jueves, 31 de mayo de 2012

POESÍA MARÍNTIMA

Me ha gustado tanto el poema de Jorge dedicado al mar, que creo que sería buena idea dedicarle una serie (incluido relatos) en nuestro blog, animaos !


Entonces el mar se tomó un descanso, de vientos, corrientes y barcos por la bocana. Solamente las estrellas, solamente la ola de las siete y cuarto, que nunca falla, y yo de testigo de la mañana.

Será porque el sol se quedó escondido, jugando conmigo a iluminar y no ser visto, a amanecer sin disipar dudas. Será porque el horizonte se adelantó, confundiéndose con un amanecer de invierno morado, ¿quién sabe si fue una neblina temprana, o una cometa perdida?, yo sé que volaba, posado sobre una cresta de marejada.

¿Cómo ver la claridad de media existencia feliz, y otra media expectante? contemplando la profusión de nubes en lo alto, observando la perplejidad de las resacas, resueltas solo a medias. Como la ola de las siete y cuarto.

Esa que nunca falla, la que salta allí en el largo horizonte, con un movimiento ondulado, como el cuerpo de una ballena blanca, una elevación de agua en la distancia. Tímida pero imparable, que en quince minutos se acaba posando, justo a mi lado.

Ola de calma, de imposibles cielos naranja, de milagros encadenados.




miércoles, 30 de mayo de 2012

ADIÓS A LAS GAFAS


Érase un hombre  a unas lentes pegado,
era una bicicleta en sus narices puesta,
eran dos culos de botella tales,
que eran ojos de buey, más que cristales.

A sus amigos les veía pequeños,
feos, delgados, difusos y lejanos.
A sus amigas les veía macizas,
guapas, jóvenes, hermosas y rollizas.

Pero ahora que las gafas han volado,
dando a sus ojos libertad sublime,
sus amiguetes siguen siendo feos
y sus amigas, en cambio, están de cine.

¡Oh, ojos! que ya nadan en las luces
y que recobran su perdido aspecto,
no recordéis vuestro pasado oscuro,
pues ahora, ni dios ve tan perfecto.

No miréis con desdén a los cegatos
desde esta realidad llena de orgullo,
y dad gracias al cielo por la suerte
de tener, en vez de ojos, dos capullos.

Hoy aquí nos hallamos reunidos,
para romper mis gafas en pedazos.
Yo os pido que ocultéis modestamente
vuestro rencor y envidia a mis ojazos.

Y así os suplico, amigos muy leales,
que todos juntos, sin odio y con nobleza,
al mismo tiempo que estallen los cristales,
lancéis un ¡Hurra! sin par a mi belleza.
   

martes, 29 de mayo de 2012

oda al mar

Mar, tan próximo. Tu olor
tan cercano como un suspiro.
Mar, de ti quiero siempre unidad,
inmenso tú, sí, profundo mar.

Ligero, suave, fresco rugido
de aguas chocantes. Cantico
de lo humedo, tu voz de sal.

"Mar", palabra tan repentina, honda
por los sonidos como una ola
desde la garganta, desde el oceano.
Mar.

Tú, del beso espumoso
en tus labios volubles.

Buscándome por la orilla
tus olas de carne marina
en el aleteo de tu ánima.

Por las lágrimas migratorias
de las nubes con la lluvia.


Y te veo partir hacia la tierra
perdiéndote en sus adentros
- a ser yo que sé cristalinos lagos,
rios, arrullos. Pozos del mundo -

Mar, siempre tú, profundo...


mar.

La luz en la cercanía

No me miras, y en tus ojos me convierto
en una maga del olvido y las mentiras.
No sonríes a mis sueños
y aún me auguras en la noche, poesía.
Vuelvo a mirarme a la luna
que me envuelva y aligere
el calor de la agonía,
que se empeña en disolverme
en finos trozos del dia.
He despertado esta noche
una luz hecha de risas,
me ha llevado de la mano
por tierras no conocidas
que han reflejado mi imagen
y la han borrado de insidias,
me han enseñado un camino
donde la luz predomina.

domingo, 27 de mayo de 2012

EL CUARTETO DEL ZACATÍN


                                                   

Hace exactamente un siglo, es decir ayer, ya cruzaba como el aire ese laberinto en zigzag, buscando el recoveco del alero y evitando el portal, iba detrás de tus húmedos patios, con sus galerías y selvas de cristal, de arrayanes de mil olores, que bailaban de la mano , alrededor de dos kioscos de pan, y tres de flores.

Desde el aullido de los lobos yo venía, como viento de las afueras, que se colaba por un norte sin mareas. Y que inútil era el miedo de esa plaza escondida, porque de noche estábamos siempre nosotros, guardianes de la oscuridad.

Por la trinidad de unas palomas, de tristeza gris y alas blancas, un siglo después, hoy, me abrazan con su borboteo helado, me hablan en otro idioma, que yo finjo no entender. Pero ya no refresca por las tardes, ahora solo quema, ni debajo de los plátanos, donde nos besábamos, gigantes de manos verdes y piel de crema.


Un cuarteto de cuerda, de negro
De uñas negras, de tocar
por un saludo y dos monedas, mal año
(ahora suena Viva la Vida)
un cold play frente al shine bar,
todo es tan extraño
en esta esquina del Zacatín,
que me pierde en pensamientos
y me siento de cuclillas
como un niño que era,
en el tranco de la tienda, a escuchar
feliz.

Sólo por oír
ese aire que se cuela
entre elevadas celosías,
sólo por adivinar
el recuerdo de lo que yo sería,
sólo hace un siglo ya, ayer
por esos pasadizos,
(lentamente cierro los ojos)
de sueños y alcaicerías. 

De tus latidos al son

Paso a paso, bailarina,
sueño a sueño, amor,
bailando sobre lo eterno
desnudo el corazon
con la luna toda luna
donde con ella tu y yo,
en un amarse infinito
¡Que vivirnos, pasión!
perderse en un baile lento,
libertades con clamor
pidiendo más de nosotros,
del aliento, del calor.

Sueltos, libres sobre el mundo,
por un baile de salón,
tierno, dulce, y con besos
volando por alrededor;
repentina de las cosas,
de lo casual, la canción
aquella que a mi te lleva,
luz de hondas que me guió
a ti siempre, siempre, siempre,
de tus latidos al son.


Por:Jorge Villalobos Portalés.

sábado, 26 de mayo de 2012

Nubes



¿Recuerdas cuando jugábamos a descifrar los dibujos que forman las nubes a su paso?
Tú descubrías hadas y duendes, elfos y gnomos, seres mágicos que nunca existieron. 
Formas y objetos misteriosos que nos transportaban al infinito.
Tus nubes eran fluctuantes y se dejaban llevar por corrientes de aire. Volaban muy alto y viajaban deprisa a mundos desconocidos que nos gustaba imaginar.
Tus nubes eran blancas, imprecisas, ligeras, tan esponjosas como el algodón y tan irregulares como la belleza.
A veces eran tan transparentes que los rayos de sol las atravesaban formando ese efecto pictórico tan barroco que llaman rompimiento de gloria.
Demasiado jóvenes para viajar en solitario se dejaban arrastrar por ráfagas de viento hacia viejos cúmulos inamovibles, demasiado cargados. 
Entonces tus nubes, rebeldes e inadaptadas luchaban por salir.
Brazos y pies, cuellos y piernas surgían por todas partes, y ayudados por el soplido de suaves corrientes de aire lo conseguían.
Tus nubes eran fuertes como una carcajada.
Mis nubes eran débiles como un murmullo.

jueves, 24 de mayo de 2012

De gaviotas y tendeeros

                                                                       


Por Nuestra Señora de la Luz
bajaba el levante, derrotado
ya sin aire venía
arrastrando sus chanclas, por el empedrado.

Y al Playa Blanca vino a caer
una mesa libre al fin,
media de hurta y una cañita, por Dios
en la placeta de San Martín.

“Míralo, por ahí viene el otro”,
“el que faltaba”, dijo la Ana
a la puerta de su tienda
la Hierba Sana.

“Tiene guasa la cosa, que jartera 
asín desde marzo a enero”, contestó el camarero.
Se levantó un remolino, que voló las servilletas
y agitó los tendeeros.

Vaya gracia de pueblo,
tanta droga, tanto aire, to desecho,
si no fuera por las murallas
y las vistas del estrecho.

Unos niños en la orilla
dos gaviotas muertas de risa
tres nubes que salen corriendo
tú me sonríes, y yo sin prisa.

jueves, 17 de mayo de 2012

A veces...

A veces los poetas navegamos
y hacemos sonrosar la oscura noche.
A veces es el día el que nos sueña
insuflando el amarillo de sus soles.
Hoy vengo acompañando a la nostalgia
perdida en los colores y sabores
del renacer glorioso de mi tierra,
del palpitar inquieto de sus flores.
He visto y he oído sus murmullos,
que hablan en palabras cadenciosas
acarician el alma y la liberan
como juego de alegres mariposas.

Para mis queridos poetas
Isabel

miércoles, 16 de mayo de 2012

Reflexión



Reflexiono qué hacer entre recortes;
guardaré el aire y un poco de espacio
y miraré al tirano en su palacio
pesando en derribar aún más soportes.
 
La tierra y el sol serán hoy mis consortes
y como ateo, rezo a san Pancracio
por que el trabajo dé frutos despacio
y la vida no corra entre dos nortes.
 
La tristeza recuerda a las promesas
que hicieron los políticos tiranos
al ver que las memorias son traviesas
 
y procura enfrentar a los hermanos
que luchan por poner algo en sus mesas,
que ven que se lo quitan de las manos.

lunes, 14 de mayo de 2012

Del delicado sueño que es amarse.


Una gota de infinita distancia,
clara de pasos y sueños pero extensa en silencios,
quebradiza a nosotros como rompedora,
y eso, querida mía, es callarse. No la quiero.
Solo el deseo hace mudo al deseo, no el silencio.

Y te prefiero no lejana, no, como la luna no llena,
no viva, no luna, no. Mañana acaso.
Te prefiero en la escasez de vuelos, aquí, sobre tierra
y yo en el apetitoso desierto que es tu piel
con arenas y besos y esquivos desalientos.

Cuerpo sobre cuerpo abrazados,
sin alturas vertiginosas entre ellos,
sin abismo en el precipicio que es mi pecho, no.
Niego a todo lo que sea húmedo adiós
pero a ti imposible, amor, eres sol inevitable,
naces del delicado sueño que es amarse.
Así sí te quiero. Sí.


Por: Jorge Villalobos Portalés.

domingo, 13 de mayo de 2012

 
Esbozo de declaración de Aduana.

Declaro como propias las siguientes pertenencias:
- Un papel que constata la muerte de Dios.
- Los recuerdos de una tarde en la que vi, por única vez, reír con plenitud a mi madre, mientras recogía en su delantal, las hojas secas que yo le daba y que el viento hacía caer de los árboles.
- 3 cuchillos de papel que son como los que utilizan algunas sociedades y la Historia para matar a los dictadores más crueles.
- Un sobre negro, con ribetes dorados, donde descansan para siempre mis dos creencias inútiles: el amor eterno y la revolución.
- Una foto del nacimiento de mi hija.
- Una bolsita con los tres crayones que usó mi hijo para el dibujo que colgué en la pared.
- La nota inconclusa que escribí el día que ella me dejó, sin avisar, sin decir adiós.
- La nota inconclusa que escribí el día en que ella volvió, sin dar ninguna explicación.
- Además, un pequeño libro de contabilidad donde asenté las cicatrices de sus simulacros  y de mi amor.
- Un cuarto de la portada del disco La Banda de Corazones Solitarios del Sgto. Pepper.
- Un sobre gris oscuro donde expongo de manera elocuente y brillante la inutilidad de toda escritura.
- Un sobre pequeño donde digo, no del todo bien, que voy a seguir escribiendo.
- La sombra de ciertas cosas que no hice y que aún me pesan.
- Una moneda de oro. No es contrabando, es para el Barquero.

viernes, 11 de mayo de 2012

Esta mañana


Hoy el mar huele a rosas
Y las rosas saben a sal,
Hoy el horizonte se difumina
Por un aire de cristal.

Hoy la Concha se envuelve en seda blanca,
África se dibuja por el sur,
Y Gibraltar parece 
Una columna de humo azul.

Hoy los pájaros bucean entre olas
Buscando estrellas de mar,
Y los peces vuelan sobre las rocas
Quieren verde, verde del pinar.

Hoy pedaleo más ligero que ayer
Cruzando una mañana transparente
Donde no hay nubes ni engaños,
Dejo mi bicicleta de plata 
En el pantalán del Presente.

jueves, 10 de mayo de 2012

A tu voz querida.

¿Olvidar tu voz? sí pero en mi cuerpo,
perderse acaso en los andares de mi piel,
precipitada hacia mí como un rayo de vida,
de tan luz amada. Quererse en ella y estático yo,
paciente, a su paso. Y la espero vestida
en su carne, incorpórea, repleta de ternura
o dulce como un pedazo de cielo caído,
así, fugaz a la vista -como invisible-.

Vienes crecida con cariño grácil, cada vez
como una primera, y atraviesas
el mismo camino virgen que es el aire,
repleto de silencios por romperse,
con tu voz, renacida en su vuelo
como de nueva vida -ingrávida sobre luz y tierra-
y siempre en la plenitud de ser ella misma. Tu voz.


Por: Jorge Villalobos Portalés:

martes, 8 de mayo de 2012

Tres palmeras y un emperador


Si Tarifa no existiera sería imposible de imaginar. ¿En qué sitio de este mundo, si no, se oyen las olas murmurando secretos, las huellas hundiéndose en las dunas y el levante silbando, todo al mismo tiempo?, ¿En qué sitio se iluminan las ensenadas de esa manera antes de que salga el sol?

Esa mañana decidimos ir deprisa por la autopista de peaje, mi mujer no muy convencida, yo tiré de ella porque tuve un sueño muy intenso, en el cual un antiguo amigo fallecido hace años me avisó de que debía ir a la aldea del Lentiscal, al amanecer. Y que buscara a un emperador bajo la sombra de tres palmeras solitarias.

La carretera desierta, Casares blanco ya a las ocho de la mañana, Gibraltar una sombra en el mar, y el rio Guadiaro ancho, verde y todavía dormido. Lo cruzamos lentamente para no molestarlo. Castellar en lo alto, quieto y olvidado, inaccesible.

Y el océano nos recibió con un café, como solo se toma allí, con los pies en la arena y la mirada en Tánger. Entonces noté su mano, no hacían falta miradas, ni palabras, ante la seguridad de estar pensando exactamente lo mismo, estábamos ante lo que me susurró mi amigo en sueños, el mismo horizonte plano, las cinco vacas pardas paseando por la orilla, y unos caballos al galope hacia la duna amarilla, imaginaria.

Ella buscaba el sol, lo sé, siempre anda buscando respuestas y explicaciones, carácter británico. Yo solamente estaba, sentía, el aire moverse lentamente hacia mí, el primer poniente de la mañana girando ya por Punta Camarinal. Veía claramente a la primavera jugando con el invierno, y ganándole por tres ráfagas de diferencia, una nube perdida que de la noche venía lentamente, hacia quién sabe dónde, y dos barcas gemelas bailando en la orilla, con olor a pez limón.

Cerré los ojos intentando ver a esos pajarillos invisibles que gritan, muertos de risa, sobre la espuma de la marea baja, para oír a los niños de la aldea echando carreras sobre la pasarela de madera, para oler el murmullo del matorral, y para encontrar a ese emperador sombrío que me intrigaba.

Y por fin encontré lo que quería, lo que me advirtió mi amigo en voz baja, justo antes de despertar, lo que solamente encuentras al andar descalzo sobre piedras frías, al intuir que la ensenada no se acaba nunca. Y que siempre podrás recorrer, de la mano, ese decumanus maximus, esa calle que cruza tu vida siempre de Este a Oeste.
Cuando, por fin, ves a las tres palmeras solitarias, y es tu reflejo en su sombra.

lunes, 7 de mayo de 2012

Una botella con un LAGARTO dentro

Aquel día sentí de verdad  lo que era el miedo. Una botella con un lagarto dentro y ese mensaje. ¿Qué significaba?¿Quién me lo enviaba? Me puse a investigar.
Trabajaba en una agencia de publicidad. Era joven, ambiciosa y decidida. En cuanto llegué a ese negocio supe que ese era el trabajo de mi vida. Me gustaba pasear por la oficina viendo en sus grandes pantallas colocadas en cada esquina, esos anuncios  en los que yo había participado como Creativa. Me gustaba ir vestida de forma informal, y no tener que preocuparme por mi aspecto todo el día. Y lo mejor, podía ponerme mis zapatillas nike rojas. .

Mi jefe era un hombre de unos cincuenta años. Pelo cano y parecido a George Cloony. Me gustaba ir a su despacho, presidido por una gran librería donde exponía los distintos premios ganados en Festivales de Creatividad de todo el mundo.  Cada vez que me llamaba, temblaba, pero luego salía encantada. Sabía sacar lo mejor de cada uno de nosotros y aprendías mucho con él.

Un día, estando yo sentada en mi mesa rompiéndome  la cabeza buscando un buen concepto para vender unas galletas para perros,  en mi pantalla y con un sonido de campana, apareció un texto. Apareció como por arte de magia, como en las películas de terror y decía así: “VOY A HACER QUE TE ECHEN DE AQUÍ A PATADAS PERRA”.

Me quedé estupefacta. Miré a mi alrededor. Eramos cuatro Creativos en el departamento. Llevaba dos años en la agencia y nunca había tenido problemas con los demás. Mi primer impulso fue mirar a Silvia. Era una chica alta, delgada, guapísima, que traía locos a todos los clientes. Había discutido alguna vez con ella por sus formas de querer llevarse siempre el mérito de todo lo que hacíamos, pero no como para que quisiera matarme, pensé.

Luego miré a Jorge. Era el más guapo de los tres chicos que había. Todas estábamos enamoradas de él. Pero Jorge solo tenía ojos para su novia, una sueca que había conocido durante su Beca Erasmus en Estocolmo. Trabajador, buen creativo, alegre y generoso con todos.

Jean Louis, era francés. Había llegado hace dos meses para unas prácticas. Su padre era ministro en Francia pero él pasaba de todo y lo único que le gustaba era la publicidad. Era brillante en sus campañas y tenía, según decían todos, un gran futuro por delante como Publicitario.

Y la última. Lydia. Como puedo describir a Lydia. Su padre tenía una gran fábrica de jabones y llevábamos la cuenta en la agencia. A cambio, Lydia se había incorporado al departamento Creativo. Para todos fue como meter un espía en tu casa., pero mientras su padre siguiera apostando por la agencia, convenía estar  a bien con ella. Pero tenía un gran problema. Era muy bajita. Eso le traía por el camino de la amargura como suele decirse. Chillaba mucho cuando hablaba, quizá para hacerse ver bien. Tenía siempre un gesto de amargura en la cara y no sonreía nunca. No sabíamos por qué.

domingo, 6 de mayo de 2012

Era su día de descanso





Tumbada en una hamaca de madera, junto a la piscina, bajo una sombrilla de rayas azules y con unas gafas de sol blancas, nada hacia pensar que nunca más volvería a interpretar su espectacular " O mío bambino caro" en el silencio sobrecogedor de El Liceo de Barcelona.

Llevaba un bikini blanco con un cinturón negro, como los que se llevaban en los años sesenta, con
 más tela que un bañador normal . Un turbante de toalla recogido con pinzas le alargaba el rostro y sobre los hombros un foulard de gasa blanco. Sus brazos bronceados reposaban plácidamente a lo largo de su cuerpo exultante. Sus pies desnudos dejaban ver una impecable manicura en rojo. Aquel día apenas llevaba joyas, tan solo un brillante sobre su escote de mujer madura. 

Junto a la hamaca, en una mesita redonda de tubo metálico y cristal reposaba una copa de coctel con los restos de un martini. En el suelo, una revista Vogue doblada por la pagina de eventos y encima su teléfono móvil vibrando.

Eran las dos y media de la tarde y aún no había entrado en casa para comer, pero yo no la había llamado, porque a la señora no le gusta que le molesten en sus días de descanso.

Mirándola desde el porche, parecía descansar plácidamente y hasta que no escuché sonar su móvil repetidas veces, no me preocupé y continué con mis labores. Como ya he dicho, ella es muy especial y con frecuencia saca su mal genio si no se hacen las cosas a su manera.

En la investigación ocular, la policía no pudo descubrir nada extraordinario. El escenario era sospechosamente normal: no había signos de violencia, nada fuera de su sitio, nada inusual. Sin embargo, en la declaración policial, yo me cuidé mucho de desvelar que en bolsillo de su albornoz encontré la bolsita de pistachos empezada, que la señora había recibido aquella mañana.



Cuando solo quedó tu nombre.

Cuando solo quedó tu nombre
como algo vano entre las sombras,
descuidado de ti, ya sin dueño, formas
o sonido siquiera -una palabra muda-.

Tras ir desgarrando en el aire, una y otra vez tu nombre,
en un irse sin retorno desde mis labios,
-donde hubo un tiempo en el que se desgastaron con los tuyos-
y ahora casi incorpóreos, desprovistos de ser ellos mismos,
míralos como tiemblan, vibrantes en un oscuro silencio.

Así, solitarios en la noche, desnudos
en una intemperie de ausencias y soledades,
en un fugarse despacio cristalino de lágrimas
cuando solo quedó -y queda- tu nombre
como un relámpago improvisado de la nada.


Por: Jorge villalobos Portalés.

HAIKUS DE LAS JOYAS


Un poema es un sentimiento,
un sentimiento es una pasión,
una pasión es una joya.


DIAMANTE                                                  

Mil reflejos.                                                                 
Tu magia iluminando                          
mis pensamientos.                                      

RUBI     
                                              
Luz del ocaso                                                                      
reflejada en tus labios.                       
Rojo placer.  
                                      
ZAFIRO 
                                              
Brisa del Sur                                        
en tus ojos azules.                               
Amanecer.                                            

ESMERALDA                       

Verde mirada                       
y en el alma esperanza
de ser amada.

AZABACHE

Noche de amor,
terciopelo en el aire.
Solos tú y yo.

TOPACIO

Ámbar y miel.
En las ramas el viento,
seda en tu piel.