sábado, 26 de noviembre de 2011

La estrella luminosa


Vienen las penas cantando

no se que coplas mordaces,

yo les pido que se vayan

y ellas se vuelven audaces

y se me enredan al alma

y me gritan y se placen

en sacudirme la entraña

en envolverme en sus ayes.

Abro los ojos y veo,

allí lejos sobre el mar

una estrella luminosa

que no se quiere alejar

y que al sentir mi mirada

tan cuajada de pesar,

se sacude toda ella

y me salpica al pasar

borrando todo lo oculto

quitando la oscuridad.

2 comentarios:

  1. Los cantos, males espantan.
    Hay palabras pícaras, aviesas y traviesas, difíciles de amordazar.
    Quítales el bozal, tu estrella sabe domarlas.

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  2. Un poema lleno de optimismo y de luz, querida Isabel. Me gustaría que escribieras alguno como prólogo a mis próximas novelas, sería todo un honor descubrirte a partir de la página 3.

    Un beso enorme. Me ha encantado.

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