domingo, 11 de marzo de 2012

El Coronel Norton.

Solo piensa en recorrer el río, aunque tenga que remontarlo hasta Blessington. Llega al D.A.R.T. cruzando la vía, con cuidado, para acceder al paseo marítimo. Desde allí divisa la desembocadura. “No creo que esté pescando por aquí, pero no me arriesgaré.” Remonta el río Dargle, hacia el Oeste, hasta llegar a un recodo frente a Glenwood, donde se juntan los dos ramales. Allí, de pie dentro del río, vestido con unas botas-pantalón de pescador y lanzando suavemente con una caña de mano, está el Padre O´mulligham. Se detiene. Por unos segundos duda, ya que no sabe que decirle. Sin embargo, el sentimiento es tan pesado que termina por abandonar la bicicleta y dirigirle unas palabras.
 
- Buenos días, Padre O´mulligham.
- Pss, silencio. El Coronel Norton está por aquí cerca. Lo sé, y no se me escapará. Esta mañana he estado hablando seriamente con el Señor y me ha prometido que lo cogería –responde sin apartar la vista del río.
- Pero Padre, es importante.
- Ya, ya. Un momento, hija. No se va a acabar el mundo... –suspira- Pero si tanta prisa tienes, ven y háblame bajito –Shannon se sienta en la orilla.
- Verá Padre. La otra noche, vino a verme mi ex-marido, Robert...
- ¡¿Pero qué dices?!
- ¡Cuidado, que se resbala, Padre! –hace el amago de sujetar al anciano párroco.
- Bah, deja que me valgo aún, y ve aclarando eso de tu ex-marido.
- Pues que vino porque quería que volviéramos a estar juntos. Yo le dije que tenía una nueva vida aquí, en mi pueblo y que no pensaba volver con él a Estados Unidos.
- Muy bien, hija. Irlanda necesita jóvenes casaderas.
- Sí, pero eso no es todo.
- Venga, que no tengo todo el día –mira insistentemente hacia el agua, buscando algo que no logra encontrar.
- Verá es sobre Brian.
- Y ahora qué pasa con Brian, si se puede saber –vuelve a mirar y el corazón le da un respingo al ver moverse algo entre los juncos del centro– Sí, maldito diablo, ahí estás.
- ¡Padre! –exclama sorprendida.
- Sí, sigue que te escucho –Shannon no parece creerle.
- Pues que para despedirnos, le di un beso a Robert y le abracé, y no sé porqué me da la impresión que Brian sabe algo de eso… No quiero que nadie se lo diga, no sé si me entiende.
- Pero, hija. ¿Cómo se te ocurre meter a esa alma bendita de por medio? A ver, dime en qué te basas para decir que Brian puede saber algo del asunto –continua medio encorvado.
- Una vez le conté cuales eran mis flores favoritas. Pues esa noche, después de despedir a Robert, salí a caminar un rato y al volver, vi un pequeño ramo de esa especie en el suelo, cerca de casa y frente a una de mis ventanas.
- Ya, y con eso pretendes montarte el numerito. Eso es, sigue moviéndote pequeña, que ya eres mía.
- Padre, ¿me ha escuchado bien?.
- Sí, sí, tú sigue.
- De acuerdo. Al día siguiente, es decir, ayer viernes, encontré a Brian muy distante y huraño conmigo. No quiero que piense ninguna cosa rara, y mucho menos que esa bruja....
- Bingo, ya te tengo, maldito. ¡Shannon trae la red! Vamos, hija, que se escapa.
- ¿Dónde la tiene? –pregunta buscándola nerviosa.
- Por ahí, tras de mí –indica con una mano sin volverse a mirar.
- ¿Dónde?
- Pues... –se gira, resbala y va a meter todo su rechoncho cuerpo en el agua.
- ¡Padre!, ¿se encuentra bien?
- Si, hija, ayúdame a levantarme. Ése mezquino del Coronel Norton se me ha vuelto a escapar. ¡Sí, corre, que ya te cogeré! Ay... –suspira- Bueno, y ahora que has logrado captar toda mi atención, dime, que tiene que aquí ver una bruja.
- No es una bruja, es Sarah, la abogada. No quiero que le diga nada a Brian porque lo enredará todo en su propio beneficio.
- Ya, beneficio. ¿Y a ti que más te da? ¿No estás harta de decirme que no te gusta Brian?
Bueno, no sé. Hasta ayer estaba más bien segura. Pero estos dos últimos días me he planteado algunas cosas. Es simpático, inteligente, amable y con él me siento cómoda y segura. Ahora que no lo encuentro me siento algo perdida.
- Un momento. ¿Qué significa que no lo encuentras? –pregunta mientras para de secarse con una toalla.
- Pues que ayer noche no fue al pub, como es su costumbre. Nadie sabe dónde está, y encima su hermana, lo único que dice saber es que salió muy raro el viernes a mediodía, dejándose el móvil en casa y sin decir a donde iba, solo que volvería el domingo por la tarde. Y yo quiero morirme, Padre, necesito verlo y explicarle lo que pasó. Le necesito a mi lado –a Shannon le empiezan a temblar las piernas, y el Padre O´mulligham la abraza.
- Bueno, hija. No te preocupes que veras como todo se resuelve con la ayuda del Señor. Conozco a Brian, y sé que no hará ninguna locura de la que nos podamos arrepentir. Es cuestión de tiempo que vuelva y cuando lo haga ya hablaré yo con él. Ahora, si no te importa, creo que ambos necesitamos tomar algo caliente. Vamos, anda.
 
Shannon y el Padre O´mulligham recogen las cosas y caminan junto a sus bicicletas hasta la puerta lateral de la iglesia. Allí se cambia de ropa el párroco y luego toman un poco de té caliente, tras lo cual regresa Shannon a casa de su tía. Pasa el día, llega la noche, y Shannon sigue esperando, mirando por la ventana...

Fanathur.
“Historias que nunca ocurrieron”

5 comentarios:

  1. Uy uy!! una historia por entregas jeje
    He entrado a ver cual cosa era lo expuesto y veo su extensión y me quedo chofff .. que largo es uff .. y empiezo a leer y me percato que es el suma y sigue de la historia de Brian, Sarah y shannon y entonces me lanzo a la lectura y en un plis llego hasta la ventana en que se queda mirando Shannon esperando que te espera.
    Aquí va haber un lío de los grandes, veremos de lo que es capaz de mente creativa jejeje
    Besitos azules Daniel, muassssssssssss

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  2. Ah Daniel , eres un contador de historias de las buenas con mucho realismo y muy buenos diálogos, aquí ya tenemos dos cuentistas de primera, Elena y tú. Me alegro de que el blog se vaya compensando y se escriban más relatos, que la poesía está bién pero sólo a ratos, anda me ha salido hasta con rima! JAJAJA

    Y esto demuestra además que incorporar gente nueva al club/blog no hace sino enriquecernos y traer ideas y sangre nueva, hace falta más gente, que nos enquistamos!

    MAS RELATOS POR FAVOR, QUIÉN ES EL PRÓXIMO?

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  3. Dijiste que continuaría la historia y aquí la tenemos ^_^. Esta segunda entrega resumida en un diálogo de miedos e inseguridades más que aclarar, enreda aún más el argumento y la trama. Recordando la entrega anterior, vimos a un hombre que sin ningún compromiso declarado, se aventura en dos corrientes diferentes. Ahora tenemos un marido arrepentido, flores que nadie sabe quién ha puesto ahí, miedo por ver un abrazo y un beso amistoso y la ignorancia del gozo en otros brazos que no son los de ella y una repulsa que no se había mostrado anteriormente, pero que no significa que no existiese. Me ha gustado mucho el uso del párroco de pueblo, ese hombre en el que todos confían por ser lo que es, pero que se muestra con una conducta que da la impresión que le importa un pimiento los problemas de la gente si el coronel Norton está cerca. Si esto es una manera de humanizar lo eclesiástico, comparto plenamente tu punto de vista.
    Pienso que tienes elementos para hacer algo interesante Daniel. Imagino que las lagunas que presenta la narración hasta ahora, las apariciones no aclaradas y los elementos del azar, son un recurso que usas para captar y mantener la atención del lector y de momento, lo estás consiguiendo, pues te quedas con ganas de saber qué pasa a continuación con el amante cobarde y las dos piezas con las que juega. Y ojalá te animes a continuar esta historia que nunca ocurrió, o quizá que ocurre todos los días sin sobresalir por cotidiana.

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  4. Gracias por tu comentario, Juanjo.
    Lo primero de todo, es que se trata de un homenaje al maestro John Ford, un "hombre tranquilo".
    Por otro lado, estos dos relatos son partes de un borrador de novela que escribí hace bastante tiempo y que recuperé estas navidades, por aquello de darle un lavado de cara.
    Posiblemente cuelque alguna otra parte. Hasta entonces, sed buenos.

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