sábado, 21 de abril de 2012

Se me va.

Sentados frente a frente, ella majestuosa y callada, yo insignificante y queriendo contarle todo, todo. Pero seguramente me tiene que contar más ella, así que espero paciente, más, mucho más tendrá que contar y por eso espero. 
Todas sus historias pasadas y futuras me tendrá que contar, y yo solo tengo mi presente.
¿Por qué no me habla, entonces?, porque siempre estuvo callada. Es su manera de estar, de permanecer.
Con sus faldones verdes y grises, como un gran traje de faralaes, con manchas blancas de tanta humedad de noches salinas y de tanta lluvia mojada.
Yo le quiero contar que me gusta mirarla,que me gusta su melena oscura y revuelta, como un bosque mediterráneo, que me vuelve loco su torso erguido, monumental, rocoso e imponente. Y sus caderas firmes como laderas desparramadas, con surcos como valles descarnados, abiertos a todos los aires. Y sus entrepiernas boscosas en la umbría.
Cómo me gusta verla, posada con suavidad, finalmente, en los ríos y en las cascadas de su intimidad callada, de su llanura.
Y yo la contemplo mudo y pequeño, sintiendo que no soy nada, ni quizá lo quiera ser frente a ella. Hay intentos banales por decirle que la quiero, pero Dios sabe si me escuchará, si estará interesada en mis cuentos.
Y desde este banco de madera que me soporta y me aguanta miro a un norte casi oscurecido, el último rayo anaranjado se cuela por una higuera de olor tímido, es abril ya y el día dura algo más, y los pinos de cara lavada bailan junto a mi.
El cielo se cruza de nubes transparentes en forma de alas, y ella se oscurece poco a poco, pero no me dice que se va, pero me va dejando, se me va. Las últimas gaviotas se vuelven hacia el mar, de una noche que temen, huyen de ella, que se vuelve fría y oscura.
Se va de mi mirada, se vuelve gris frente a mi, se esconde tan altiva, no me necesita, y no me da las buenas noches. Sierra Blanca

7 comentarios:

  1. Bonita descripcion de nuestro gigante de roca. Aunque mas que «se me va», yo diria me voy. Ella seguira estando ahi, observandonos desde su trono, cuando nuestra vida no sea mas que un rumor en la noche se los tiempos.

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  2. ¡Qué sensualidad! Hasta el final no me he dado cuenta de quien hablabas. Veo que cultivas estilos muy diferentes.
    Feliz domingo!

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  3. Orgullosa debe sentirse Sierra Blanca!Muy hermoso!El tiempo pasará y ella permanecerá desde su inmovilidad , fija y a la vez solemne.

    Un Abrazo.

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  4. Gracias colegas de la escritura, me alegro de que os haya gustado, son simples notas garabateadas en un momento de quietud frente a nuestra montaña, sentimiento escrito.

    Buen domingo a todos.

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  5. Apasionante relato, me ha gustado leerte , volveré
    Un abrazo
    Stella

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  6. Que bonito!! hasta el final no he sabido de quien se trataba. Me encanta cuando un buen relato me sorprende, felicidades. Abrazos.

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