sábado, 22 de octubre de 2011

Solo hay Vida en Facebook

Cae la primera lluvia con rabia sobre las calles, la miramos como quien que ve la lluvia caer, anda la gente más rápido, desconcertada, y los coches bajan su velocidad por miedo a patinar. ¿Ha cambiado de repente el paisaje, o ha cambiado nuestra forma de mirar?.


Nos ha pillado a todos por sorpresa, durmiendo, en nuestros íntimos sueños se colaron anoche unos ruidos, como pisadas de dinosaurios rugiendo, que hicieron temblar el suelo del dormitorio, no sabíamos qué pensar, o qué seguir soñando, y cuando ya no podíamos alargar más ese vago estado de vigilia llegaron los latigazos de luz.


Como bombillas de un millón de vatios, que con momentáneas subidas de tensión arrojaban fogonazos de luz sobre una ciudad fantasma. Un mar oscuro, que dormía plácidamente, se enciende por instantes como una enorme plancha de metal, se despierta con pereza y evidentemente enfadado, y se tomará la revancha en las primeras horas del día.


La ciudad está silenciosa, solo se oyen ruidos lejanos de neumáticos que planean sobre charcos de agua sucia. Entro en el Blog y en Facebook, empiezo a navegar: y noto ahí el mismo silencio, ¿es que ha llovido en todas partes, desde Málaga hasta Canet de Mar?, por sorpresa se levanta una ventanita con una lista de amigos, es el chat, la lluvia los mantiene pegados al ordenador, pero nadie se atreve a hablar, confusos con la tormenta digital.


De repente todos se lanzan, como esperando una señal: una poeta del club comenta sobre el Blog, un amigo aburrido dice que su mujer está guisando “codillo”, nuestro profesor del Hospitalillo está preparando clases para la Universidad, yo le cuento que estoy reservado los vuelos para escaparnos a Bolonia, mi madre (que acaba de llegar de Estambul) entiende que nos vamos  a Polonia, mi mujer me manda un mail desde el dormitorio pidiéndome que me acerque a ver el horno, de una rara red social me llega un mensaje de un tal Abdalá (¡?). 

Chat, Digital, Club, Blog, Codillo, Hospitalillo, Bolonia, Polonia, Abdalá y Estambul.
Hoy solo hay vida en Facebook.

6 comentarios:

  1. Buenísimo José María,sólo con el título lo dices todo. Muy original. Y es cierto que esta mañana, el mar se enciendía por instantes como una enorme plancha de metal. ¡Qué tormenta!, tú mismo la has definido muy bien en tu relato.

    Que pases un buen domingo que, espero, sea menos silencioso...

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  2. Canasta de 3, jefe. Muy bueno.
    Nos vemos en el curso con Pedregosa

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  3. Espero que tengáis un buen inicio de curso, que aprovechéis cada instante del mismo en crecer y así podamos disfrutar, nosotros los lectores, de todo ese aprendizaje.

    Presi, te confieso que al leerte me ha dado un vuelco el corazón jeje y tú sabes el porqué.


    Besitos azules, muasssssssss

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  4. Muchas gracias Kanet! ya te iremos contando como va el curso, dese luego promete. Conozco un poco al profesor y tengo muy buena impresión de él.
    Es un curso solo de narrativa, la poesía queda para el año nuevo, creo.

    Yo sabía que estaba cayendo una tormenta en TODO el Meditterráneo y por eso pienso que en todas las ciudades de la Costa había el mismo silencio.

    Pero ese silencio se acaba en cuanto sale el Sol, entonces todo se aclara, y cambiamos la forma en que miramos el paisaje.

    Ainssssss

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  5. Sí Presi, cuando sale el sol, la sonrisa nos vuelve a la cara y se nos iluminan los ojos.
    Poco a poco nuestro ánimo vuelve a ser el que era.
    Los hay que tienen el poder de empatizar con el entorno con más facilidad que otros, es una suerte para ellos, sufren menos creo yo.

    Buenas noches, espero que las clases hayan sido de tu agrado, bueno del de tod@s.
    Besitos azules muasssssssssss (y no me copies jajaja)

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