domingo, 11 de marzo de 2012

MI MONTAÑA

Desde mi ventana se ve una montaña. Mi  montaña.
Está formada de roca y de belleza.

Ahora casi no la veo porque es de noche, pero casi siempre que miro,
está ahí: Altanera, desafiante, orgullosa y sencilla.

Hay veces que alguna nube juguetona trata de imitar una fumarola y convierte a mi montaña en un volcán, y yo entro en el juego y sueño en paraísos tropicales y pacíficos.

Mi montaña no siempre es igual. En primavera es verde, en verano es marrón, en otoño es de un suave malva y en invierno es solo de piedra.

Me he jugado la vida varias veces trepando por ella, pero sé que le ha gustado, el que la pisen, que levanten su polvo, levantarnos ampollas…

Cuando consigues llegar a su cumbre, ella, aduladora, te muestra la ciudad mucho más hermosa de que lo que realmente es. Y te muestra más cosas: Al oeste, la Andalucía de las marismas, los langostinos y alguna decadente colonia inglesa. Al este, casi siempre puedes ver las cumbres blancas de las sierras granadinas. Al sur, el contorno africano flotando sobre el Mediterráneo neblinoso.

Cuando desciendes, mi montaña siempre te invita a descansar tus machacados pies en el refugio. También te invita a una cerveza, pero ésa te la tienes que pagar tú. Mi montaña es pobre.

Si, ya sé que no he dicho lo que nos muestra al norte, pero es que al norte nunca he mirado.

La gente le suele llamar “La Concha”. Yo le llamo “Mi montaña”.
Y sé que a ella le encanta.
    

3 comentarios:

  1. Hermoso y sentido homenaje a tu montaña que has hecho tuya con este escrito. Me has despertado las ganas de subir a su cima, aunque gracias a ti ya lo he hecho.
    Un abrazo, Isabel

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  2. JL, desde mi casa se ve una montaña que es igualita a la que tu describes en tu texto tan bello.
    Y por cierto, hoy al amanecer hacía tanto frio que la Concha se envolvió con una bufanda gris. Parecía un poema pero era realidad.

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  3. Mi montaña es mucho más íntimo, José Luis. La Concha generaliza un lugar que para ti no puede ser general de ninguna forma. Por lo que significa para ti, por lo que has vivido en su cumbre, por el reposo en su refugio y, en definitiva, por lo que has vivido allí, matriz de recuerdos que expresas con un lenguaje sutil y motitas de nostalgia, dejando una sensación muy agradable, íntima, diría yo, tras leerla.

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