jueves, 25 de agosto de 2011

LA SERVILLETA DE LINO (FINAL 4)


    Mirándose unos segundos en el espejo para colocarse el pelo de forma que tapase su incipiente calva y forzando un profundo y largo suspiro, Carlos fue hacia la puerta y la abrió. María estaba más guapa que nunca. Su pelo cobrizo, como una aureola roja sobre la luz del atardecer, enmarcaba aquéllos ojos verdes que ya había olvidado.
  “¡María!  Pasa… cuanto tiempo…”
  “Veinte años”.  Le respondíó ella.
    De pie en el umbral, tan delgada, con ésos hombros suyos tan adorables… Parecía imposible que después de tanto tiempo, siguiera siendo tan hermosa.
  “Pero pasa, mujer, no te quedes ahí, pasa”.
   Un pasito adelante, un beso desprovisto de emoción y una pequeña maleta depositada en el suelo.
  “Pero María, entra, me tienes que contar muchas cosas, que ha sido de tu vida… pero, ¿Y esta maleta?  ¿No me digas, cariño, que vienes a quedarte?, Sería maravilloso”.
  “Mi vida, Carlos, ya no tiene nada que ver contigo. En ésta maleta está todo lo que me quedaba de ti: Tus libros, tus discos, tus cartas, tus fotos…”.
  “Pero, María…”
  “Adiós Carlos, no sé quién eres, ni me importa, aquél hombre maravilloso que conocí ya no existe, murió el día de tu última despedida, hace veinte años”. “Tú, seas quién seas, ya no me interesas…”.
  “María, por favor, pero deja que te…”.
  María dio media vuelta y se alejó despacio, sus tacones tintineando en el rellano, con ése movimiento de caderas que le volvía loco. Y con ella se iba una de las pocas ilusiones que le quedaban a Carlos en la vida. Con ella se alejaba su esperanza y se le echaba encima la soledad.  Cerró la puerta y se sentó lentamente en el sillón.

Afuera, entre el sonido de los claxons, caía la tarde.
   

2 comentarios:

  1. El final de la "femme fatale", escrito de una forma que te hace ver perfectamente la escena. En el diálogo de Carlos se aprecia perfectamente la emoción que siente ante la visión que tiene delante. Me has hecho ver a un hombre anciano, que ha apendido la lección de la vida y ha dejado atrás su pasado de goce de flor en flor. Casi, casi, podría afirmar que sus ojos brillaban cuando hablaba.

    Y en el otro extremo de la línea, María, impasible, imposible, la personificación del hielo, quizá interpretando un papel, quizá mostrando lo que el cincel del tiempo puede endurecer las formas del corazón que está cansado de llorar entre preguntas. Pero decidida a hacer lo que ha ido a hacer, porque lo siente, porque lo necesita, porque quiere vengarse del dolor causado...

    Me gustan los textos que te deja libertad para suponer los motivos que pueden llevar a determinados comportamientos y éste es de ese tipo de relatos. Quizá mi forma de entender la lectura, de intentar llegar hasta el fondo de lo que se pretende contar, me hace ver cosas que en realidad no pasaron por la mente del autor, pero ahí queda esto ^_^. Tú me dirás si acierto con tu intención o me equivoco, pero me ha gustado mucho José Luis, creo que es un final justo a una historia donde una parte sufrió mucho por el comportamiento del otro.

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  2. Como una auténtica escena de teatro, porque será ? jaja

    Muy buena actuación, va a ser dificil elegir el final de la Servilleta de Lino, a lo mejor no tenemos que elegir sino imaginar....

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