viernes, 28 de octubre de 2011

Una Ventana al Exterior

El inicio de la novela lo tenía clarísimo, no el narrador, sino el protagonista de esta historia. Lo que fallaba era el nudo y el desenlace.

Escritor de éxito durante más de dos décadas, con libros en las listas de más vendidos en los últimos años, invitado fijo en las mejores fiestas de la ciudad, se le derrumbó su mundo al hacerse pública la relación de su mujer con su editor. Su vida se convirtió de la noche a la mañana en un caos, una angustia permanente, una falta total de ideas para escribir. Después vino el abandono de las relaciones con las editoriales y como consecuencia, la ruina económica.

Pero el inicio de la siguiente novela lo tuvo siempre en la mente, otro éxito asegurado, brillante.

Todo pareció enderezarse de repente cuando estaba al borde del abismo; con lo poco que le quedaba de la herencia de sus padres se compró un ordenador portátil de última generación, aparato de casi dos mil dólares presentado hacía unos días por el mismísimo Steve Jobs, acto al que acudió arrastrado por una rebelión mental en toda regla, por el pánico a caer definitivamente por el sumidero de la cruel sociedad de Manhattan.

Ese magnífico cacharro blanco de un centímetro de grosor le abrió una ventana al exterior, en sólo dos meses le reconectó con la vida de la ciudad y sus redes sociales, le reordenó sus actividades cotidianas y su cuenta corriente, se puso al día con su banco, con el Departamento de Hacienda del Estado y con su casero.  Decenas de aplicaciones y un software apabullante lo reintegraron a la normalidad. Se convirtió en un adicto a su MacBook.

Para concluir su genial novela, se apuntó en un curso de escritura que impartían en el barrio, le iba a demostrar a ese joven profesor (con aires de intelectual universitario y jersey a rayas) quién fue él y de lo que todavía era capaz de escribir.

Cuando llegó a su apartamento después de la primera clase abrió con ansiedad su valioso ordenador, se dispuso a redactar ese trabajillo de principiantes que les encargaron, ¡una estúpida historia sobre ventanas que se abren para dentro y para fuera !.

Empezó a buscar por Internet el desarrollo de la historia, usó Google frenéticamente, entró en las cuentas de Facebook de afamados escritores amigos en busca de ideas, incluso usó una cuenta falsa de Twitter para colarse en los ficheros de su antigua editorial. No pudo reprimir una gran carcajada al imaginar la cara del profesor de escritura al leer su genial relato.

Pero la conclusión no acababa de llegar, su MacBook dejó de funcionar, o la línea de adsl falló, no sabe realmente que pasó, pero tecleó con furia, aporreó colérico el maldito aparato de Jobs, y finalmente en un ataque de rabia lo lanzó, dando la casualidad que pasó por la ventana abierta al exterior, desde su apartamento en la planta 38 en el barrio de Hell’s Kitchen, la Cocina del Infierno.

El fue detrás, y en el viaje entre la planta 37 y la parada de taxis pudo, por fin, echar una mirada hacia el interior.

7 comentarios:

  1. Ostras Presi, estoy sin palabras, que final tan brutal y no lo digo por el salto que mete sino por el final que has sabido idear.

    Ten un buen fin de semana .. besitos azules muasssss

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  3. Me gusta la historia, me ha recordado un poco al libro del que os he hablado tanto sobre un editor en declive, profesional y personal, de Vila Matas "Dublinesca". No dejes de leerlo, te encantará. Pero a mi los dos últimos párrafos no me convencen, me parecen algo forzado el final. A mi me gustaría que la historia continuase. Aunque reconozco que la frase de "echar una mirada al interior" mientras se está suicidando, es genial.

    Buen fin de semana.

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  4. Me ha gustado mucho el personaje y su entrada en el mundo del Mac !!! Bsss Presi , y por cierto hay censura ? Se ve que has suprimido un comentario ? Jaja

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  5. El comentario no lo ha eliminado él , lo elimine yo!! jeje ( así que no le recriminéis nada por dios)

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  6. Gracias por los comenarios, de verdad no sabéis lo que siento yo también el final tan trágico del relato. Pero no se si hubiera sido mejor para el protagonista seguir con esa vida tan caótica y adictiva, hubiera acabado muy mal. Ja.
    Una vez que empiexas un relato así, sabes como lo empiezas pero no puedes ni imaginar como va a terminar.
    Este escritor de éxito se tomó la traición de su mujer muy malamente, quizá ya arrastraba problemas psicológicos de su época de éxito, quién sabe. Pero su adicción a internet y su nuevo ordenador lo metió en una locura más profunda que tuvo un trágico final.

    Lo siento de verdad, fué lo mejor para él, y ademas tuvo tres segundos de inmensa felicidad en los que cerró los ojos y miró en su interior, si lo hubiera hecho antes, quizá hubiera evitado ese viaje.

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  7. Presi, el niño pena por fin encuentra un tiempo para decirte que se echa de menos cuando no se puede leer cosas tan interesantes como estas que pones.

    Lo entiendo como una metáfora de la diversidad que la individualidad puede ofrecer. Aunque suene paradójico, y visto que no se deja claro si esa mujer tiene algo que ver en su éxito, como por ejemplo, que el editor le diera oportunidades alquilando estantes en la Fnac made in America para que sus libros fuesen best sellers de inmediato gracias a los favores que ella le otorgaba, parece que el abandono de ella fue el punto de inflexión para su declive. ¿No dicen que la química dura solo tres años? ¿Cómo es posible que el azote social del que dirán, de humillaciones impuestas sea capaz de echar abajo una vida de éxito profesional y económico? ¿Vacío del alma? Puede ser. O el dicho de nunca se está contento con lo que se tiene.

    Has descrito con precisión y exactitud lo que una ilusión nueva puede provocar en un ente hundido. Su cacharro nuevo y el descubrimiento o la vuelta al descubrimiento del mundo cibernético o virtual, una cosa tan buena como otra a la que agarrarse en el vacío, fue un elixir temporal —y efímero— y es paradójico que en lo que él había triunfado, un profesor joven con jersey a rayas lo haya puesto en el compromiso de la hoja en blanco. No se puede ir por la vida pensando que se sabe algo y con verdades absolutas, porque quizá podamos darnos que no sabemos mirar hacia los dos lados de la ventana, por mucho éxito que hayamos tenido. Y cuando aprendemos, es demasiado tarde.

    No sé si será lo mejor para él, terminar con el caos de forma tan radical y directa. Aunque es un final que entiendo de qué puede ser capaz alguien que no tiene nada que perder o que lo ha perdido todo. Algo peligroso, sin duda.

    Muy bueno, presi, el sueldo de los majaretas está cada vez más cerca, no es para menos por el auge de tu creatividad. Enhorabuena.

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