martes, 27 de marzo de 2012

En el Café de la universidad.

Sol de las 3 que traspasa las ventanas.

El sol se refleja en los rostros, en las lenguas.

En la cocina se fabrica el alimento.

Detrás de la barra, de momento, un hombre. Las gafas en la punta de la nariz resbalan una y otra vez. Él no deja de colocarlas con su dedo índice, es un movimiento torpe, es un movimiento de memoria, parecido a estrujar un chicle contra la pared.

Se sirve de una bayeta para limpiar las superficies. Al fondo, en la esquina superior, la televisión. De vez en cuando desvía la mirada al aparato.

Con el dedo índice ase las tazas y las coloca en la máquina. Luego espera con los brazos en jarras a que se exprima la última gota de café. Las coloca sobre una bandeja.

Hay otro hombre, de negro, los dos van de oscuro.

Éste hombre es más joven. Mientras que el otro prepara las bebidas, éste se dedica a servir las mesas.

-Luis, Luis-dice-, poleo con pacharán ¿vale?-o:- Dos con leche Luis.

Luis, con movimientos exactamente iguales, repetidos, prepara una bebida tras otra, y con el mismo dedo que parece servirle para todo señala sobre la barra.

-Julián: aquí los tienes.

Pero su voz es débil y quebradiza, como un huesecillo de lagarto, y muchas veces ha de arrastrar su cuerpo hacia el otro extremo de la barra para que su compañero, quien con sus idas y venidas parece haber desarrollado el don de la ubicuidad, sea capaz de percibir su mensaje.

Y así, en un continuo jugar a la tortuga y la liebre, lo que uno construye el otro lo entrega velozmente a la demencial trituradora de la clientela.

6 comentarios:

  1. ¡Qué buenas definiciones!. Ves perfectamente a los personajes. Me ha recordado a una frase de un libro de Zafón: "el camarero se fue, arrastrando los pies y el alma".

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  2. Me ha gustado esa comparación que haces ..."en un continuo jugar a la tortuga y la liebre", uno casi arrastrándose y el otro con ese excelso don, y eso que dicen que solo Dios tiene el don de la ubicuidad.Buen juego de palabras.Un saludo.

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  3. Se puede visualizar los dos camareros... y la barra y la rutina...

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  4. A mi me ha recordado a uno de esos bares antiguos de alguna ciudad castellana, donde los camareros son tan antiguos como el bar y están desganados y se mueven lentamente y que ya van quedando menos de los antiguos y ha llegado un camarero joven, que se mueve con ligereza y que no es bien mirado. Y donde el nuevo es la liebre y el antiguo la tortuga...Me ha gustado tu relato.

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  5. Muchas gracias por vustros comentarios.
    Se trata de una pequeña práctica con el objetivo de "mostrar" más que "contar" lo que sucede.
    Me alegra mucho que hayáis podido imaginarlo.

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  6. Me recuerda a un relato deportivo, destacando la labor de equipo,
    cada cual aporta lo suyo, ambos ritmos se complementan a la perfección.

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