martes, 15 de noviembre de 2011

El interior de las vidas

Acababa de dejar su refugio de sábanas de lino frescas y sin sudor y se había asomado a la ventana. Casi todos los toldos estaban ya cerrados, las pocas luces encendidas que quedaban detrás de las ventanas parecían más tenues y los tintineos de vasos en las terrazas ya no se oían. Era el fin del verano y por fin podía sentarse de nuevo en su terraza y disfrutar de un atardecer leve y fresco junto a una taza de café bien cargado, antes de volver a su rutinario trabajo de medianoche.

Tras un verano de ilusiones y horario diurno, la vuelta a empezar se le hacia cuesta arriba. Esos minutos de paz antes de que el sol diese la vuelta a la esquina le resultaban reconfortantes.

Desde su terraza, podía ver las vidas del interior de algunas viviendas y el interior de las vidas de sus habitantes.

Hoy estaba la joven del tercero en su habitación. Una luz intensa pero acogedora. Se movía lentamente, del armario a la cama, al baño, abría un cajón, lo cerraba. se miraba en el espejo. No tenía prisa, quizás buscaba algo por hacer . ¿O tal vez esperaba una llamada de teléfono?
Empezó a sacar ropa del armario y la colocaba cuidadosamente sobre la cama, tras una minuiciosa revisión. Parecía como si estuviera clasificándola en montones diferentes.¿ Lo haría por colores? Los pantalones marrones con lo beige, los rojos con lo rojo. Los jersey azules con los pantalones grises. A veces se acercaba la ropa a la cara y la olía echando su larga melena hacía atrás, como si ese olor a jersey la embriagara y le recordara aquellas máñanas frías en las que caminaba descalza sobre el lecho de hojas caidas de los castañales.

Castañas, ya había castañas. Lo había olvidado por completo.

Mañana, al salir del trabajo, pasaría a recoger a su hijo y le llevaria a comer castañas asadas junto al parque. Luego darían un paseo y jugarían a descifrar los dibujos que forman las nubes en su lento movimiento.

6 comentarios:

  1. Bonito relato, me gustado leerlo y para eso es la literatura. no?, está muy bién escrito.

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  2. Elena, me ha encantado la sencillez y naturalidad del relato, te sientes relajado leyéndolo y creo que podría ya saludar a tu vecina por la calle.

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  3. Me pregunto si el protagonista es el padre, de sábanas no compartidas, de rutinario trabajo nocturno y que vive separado de su hijo pequeño.
    La duda surge cuando "caminaba descalza" ¿la vecina?
    Para reflexionar sobre la soledad y como va asomándose hacia la vecindad ajena.
    Quisiera descifrar las ideas en movimiento.

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  4. Hola Elena, me ha encantado este relato, por fin lo has podido terminar y mostrar.
    A mi parecer y queriendo emular a quienes saben de ello, este relato tiene musicalidad (jeje no sé si ello es cierto o no, pero a mi me lo parece)

    Hugo, me da que si, que es el padre jeje

    Tened un buen fin de día, besitos azules muassssssss

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  5. Elena, describes bien el momento de la recogida de ropa, su revisión, los colores..... quien sería esa mujer ?

    y las castañas , olor a otoño...

    besos

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  6. Muchas gracias a todos.
    Kanet, es que soy muy lenta escribiendo, empiezo las historias y las dejo ahí en espera. Me cuesta mucho terminar.
    Hugo, creo el protagonista podría ser cualquier padre viviendo en soledad, aunque esa soledad sea compartida.
    JOSE Luis , la vecina podría ser yo misma, que últimamente estoy ordenando armados . Jajaja...
    Besos

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