viernes, 9 de marzo de 2012

La Roca y el Sombrero

Por fin estaba cruzando los 300 metros de agua salada que me separaban de la roca en forma de sombrero que tanto me atraía. Y lo estaba haciendo a nado. Había considerado la posibilidad de alquilar una barquita y remar, pero 300 metros no era una distancia suficiente. Así que sin saber muy bien por qué, hoy había tomado la decisión. Yo misma estaba sorprendida.
Parecía una roca pequeña, sobre todo de lejos, pero a medida que me acercaba se iba haciendo más y más grande y la silueta del sombrero iba desapareciendo.
Eso no me gustaba, porque yo lo que quería era poner una banda de colores alrededor del sombrero, ponerme de pie sobre la copa y desde allí observar el mundo en el que vivía. Y gritar, gritar con todas mis fuerzas. Y si todo iba bien, esta roca se convertiría en mi reducto de libertad.
Llegué cansada. Logré subirme en el ala del sombrero y para mi satisfacción descubrí que aquello no se hundía. Esto ya era un éxito.

9 comentarios:

  1. Lo he leido tres veces, que si le sumas dos ceros dan los trescientos metros que hay hasta la roca con forma de sombrero.
    Este relato deja una sensación rara, es una historia con ó sin historia, pero nos enseñaron hace tiempo que la historia no importa, lo que importa es como se cuenta, y tú lo haces bien, con sencillez, sin complicaciones, metiéndote mucho en el personaje (y metiendo al lector contigo), sin palabrería, y trasmites una emoción, ese ansia de libertad que tiene tu personaje, esas ganas de gritar"¡libertad!".

    Y encima es breve, toma ya!
    Maestra va a ser como sigas asi, yo quiero ser tu amigo Elena...

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  2. Vale, ya puedo comentar, pensaba que era mi ineptitud lo que hacia que no me enterara de que va esto, veo que José María no se ha enterado mucho tampoco, estupendo, entonces al menos somos dos jeje
    En cualquier caso, igual Elena nos echa una mano en la comprensión.
    Besitos azules muassssssssss

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  3. Pues vaya! Resulta que este era mi ejercicio del binomio fantástico. Kanet, se trata de alguien que todos los días pasa por delante de ese Islote desde hace años y hacia donde mira siempre con melancolía. Y hoy se ha decidido a cruzar esos metros que le separaran, con la ilusión de encontrar un pequeño mundo mejor.
    Y el ejercicio del binomio consistía en buscar 2 palabras al azar y crear una historia con ellas.
    No se si he aclarado algo, pero lo he intentado.

    Besos y feliz fin de semana.

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  4. Gracias Elena, si, si, ahora si, has cogido dos palabras y has creado esa historia como podías haber creado otra.
    Supongo que las dos palabras son las del título .. sombrero y roca .. ¿quien escogió las palabras? porque vaya tela para crear algo, ya fuiste valiente aventurándote con este relato.
    Aunque percibo en este relato un sentimiento de frustración cuando alcanza lo que tanto tiempo estaba viendo desde la distancia. De cerca nada es lo que parece ser de lejos.
    Umm!! esto da que pensar ee

    Besitos y gracias muassssssssssss

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  5. Felicidades Elena.Me ha encantado el texto, por la originalidad , la dificultad impuesta ( me refiero al binomio )y que la has superado extraordinariamente.

    Besos.

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  6. Muchas gracias por vuestros comentarios.
    Es verdad que hay frustración en el relato, pero también hay esperanza, porque la roca no se ha hundido...
    La dificultad del binomio me la impuso yo solita, asi soy yo!!! jajjaj.
    Tengo ganar de leer a Kanet y Raelynn de nuevo. Animo!
    Besos

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  7. Elena, me voy a atrever a hacer una crítica medio constructiva desde la ignorancia del que al menos sabe que no tiene ni idea de nada. Tengo una forma peculiar de enfrentar los textos que leo y este… ya sabiendo que se trata de un ejercicio, creo que es un ejercicio que no tiene otra finalidad que joder al que lo lee, porque cuando lo haces, te quedas pensando, bueno, y al final qué, era roca o sombrero, o quizá una circunferencia imperfecta. No sé quién es el que ha enseñado que la historia no importa, pero si sé que todo eso es subjetivo. Los escritores de más fama son los que peor escriben en recursos, pero que ofrecen una historia que engancha y eso es la base de su éxito y la base de la crítica que los envidiosos le profesan. Y aquí va otra crítica que me convertirá en payaso no grato del circo ambulante, pero aquí hay mucha gente que ha contado historias magníficas con unas faltas de ortografía que si Menéndez Pelayo levantara la cabeza ardería Troya o la Polaca, lo mismo da. Parece que hemos olvidado que en español hay que empezar con un signo de exclamación y cerrarlo con otro cuando acabamos la frase. Lo mismo pasa con la interrogación. Pero cuando una historia te atrapa, eso pasa a un segundo plano. La gente busca disfrutar con la lectura y si lo hace, le da lo mismo que una “baca” paste que qué una “vaca” lleve el equipaje de las vacaciones. No he entendido cuál es la finalidad de estos binomios, pero desde luego, no veo cómo puede ayudar a mejorar la escritura si la historia sale tan forzada que ni siquiera sabemos si después de nadar los 300 metros, la roca era un sombrero o no, dio ese grito o no, o si clavó la bandera o se acordó del árbol genealógico del que inventó la vista y las percepciones lejanas.

    Si llegas a leer este comentario, ya me conoces y sabes que no hay maldad en las palabras, pero yo no valgo para alabar algo que no me ha dicho nada. Pero a mí, tienes comentarios de gente muy capaz que sí que les ha gustado, por lo que leo. Así que se trata de una opinión personal y lo que dejo es solo mi manera de ver las cosas.

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    1. Querido Juanjo:

      El texto de Elena, aunque sea el resultado de un ejercicio, es un texto acabado, sugerente, con un final abierto.
      En pocas frases, nos dice que la protagonista se encuentra en un momento de su vida conflictivo, en el que necesita un refugio en el que encontrarse a si misma y las respuestas que necesita. Nos habla de ella y nos la describe como una mujer con un alma bella, pues a pesar del momento de su vida, que ya hemos visto parece difícil, es capaz de poner cintas de colores a una roca en el mar y hacerla su refugio y reducto de libertad. Yo la he visto nadando en esa playa y la he oído pensar y he sentido lo que sienten y todo eso en un texto tan corto, me parece que no se le puede pedir mas.

      Un abrazo, Isabel

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  8. Estoy de acuerdo en que en el blog hay que cuidar la ortografía, que es la base fundamental del lenguaje escrito. A mí me pasa que cuando escribo desde el IPad, no puedo poner los signos de comienzo porque no los encuentro.
    En cuanto al resto de tu crítica, la acepto, aunque como bien dices es subjetiva, ya que hay otras personas que han comprendido el texto y les ha gustado. Pero, quizás solo el hecho de que haya alguien que no lo entienda signifique que el texto no ha funcionado, no lo sé...
    El ejercicio del binomio fantástico no lo he inventado yo sino que lo he sacado de un libro de escritura creativa, que se utiliza para estimular la imaginación. A mi me parecía un ejercicio interesante, pero sin más.
    Como ves, suelo leer las entradas y comentarios atrasados.
    Gracias por tus comentarios.

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