miércoles, 7 de septiembre de 2011

No le compro joyas

                                          

Cuando me la presentaron en aquel oscuro bar de Granada hace ya 25 años, me pareció ver un brillo extraño en su mirada, pero al estar el bar lleno de ruido y humos no lo pude apreciar bien, no le di más importancia y volví a mi apartamento andando a media noche,  un poco bebido y en soledad.


A la mañana siguiente, como era sábado y no tenía trabajo, salí a dar un garbeo por mi barrio, el Realejo, a no hacer nada, a mirar y a leer El País tomando un buen desayuno en "El Lisboa", la meca de los progres en la década de los ochenta.


Y allí estaba ella, bajando por la acera del Rio Darro, con una amiga iba charlando en inglés, disfrutando de esa claridad de invierno que sólo se veía los fines de semana en Plaza Nueva.
La Torre de la Vela, esa enorme y orgullosa proa que la Alhambra asoma sobre la ciudad, fue testigo de lo que vi: esa chica que me presentaron la noche anterior en ese tugurio, 


que llamaban "la Trastienda"  
muy inglesa ella, sin enojos
tenía una luz especial 
le brillaban los ojos 
y la cara, se llamaba Joanna 
y brillaba en la oscuridad
de un bar cualquiera 
y al sol de la mañana.
No le compro joyas a ella 
no las necesita
porque es una estrella
con luz que no se marchita
una piedra preciosa
plata que no se limpiaba
oro del Rio Darro
que por sus aceras 
esa chica paseaba….

5 comentarios:

  1. estas lanzado Jose Maria, ya no me da tiempo a leer libros por las noches ¡¡¡¡¡

    Conozco Granada pero se ve que la has vivido, conocido y sentido. Bonita historia de amor y espero que Joanna, lo haya leido.

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  2. Lo que puede dar de sí una noche de borrachera ¿eh, jefe?

    Se mezcla muchas cosas en tu texto. La casualidad de una presentación y el hecho de volverla a encontrar al día siguiente y aquello que el alcohol no te dejó ver en la oscuridad del bar. Y al día siguiente aprecias los matices de riqueza que no fuiste capaz de ver la noche anterior.

    El poema me parece muy bello José María, dejando claramente todo lo que esa joya despertó en ti. Al mensaje que transmite, no se le puede poner trabas, porque es claro, sugerente, y halagador. Cuando dices estas cosas, el corazón de la persona aludida ha de latir por fuerza. Pero en este poema, a diferencia de los anteriores, me ha chocado el ritmo de lectura cuando terminas con ese alejandrino de catorce, después de una serie de versos de ocho y nueve sílabas mayoritariamente. Esa pausa en medio, "por su aceras," y luego "esa chica paseaba" le corta el ritmo, la fluidez del sonido del poema. o al menos, yo tengo esa impresión después de haberlo leído un par de veces.

    Ese es el único pero que le pongo a esta entrada que no dudo que la dedicas a una joya que tiene más valor que ninguna que puedas encontrar.

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  3. Gracias por la crítica, tienes razón Juanjo , creo que el final rompe un poco el ritmo y te he hecho caso, lo he rectificado, mira a ver ahora....

    Las críticas son buenas, gracias Juanjo.
    Y gracias a Kika por tu comentario también..
    Un beso,

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  4. Sí, jefe. Ahora suena mejor ^_^, partir el verso alejandrino en dos ha sido una buena idea.

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  5. Me encanta que tengas tan reciente algo que debíó suceder hace ya algunos años.
    Buenas noches!

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