domingo, 12 de febrero de 2012

Fifi. Incidente en Puerto Banús

                                                        
Hoy me han llamado guarra. Así, tal y como suena, además me lo ha llamado en el peor sitio que pueda una imaginar, en el opening event de la nueva boutique CoolD&G, de mi querida Dolce & Gavanna, en el Puerto.

Me levanté temprano, sobre las 11, y la urbanización estaba todavía dormida, el sol se reflejaba ya oblicuamente sobre las fachadas blancas cargadas de buganvillas, y las tejas cambiaban lentamente del color cobrizo del amanecer a un naranja intenso (esto lo ha metido mi relatista, yo odio la poesía).

Mientras me hacía el café en la cocina observé por la ventana como mi jardinero preferido, Pedro, me lavaba a Franky (mi descapotable verde, lo llamo así porque me lo compró Francesco después de una noche loca en un Beach Club). No me pude resistir, chica, que quieres que te diga. El jardinero está muy bien alimentado, es tan joven y moreno, de Ojén, de campo vamos. Salí en mi bata de seda fucsia trasparente a darle las gracias, y después de un saludo banal me siguió a la señal de un chasquido y entró conmigo a tomarse un cafetito, intenso, cremosso, ahh mi caro y fiel Pedro. Mimí nos observaba indiferente sin moverse del sofá. Ya está acostumbrada. 

Con mis hormonas revueltas, Franky arrancó al primer giro de llave, rumoroso, suave, con mi mano derecha cogí con fuerza la palanca de cambios (Dio mio como me gusta la palanca de cambios a primera hora de la mañana) y bajé la cuesta de la mezquita con la capota ya bajada, mi melena salvaje al viento, mis gafas de LV edición especial “Boi de Boulogne” del año 75 me cubrían media cara (indispensable accesorio para mantener la intimidad cuando una es tan conocida), llegué a Massimo, mi amado Massimo, a desayunar como una gran dama debe, vero café italiano con delicadíssimos croissants piccolinos, jugo de naranja exprimitta a mano por el mismísimo Massimo, ohhh como exprime este napolitano, que mano de osso, lo adoro. Me lo trae todo él en persona, en una bandeja de diseño que guarda solo para la gran Fifi.  Sentada en la terraza veo como me sonríe Franky, con su cara limpia y cromada, y ese radiante color verde inglés.

Después, una visita espress a la peluquería Lounge de la Coiffure, en los jardines del hotel Puente Romano, mi preferida, donde me cuelo descaradamente, me lavan y peinan, para envidia de esas gatas celosas que me miran con rabia contenida, ¡ya estaba lista para el opening de D&G !. El guarda del puerto levantó la barrera nada más ver a Franky girando por la rotonda de entrada, me distingue en la distancia, me teme, ya hace unos años le clavé las uñas en su asquerosa cara de mono porque se negó a dejarme aparcar en pleno verano delante de Sinatra’s, a mí!. Ese orangután ya no se olvida de la Fifi fácilmente.

Cuando llegué a la puerta de la nueva boutique allí estaba de pié, como un caballero que es, mi abogado Alvarito (lo llamo así porque tiene sólo 50 añitos) el mejor abogado de esta ciudad de abogados, jefe de Trinque y Blanqueo Asociados S.A., Alvarito me resuelve todo, me desatasca todo. Él entra por todos los despachos oficiales del Ayuntamiento como si fuera por su casa. Es un chico adorable, amoroso, un pijo espagnolo con rizos en la nuca y chaquetita verde acolchada de Ganadería Brava. Tiene esposa pía e sumisa, siete niños rubíssimos en el colegio del Opus Dei, y ahí lo tienen: fiel y tendiendo el brazo a la gran Fifi para hacer una entrada triunfal en lo must de Puerto Banús.

El opening iba fenomenal, mucha pose auténticamente marbellí, mucho maquillaje Shisheido y sonrisas super forzadas, copas de champagne francés, y muchas miradas de gatas en celo. Todo divino de la muerte hasta que vi al dueño de la tienda ofreciéndole a la Gran Duquesa Amareta Von Decrepitt un chaquetón de piel de tigresa traído desde Milano para este event, una tontería de 2.600 euros. Tiré del brazo de mi Álvaro, le indiqué con mis ojos el mostrador y me juré “ese chaquetón es para la Fifi”. 


-Vaya, mira quién está aquí- interrumpí sin permiso la conversación-, pero si todavía le queda dinero para ropa a la nobleza centroeuropea.

-Bueno, bueno cómo iba a faltag a la fiesta la señoga Filomenna, y al brazo de un señogito nuevo! –dijo con sorna hiriente la vieja bruja- ¿pego, que te trae pog aquí, quegida?.

-Tú qué crees mona del Neandertal?, huy perdón, de Netherlands – le devolví el navajazo sutilmente, como es mi estilo-. Pues vengo a por el chaquetón que estás ensuciando, porque lo tenía reservado para mí, Giancarlo el diseñador de la centrale en Via Garibaldi, fíjate que casualidad, e amiguíssimo de tutta la vita y lo dibujó para mi cuerpo divino.

-Pues mira por donde que me pagece que te quedas sin chaquetón este inviegno guapa, le acabo de dar mi tarjeta Gold Miracles, de la Unión de Desfalcos Suizos a la dependienta. Cómo lo siento chica!, huy, huy!.

En ese momento me subió desde el coxis un grito electrizante -¡Alvaro! , ¡ese chaquetón lo quiero ya!, ¡pero deja de mirarme así y agarra el chaquetón!- , al oir el grito Mimí se puso en tensión y empezó gruñir fieramente enseñando sus colmillos al ridículo schnauzer enano de La Decrepitt. El murmullo creciente de la tienda se paró en seco, se hizo un silencio total y el público se giró hacia nosotros. Dio comienzo el espectáculo.
-Guarra!, que eges una guarra!, que eres la gran madama de los nuevos gicos Magbella! 
-Álvaro!! ¡que me da algo!, ¡dile a la suegra de Matusalem que el chaquetón es mio!!- grité, ya fuera de control, mientras le agarré el moño postizo a la bisnieta bastarda del gran Duque Guillermo de Netherlands y Ducados Flamencos del Báltico.

En ese momento Mimí se abalanzó sobre el pobre perrito de la nobleza hincándole los dientes, el público se arremolinó a nuestro alrededor, el dueño de la boutique se puso pálido como una momia y la dependienta dio un gritito y se escondió detrás de la caja registradora. Y ya no puedo contar más porque perdí los estribos, veía los maravillosos bolsos de D&G dando vueltas por el aire, las carteras de piel de gato de Kazajistán volando y los zapatos de tacón tournee con anilla de oro pálido de Sebastopol girando a mi alrededor y finalmente perdí el sentido, es decir me desmayé con un grito ahogado, y con el chaquetón bien agarrado. 

Quién dijo que Marbella en invierno es aburrida? Y con el tiempo que está haciendo el chaquetón no va a salir del armario, pero Álvaro ni lo dudó un momento, se juega mucho, lo tengo bien amarrado, son ya muchas visitas a Trinque y Blanqueo Asociados S.A.














2 comentarios:

  1. Santo Dios!! Vaya con la Fifi, sabe dar donde más duele ee una artista en golpes bajos.
    Esa se ha camelado a más de medio Marbella y parte del extranjero jajaja vamos que un trailer entra, da la vuelta y sale y sin tocar los bordes jajajaja todo eso tiene un nombre ee pero no lo voy a escribir, ya que si oyendo el apelativo de "guarra" la lía parda terminando con desmayo incluido, ni te digo lo que pasaría si pusiera lo que me sugiere dicha "señora" jeje
    Aunque debo decir que "chapeau" por ella, pues con todo ese teatro consiguió "su abrigo", aunque lo tenga encerrado en el armario, cada vez que lo vea, se acordará del "esfuerzo" que le costó conseguirlo jajaja

    Besitos azules para el relatista, que es el que tiene el cielo ganado al tener que aguantar "a la diva" , muasssssssssssssssss

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  2. Definitivamente este estilo se te da fantásticamente bien. Sigue con Fifi yo creo que puede salir algo interesante.Un abrazo Isabel

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