que no, que no podían cambiar todo, que no era su casa y que, además Teresa había trabajado mucho en ella para conservar su aspecto original. Pero nadie le escuchaba, él era un simple observador y además era invisible.

2 comentarios:

  1. Lo que más me llama la atención es el intento de Carlos por planear el encuentro. Se dice y creo que es cierto, que las cosas improvisadas salen mejor, y en cierto modo, son más emocionantes. Su aspecto no le preocupaba demasiado... creo que cuando vas a una cita, la primera, o la primera en muchos años, fijarse en el aspecto es un acto reflejo, involuntario, porque en ese encuentro, el aspecto, es el primer paso. No hablar del pasado... ¿Y si su pasado resulta interesante, o hay una anécdota que haga sonreír a María? El pasado es nuestra historia y hay que tenerlo en cuenta, ahora bien, lo que no puede hacer Carlos, bajo ningún concepto, es empezar a hablar de su relación solamente, de lo mala que ha sido su ex pareja con él, porque así, lo único que va a conseguir, es que María se levante y le diga, "me acabo de acordar de que tengo cita con la que arregla las uñas, nos vemos". Para, posteriormente, cambiar el número de teléfono y desaparecer de la órbita de Carlos.

    En cuanto a la forma en qué está escrito, a mí me parece muy buena, se mantiene la tensión hasta que, el sexro sentido de Carlos, le dice que algo va mal. Que una pareja de desconocidos se dispone a echar abajo un sueño contruido y otros por construirse en esas cuatro paredes. Y que él mismo, solo puede ser observador de la decisión de los demás. La interpretación del lector juega aquí un papel importante, porque el hecho que el protagonista parezca ser invisible, que nadie sepa quién ha llamado a la puerta, si es María, o es el del Ocaso para que pagues el seguro, o un religioso que cree estar en posesión de la verdad absoluta, da mucho juego al lector para ver la historia.

    Van dos finales ya de este relato y los dos me parecen muy buenos. Veamos con qué nos sorprende Kika...

    Elena, lamento el retraso del comentario, pero salvo el programa de radio, esta semana que está acabando, no me ha dejado hacer nada. Así que aprovecho para ponerme al día.

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  2. Juanjo! Como siempre muchas gracias por tu comentario.
    Me gusta que hayas comprendido que mi intención era que el lector pueda partícipar en la historia e interpretar. De alguna manera quería transmitir las dudas que se le plantean a Carlos a la hora del abandono del pasado y el reencuentro con otro pasado, que también es desconocido. Por eso, ese sueño en el que se le presentan situaciones de su vida con Teresa, nostálgicas y que no dejan de acompañar. Quería de algún modo hablar de la dificultad de decidir y de la duda, los miedos a los cambios. Eso me obsesiona y recuerdo la ultima clase Alvaro en la que nos decía: "escribid de eso que os obsesiona. hablad de ello"
    Bueno, que muchas gracias por leer nuestras historias y aportar tanto al blog!

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