lunes, 5 de marzo de 2012

Oda a la insinuación de la palabra.

Derretir 
hasta lo más profundo de un alma
y herirla, imprevisible,
de insinuaciones súbitas, crepitantes
relámpagos de plata
que se extienden incesantes
que abarcan las dimensiones
del día y la noche.


Rozan con sus afilados dedos
la comprensión inmortal del hombre,
el horizonte de innumerables mundos
que entre sílaba y sílaba
sepultan un silencio infinito
en un océano de ideas y conceptos.


Voz tras voz, verso tras verso,
amor tras amor y rayo tras rayo
continúa el curso del tiempo
oculto en la insinuación de la palabra.




Por: Jorge Villalobos Portalés.

5 comentarios:

  1. Jorge, esto mejora, al menos para mi gusto, porque esto al fin y al cabo es cuestión de gustos, de estilos, de pareceres.
    Mi opinión es que estos poemas algo más breves son más placenteros de leer, dicen lo necesario y nada más, no redundan, no insisten, y eso deja mejor sabor de boca, mejor sensación al lector.
    Estoy seguro de que a tí mismo, al terminar de escribirlo, te a dejado una mejor sensación, me equivoco?

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    1. No te equivocas jaja y me alegra que veas una mejora en los poemas , que al fin y al cabo es lo importante, mejorar y continuar trabando. Me alegra mucho ver tus comentarios en mis poemas :) espero poder mejorar en los que prosigan y buscar ese sensación en la que has acertado de lleno. Muchas gracias por tu opinión.

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  2. y Jose María, si no te fuese mucha molestia, ¿podrías darme una opinión de un poema que he escrito titulado "a orillas de la noche"? siempre que no te sea una molestia y te lo agradecería, como siempre, por ello.

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  3. La sugerencia,
    oda al acertijo,
    que no se dijo.

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  4. La insinuación de la palabra nunca tuvo una definición tan elaborada y elegante como esta oda que has escrito Jorge. Me ha gustado muchísimo la sensación que deja su sonido tras la lectura. Y no es que la tripolaridad (ya te irás acostumbrando al lenguaje del circo ambulante ^_^) me haya impedido estar presente en estos tiempos últimos. Las palabras son armas más peligrosas que el arma más mortífera y remedios más dulces que el elixir perfecto. Una palabra a tiempo puede evitar catástrofes... o desencadenarlas. Y mientras, nos podemos quedar con esta insinuación que nos regalas. Buscando un mensaje concreto.

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