jueves, 10 de mayo de 2012

A tu voz querida.

¿Olvidar tu voz? sí pero en mi cuerpo,
perderse acaso en los andares de mi piel,
precipitada hacia mí como un rayo de vida,
de tan luz amada. Quererse en ella y estático yo,
paciente, a su paso. Y la espero vestida
en su carne, incorpórea, repleta de ternura
o dulce como un pedazo de cielo caído,
así, fugaz a la vista -como invisible-.

Vienes crecida con cariño grácil, cada vez
como una primera, y atraviesas
el mismo camino virgen que es el aire,
repleto de silencios por romperse,
con tu voz, renacida en su vuelo
como de nueva vida -ingrávida sobre luz y tierra-
y siempre en la plenitud de ser ella misma. Tu voz.


Por: Jorge Villalobos Portalés:

2 comentarios:

  1. Jorge,
    Si estuviera catando vino, diría que tiene aroma
    pero le falta cuerpo; si se tratara de cerveza, le quitaría espuma; como cava le agregaría chispa.
    La poesía es un licor, no basta con que quite la sed.
    Salud y buen día.

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  2. Buena Jorge! Me gusta mucho "se lee con musica"

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