lunes, 16 de enero de 2012

Felicitaciones


El mismo día en que las calles de la ciudad aparecieron iluminadas con pequeñas bombillas de colores rojas y verdes, el buzón de su correo electrónico comenzó a expulsar, de forma paulatina y escalonada, mensajes de felicitación, que dejaba aparcados momentáneamente a la espera de encontrar tiempo e inspiración para una respuesta original.


Al principio, leía los mensajes con detenimiento y hasta el final. Esperaba encontrar en ellos algo que le indicase cual era el verdadero significado de toda aquella tradición. Pronto se dio cuenta de que la mayoría de los mensajes estaban escritos de forma mecánica. No había en ellos nada personal. Feliz Navidad, Merry Christmas. Próspero Año Nuevo. Happy New Year. Te deseo lo mejor.... Había quien se había esforzado más con deseos de paz, amor y prosperidad. Y los menos, hacían mención a alguna anécdota cercana que les unía.

 Algunos remitentes eran amigos con los que se veía casi todos los días, pero que habían considerado necesario dejar constancia escrita de sus deseos de felicidad. Entonces dedicaba unos segundos a buscar en su imaginario algún momento especial de su vida en común, para utilizarlo más tarde en su respuesta.
De otros, apenas tenía recuerdos e incluso había algunos a los que ni siquiera reconocía por el nombre. Probablemente serían compañeros de algún congreso, que no había vuelto a ver. Por supuesto, no le cabía la menor duda de que si se reencontrasen, se reconocerían.

 Pasaban los días y el archivo de mensajes sin responder se iba llenando y llenando. Las fiestas se aproximaban y no había encontrado ni el momento ni la fórmula original y universal para responder. Esto empezaba a convertirse en una obsesión. Buscaba una respuesta en los anuncios de televisión, en los escaparates, en las vallas publicitarias, en los catálogos de regalos. Pero nada, la formula mágica no surgía y él estaba allí solo y desconcertado en su paranoia. No tenía con quien compartirlo, parecía que todo el mundo aceptaba la tradición e incluso disfrutaba de ella, como si tuviera algún sentido. Si planteaba sus dudas, le dirían pero ¿por qué te obsesionas con eso? tú responde de la misma manera que los demás y no te rayes más. Si, parecía sencillo, pero para él suponía, por una vez más, actuar mecánicamente y sin sentimiento y este año no estaba dispuesto a ceder.

Afortunadamente, los familiares, los viajes y las compras le absorbieron de tal manera que por unos días se olvidó del ordenador y de sus correos. Y asi pasó sus navidades. Sin felicitaciones, sin deseos de prosperidad, sin turrón y sin confetis.

Llegó el año nuevo y, a pesar del terror que le producía abrir su correo, lo hizo y no pasó nada. Allí estaban todos los correos sin responder en la bandeja de entrada. Era demasiado tarde, ya habían pasado todas las fiestas y ya no tenía sentido responder. Colocó su dedo meñique en la tecla mayúsculas, el indice en la flecha abajo, seleccionó todos los mensajes y con una sola pulsación a la tecla supr desaparecieron todas sus paranoias. Nunca se había sentido tan agradecido a la tecnología como en ese momento. Ni psicoterapias, ni medicinas, tan solo un toque de tecla y todo resuelto.

Aquella noche de primero de año, se fué a la cama con la satisfación de haber actuado según sus principios. Había sobrevivido a los convencionalismos de las tradiciones.

A la mañana siguiente se despertó de un sueño. Se preparaba para hacer un viaje en autobús con un grupo de amigos y conocidos. Todos habían colocado sus maletas en el interior del autobús y hablaban entre ellos animadamente. Él había perdido su maleta y a nadie le preocupaba.


Elena Piera

10 comentarios:

  1. Muy bueno Elena, como siempre tus relatos son intimistas, llegan a un punto interior de la gente muy interesante, y siempre nos das que pensar, nos pones (sin querer?) a todos en la tesitura de tu personaje....como responder a tanto mensaje automático?, ¿tiene, incluso, sentido responder o ser el primero felicitando?, que es todo esto de la Navidad-Año Nuevo-Reyes?, porque nos incomoda cada vez más?. Pero sin embargo, como le ha pesado a tu personaje no haber contestado! como se arrepiente....
    Y un detalle muy literario (en mi opinión de paleto de la escritura): Nunca se había sentido tan agradecido a la tecnología como en ese momento. Ni psicoterapias, ni medicinas, tan solo un toque de tecla y todo resuelto.

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    1. Me encanta que me entiendas cuando escribo. Sabes perfectamnte lo que quiero decir y me gusta que te plantees las mismas cosas que yo. Pero me gustaría alejarme un poco más de mis personajes, como nos dicen los profes.
      Gracias por tu comentarios.

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  2. Caramba Elena, entre el cuerpo del relato y su final, me has dejado totalmente sorprendida.
    A mi me pasa con las felicitaciones, que como estoy en casa en ese tiempo, tengo tiempo de crear algo original (youtube me ayuda ee) o como este año que encontré una opción con Hoffman, entre las dos cosas, puedo decir que mis amigos no se fueron de vacaciones con las manos vacías y también puedo decir que recibí las respuestas que creía recibir, no todas por supuesto pero sí las que en verdad quería recibir.
    Al fin y al cabo si no responden ya deja de ser mi problema, no soy yo quien se ha olvidado de ellos y han dejado de importarme, ellos mismos se retratan, porque cuesta tan poco quedar bien, aunque sea una respuesta mecánica, pues hay algo en ese acto que deja de serlo, es el momento en que el interesado debe buscar tu cuenta y seleccionarla o en su defecto, buscar ese correo que le llegó y enviar aunque tan solo sea un archivo, pero date cuenta que en ese momento, tan solo en ese momento, sea lo que sea que envíe o haga, estaba yo en su mente y eso para mi es lo que cuenta, me da igual lo que me mande, en ese momento era solo mío su pensamiento.


    Ten un hermoso día querida, bonita vuelta a esta tu casa.
    Besitos azules muasssssssss

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    1. Estoy de acuerdo, Kanet. Tu perteneces a ese grupo de personas que comprenden las tradiciones y que aceptan que el tiempo se divide en horas, meses y estaciones. Pero mi personaje está en ese otro grupo que no entiende casi nada y que mira el mundo con extrañeza. Y que quizás este buscando el significado de todo.
      De todas formas, yo estoy de acuerdo contigo. Solo una cosa, yo sé que hay mucha gente que piensa en mí en diferentes momentos de sus vidas, aunque no me lo digan.
      Muchos besos.

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  3. Me ha parecido un relato muy intenso que sabe mantener la atención del lector. El tema me ha gustado personalmente porque me siento muy identificado con el protagonista. Reconozco haber recibido algunas felicitaciones y, entre ellas la de Kanet, que ciertamente, es muy original. Pero reconozco que eso de los buenos deseos porque es tradición, porque es lo que hace todo el mundo no va conmigo. Además es necesario comprender que el tiempo es un factor importante.

    Ahora bien, la obsesión del protagonista con la respuesta, hace que su intención de ir contra la tradición, quede en entredicho. Tenga tiempo o no lo tenga, él tiene en la mente la idea de responder a los comentarios y hacerlo de modo diferente a cómo lo han hecho con él. Por tanto, se entiende un malestar por no cumplir con la tradición.

    Ahora, eso sí, la venganza que sufre por su apatía, por su descuido, me parece más culpa de él que del rencor que puedan tener las personas que no han sido felicitadas. Hay que ser independiente de todo y mirar él mismo por su maleta. Visto el panorama, lo mismo, aunque se hubiera inflado de mandar felicitaciones, se hubiera encontrado con la misma moneda.

    Como me dijiste ayer, habías vuelto. Y esperemos que tu presencia sea frecuente. Merece la pena.

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    1. Hola Juanjo. Gracias a tí también y a Kanet claro por vuestros comentarios.
      Efectivamente, el protagonista está entre los convencionalismos de la educación recibida y su verdadera naturaleza.
      Pero, horror! me acabo de dar cuenta que el final de la historia no está claro. Hay algo que falla, no he sabido trasmitir lo que quería decir. Resulta que el último párrafo es un sueño en el que los compañeros de viaje le ignoran y no se ocupan de él. Con eso quiero expresar que las tradiciones y los remordimientos están tan arraigados en su subconsciente que en su sueño se siente abandonado.

      Alguien puede ayudarme a redactar ese último párrafo para que quede claro???? jajajaj....

      Por otro lado, Juanjo, sabía que te ibas a sentir identificado con el prota, te voy conociendo.

      Muchas gracias. Y MUCHOS BESOS.

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  4. Me ha gustado Elena y bueno el argumento. Tono cómico ! Lo describes de forma clara y te imaginas el personaje! Lo mejor la tecla de supr !!!! Muy real !!

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  5. Aunque quizá, termina mejor sin el último párrafo como final ? Que opináis ?

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    1. Esa puede ser una solución, Kika. Gracias`por la idea.
      Besos

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