martes, 10 de abril de 2012

Dos milongas, una para amar, otra para matar


Mientras suena el Proyecto Gotán en el local, me advierten que beba o me echan, pero yo solo vine a tomar notas, solo un campari me advierte el chulo, no me apetece le insisto, que solo vine a escribir, pero él quiere montar un cristo, es lo suyo. El cristal sucio no me impide ver esos besos canallas en la calle, y ese navajazo que penetra en la carne sin tocar hueso, debe ser un demente que la ama con locura, hasta con furia diría yo, debe ser por la milonga que escucharon agarrados, el corre ya por el paso de cebra, ella abrazada a la farola, el viento de lado levanta la chaqueta del criminal y descubre el metal, es barata de los chinos, pero entra hasta el final, qué más da, peor diría yo, escuece más porque es barata, lo veo en la mueca de esa cara de muñeca, y la mafia no remata mal. Parece que soy transparente en este rincón, entre la columna y la ventana, el chulo se me acerca otra vez, ¿vio usted algo?, le juro que no, yo no sé nada, póngame una cerveza si acaso y seguiré escribiendo sin meterme en nada, a mi no me engañas, cabrón, que ya te he visto merodeando por el barrio en otra ocasión, le juro otra vez que no he visto nada, que solo entré en el restaurant por equivocación. Le enseño mi cuaderno de notas garabateadas sin orden, estoy acojonado ya, el chulo me lo nota y me sonríe con un diente de oro podrido de tanto parmesano. Trago saliva y el tipo se echa la mano al bolsillo derecho de su pantalón, un bulto alargado amenaza mi estancia en este mundo, en este local, el abismo se presenta barato y en el local no faltan putas, no es mal plan, al final. El tipo me ignora por fin, merodeo con cuidado, demasiadas luces apagadas para una pizzeria barata, demasiadas paredes de terciopelo viejo, unos choques de manos, tratos sucios, policías colocados cobrando su comisión, palmadas a la espalda en un rincón, un barman con mirada de pirata, una ojeada ya lejana a mi mesa, el cuaderno sigue allí junto a la cerveza y brilla mi lápiz de plata. Todo al carajo me digo, incluida mi reputación de escritor, entro en el pasillo que me advierte “privado no entrar”, un perfume barato me atraviesa el estómago, unos labios rojos cristal me enganchan y unos pechos desbordados me empujan al cuartito de la administración, y allí mismo en el sofá del capo cayó, fue rápido y sin respirar, con un solo gemido final, y de fondo otra milonga, ahogada en un orgasmo de pura sed, de placer, pero joder, de pronto se abrió la puerta y brilló el maldito metal.

5 comentarios:

  1. Muy ilustrativo. Taradas mucho en poner el punto y seguido, pero está tan bien aireado el ritmo que haces que no se note. Me gusta.

    ResponderEliminar
  2. Te recomiendo leer el principio del libro La Noche de los Tiempos, de Muñoz Molina. Lanza muchos detalles al párrafo creando ese ambiente cinematográfico tan característico suyo.
    Puede que ya lo hayas leído. Te lo dejo por aquí:

    http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200911/16/cultura/20091116elpepucul_1_Pes_PDF.pdf

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Rafa, tienes razón hay pocos puntos y aparte, pero lo hice a caso hecho, quería un relato corto, rápido, intenso y con pocos puntos que interrumpieran la lectura, quería un espresso fuerte y que se bebiera de un sorbo!

      La novela "la noche de los tiempos" la leí y efectivamente es muy buena.
      Saludos...JM

      Eliminar
  3. Muy bonito y intenso, exactamente en un trago amargo :)casi no te deja tiempo para respirar , bonito,

    Saludos., Mimi

    ResponderEliminar
  4. Uf, hay que leerlo de sopetón. Se junta la lectura con la angustía de no poder respirar,je, je. Me ha gustado.

    ResponderEliminar