miércoles, 8 de febrero de 2012

Delirio VIII

Rayo maldito, fugaz y distante,
deseo de la carne, pasión del cielo
sobre el trigo quemado sin consuelo
sobre el frío costado del amante.

Trueno y pena, dolor y tormenta,
son las cenizas sobre el precipicio
son los sueños por un mundo ficticio
y herida la verdad se lamenta.

Tan solo un simple beso nos separa,
tierra estéril, extensión del dolor
quiebra la noche con el resplandor
de tu luz en una lágrima clara.

Llueven perlas de fuego, oro roto,
cristalinos recuerdos por un rayo
atravesados, tesoros que callo
a un pasado que tan lejano noto.

Te perdí en un efímero segundo
y crepitó un rayo en tu mirada
el abismo, el dolor, de la nada
y ahora en la tempestad me hundo.

Forjada en oro tu imagen
se funde en la triste niebla,
se pierde y ya no vuelve.




Por: Jorge Villalobos Portalés

3 comentarios:

  1. Caramba Jorge, después de leer a Fifi, este poema es pura seriedad, contiene una gran tristeza por lo que parece se soñó, quizás se tuvo y ya no.
    No sé porque los poemas triste tienen esa atracción, que a pesar de la pena son bellos, conmueven y estremecen.
    Precioso, en verdad que si.

    Besitos azules, ten un hermoso día muassssssss

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  2. Dios, Jorge, que diga Jorge por Dios, que cosas escribes tan tristes, si a tu edad plasmas cosas tan bellas que no escribirás cuando seas mayor.
    Te anuncio desde ya que te enfrentarás a tempestades, te caerán rayos, te lloverán perlas y desamores, tendrás sueños de traiciones, te quemarás sin desconsuelo....
    Pero renacerás de tus cenizas, se fuerte Jorge, y sigue escribiendo.

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  3. Muchas gracias y me alegro que os haya gustado. En este poema he intentado reflejar un sentimiento de la manera más intensa que he podido. Creo que el poema lo dice todo y espero que, aunque sea triste, lo disfrutéis como yo de escribirlo.

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