viernes, 18 de noviembre de 2011

Flaneur en Marbella

Ocho de la mañana, silencio y oscuridad, un poeta que calla camina de la mano de una obediencia ciega, con una libreta roja, un puente de madera, una bicicleta de plata, allá va.

Erase una gran nave encallada, un escritor canalla, una dama encanallada, paraíso sellado, un jardín sin setos, un estanque envenenado, un escaparate imposible, una fuente solitaria. La fuente de la Alameda, no la grande y de mármol sino la pequeña y encalada, me confiesa una noche con un susurro de agua, José quédate un rato, que la gente pasa y me da de lado, tu eres fiel y me visitas desde que eres un chaval, entonces la oí llorar.

Y le digo: veo la ciudad llena de poses urbanas y gestos manifiestos, detalles cotidianos que no me interesan nada, conversaciones indiscretas, palabras repetidas hasta la saciedad y mucha gente operada.

Paciente y flaneur, desde el sofá escribo un falso relato, una historia banal, Marbella es una gran mentira superficial, una prosa poética y patética, son farolas que se encienden a destiempo, por falta de presupuesto. Es una negra perspectiva, un qué pasará, una desazón, un complejo de lujo resultado de la corrupción. Todo me es confuso, es un magnate ruso saliendo de la notaría?, es un notario sin complejos frotándose las manos?.

No, no, es un Fiat descapotable, rojo cereza, conducido por una señora de la realeza que se desliza suavemente hacia Banús. Es un Lamborgini azul, con dos italianos borrachos, que vuelve a las 7 de la mañana de una noche loca en el Marbella Club. Un Audi negro, que sale de un parking de Ricardo Soriano, y en sus lunas tintadas se refleja la figura de un abogado siniestro, en el Iphone teclea “que hay de lo nuestro?”.

Marbella es una puta vieja y arrugada, que me echa una mirada cansada, harta ya de subir por el escalafón, y me mueve los labios rellenos de botox. Unos capos ostentosos, amos de la verdad, vuelven de comer en la Fonda, en su patio han brindado con la Política. Mientras mi barbero musulmán, me cuenta las bondades del Corán y me acerca la navaja al cuello. Yo le doy la razón al profeta y me perdona, sólo porque soy…. un poeta.

Marbella es una fila de desnudos maniquíes devorados por una manada de Saudíes, que como una jauría cruza la acera para arrasar la joyería, es una gran dama recostada sobre una montaña de oro falso, una minusválida deforme que cruza la avenida todas las mañanas, digna y conforme. Un portero de mirada oblicua me corta el paso, me mira de arriba abajo, váyase usted al carajo!, miles de baldosas sueltas cantando chof chof clack clack mientras las tiendas cierran de par en par y una mujer con mucho boato pasa la tarde en Mercadona probándose perfumes baratos.

Silencio, oscuridad, ocho de la mañana, la bicicleta de plata atraviesa limpiamente la ciudad, el puente de madera tiembla, los cinco secretos de Marbella son: dos adolescentes, un murmullo, un beso, un orgasmo..y una traición.

3 comentarios:

  1. Como ya se ha dicho el relato es fantástico!!
    Si me permites una observación,`para que parezca más creible, yo pondría "una señora de la nobleza" en lugar de realeza. ¿No te parece?
    Es una pena la idea que tenemos de Marbella, pero es parte de la realidad, luego hay otra parte que nosotros conocemos y de la que no se habla tanto.
    No he entendido los secretos de Marbella.ç¿Me lo explicarás alguna vez?

    Besos a todos.

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  2. Bueno pues ponemos una señora de la nobleza, para que Elena se lo crea. Jajaja

    Como dije ayer el viernes en clase, Marbella es maravillosa, todo lo malo lo hemos reflejado en nuestras poesías, todo lo demás, lo bueno, es infinito.

    Los cinco secretos de Marbella son.....secretos, no?
    algún dia, algún dia...

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  3. Jose Maria, Has cambiado el titulo?
    Me tienes despistada...

    Los secretos. ¿cuando?

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