jueves, 3 de noviembre de 2011

El violonchelo


El teatro del pequeño pueblo había vuelto a abrir las puertas luciendo sus mejores galas.
La última vez que se levantó el telón fue con motivo del mitin que dio Don Cipriano cuando se presentó para alcalde, por cierto sin ningún éxito, pero de eso hace ya mucho tiempo.
Ésta vez es diferente. Gustavín, aquél chaval enclenque y paliducho del que se burlaban todos los niños del pueblo (en especial Anselmo) y que un día se marchó a la capital para estudiar en el Conservatorio, ha vuelto con todos los honores como El Maestro Don Gustavo Feijoo, director de la Orquesta Nacional.
Aunque todavía no ha anochecido, las luces de la plaza Pinzón están encendidas y multitud de caballeros se acercan con parsimonia al teatro llevando del brazo a sus damas bellamente ataviadas.  Pepe Gómez, el alguacil, vestido de librea, hace las veces de ujier recibiendo en la puerta  a cada uno de los asistentes al singular acto.
Dentro del teatro, la sala resplandece de luz y fastuosidad mientras el público se va acomodando en palcos y butacas, comentando con sus vecinos la importancia del transcendental acontecimiento que están a punto de vivir.
En el escenario, las sillas de los ciento veinte maestros ya están preparadas y los atriles relucientes esperan las partituras de la Sinfonía del Primer Milenio, opus k123 y última obra de Don Gustavo, que hoy se estrena aquí, en su pueblo natal y dirigida por él mismo ante la expectación de las principales personalidades del Marquesado.
Y posiblemente habría sido un éxito, si no fuera porque Anselmo, el loco del pueblo, ya se encuentra a más de dos leguas, pedaleando sin parar y llevando a la espalda  el violonchelo del principal solista de la orquestra.

5 comentarios:

  1. Jajajaj.... Tu siempre con tu sentido del humor. Y con tus temores. Seguro que alguna vez has soñado que algo similar pasaba en el estreno de alguna de vuestras obras de teatro.
    Me ha gustado.

    Besos a todos

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  2. Jose Luis, me veo en el pueblo, y en el teatro.... y el final, soberbio ¡¡

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  3. Es bueno este relato, y estoy de acuerdo con Kika, el final es genial, que bueno jaja el loco del pueblo llevándose el violonchelo!

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  4. Entre tanta seriedad, por algún lado tenía que encontrar la locura un punto flaco y salir a relucir jajaja
    Es que con tu relato no hace falta imágenes, pues se ve muy claramente al singular personaje con el violoncelo a cuestas y pedaleando como un poseso, como si su alma se la llevara el diablo, cuanto más lejos posible, pues en su extraña y particular mente, él seguía burlándose de Gustavin.

    Muy bueno ee José luis, muy bueno. Veremos cuantas historias más serán contadas con el violonchelo como protagonista indiscutible.

    Besitos azules de buenas noches, muassssssssssssss

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  5. Estaba yo felizmente acomodada en el pasillo central de la cuarta fila y y y como has podido
    tener ese atrevimiento.

    Fantastico Jose Luis

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