viernes, 29 de junio de 2012

Aunque mañana amanezca


Amanece negro el cielo,
como un corazón herido
por la indiferencia triste
del que todo lo ha perdido.
Y aunque mañana amanezca,
y aunque haya otro camino,
sé que no puedo seguir
si tú no eres mi destino.
Si la espada de Damocles
sigue pendiendo de un hilo
derrotaré a quien quiera
no borrar lo que haya escrito
cualquier mano que pretenda
apartarme de tu olvido.
Yo prefiero estar ahí,
en el fondo de tu abismo
que buscando amaneceres
o más peces en el río..
Yo estaré en tu oscuridad
como el último mendigo
a la espera de una gota
del dolor de tu cariño;
como siempre, a tu merced,
ahogando los suspiros
que nacen del corazón
cada vez que yo te miro.
Y aunque mañana amanezca
sé que no habrá más camino,
que seguir pensando en ti,
que seguir pasando frío
en las puertas del infierno
donde no me han admitido.
Y a pesar de tener todo,
yo me siento tan vacío
como una estrella sin luz,
como un cuadro que despinto,
con manchas de la certeza
de una vida sin sentido..
Y seguro que mañana,
duele hasta el frágil alivio
que alguna vez me visita
si mis sueños se han dormido,
para dejar de sentir
el dolor que es contenido
cuando suenan tus palabras
que yo tanto necestio.

jueves, 28 de junio de 2012

La Reina de la noche.


Me gustaba verla arrastrar sus ropajes por la playa, siempre después de la media noche, solía venir hacia mí seguida por un nutrido grupo de seres desguazados, una procesión de inanes, almas en pena ignoradas brutalmente por la ciudad, que recobran su vida, y toda su dignidad humana, cuando se hacía la oscuridad total, solo entonces.

Yo la esperaba, sentado en la orilla, quieto y obediente, absorto, contemplando un mar invisible, de líquida negrura, mis manos jugando con una arena todavía cálida, y a mi espalda un paseo marítimo convertido en una serpiente interminable de luces amarillas, con su siniestra áspid gemela, deslizándose en zigzag sobre el agua negra de la bahía.

Solamente se oían las tímidas olas de cresta blanca, el suspiro del paseo nocturno de la luna, el leve aleteo de una cometa perdida, la danza mágica de unos eucaliptos gigantes, los diminutos peces plateados, que, huyendo de los barcos fantasmas del horizonte, llegaban coleteando hasta la orilla, y un tintineo de copas lejanas en los jardines del Marbella Club.

Y siempre los oía en el mismo momento, yo giraba suavemente y con temor mi cabeza: la arena formaba huellas con su avance, eran pura poesía, pura imaginación, eran la Nada. Yo temblaba sin frío, sin saber exactamente qué hacía allí, viendo como se acercaba esa procesión de despojos humanos, seres famélicos en retirada,   mendigos con la dignidad temporalmente prestada por la oscuridad.

No, no portaban velas, ni vestían túnicas, nada de cantos rituales ni danzas macabras, solamente seguían a su Reina. Era la leyenda de la Reina de la Noche. Venían a su guarida de verano, donde se hacían por fin visibles y eran sus propios amos, donde me enseñaban a ver el firmamento, a contemplar como caen las estrellas a media noche, a mirar como llueve el cielo para complacer a la tierra.

Recuerdo que eran encuentros buscados por mí, en esa obsesión vital por encontrar personajes y aventuras, esos empeños míos en conocer y trabar amistad con los seres más extravagantes. Esa comodidad que desde tiempos del colegio he sentido al rodearme de gente inusual, rompedora de reglas y costumbres, y que se acentuó en mi etapa de universidad al sentirme como en la gloria con los alternativos, los anti sistema, los indignados de verdad, los creadores, los que no hacen nada, los que no compiten, los inútiles, y finalmente con los soñadores.

miércoles, 27 de junio de 2012

El sueño de la presidenta de la secta sartorialista o sueños de la Socorrito

Juan Rodrigo leía:
Ay, mamá qué t vuy hasé esta noche
no pueo esperá má
ven en mi socorro, Socorro
Virgencita del má.
Jay, pos no está mal del tó.  Estoy seguro que le va gustá.
Socorrito se metió en el coche. No dijo hola, ni dijo nada. Ni siquiera miró a Juan Rodrigo. Jay la paya, utra vé sa mosqueao. mejó le digo mi peaso poesía despué, vaya sé que me quedé sin na esta noche. Socorrito lo miró, Juan Rodrigo no sabía que podía leer el pensamiento. Y con un giro de cabeza de trescientos sesenta grados, lanzó una mirada asesina al gitanito del señor.
Juan Rodrigo conducía despacio un cuatro latas del año 78. El tubo de escape emitía una cortina de humo que ni las fábricas de San Miguel a primera hora. Socorrito pegó un grito y el tuvo de escapa dejó de emitir humo. Digamos que, se asustó. Pero ni siquiera las amenazas de la Socorrito podían conseguir que el motor de un cilindro de quinientos centímetros cúbicos y cuatro caballos cojos de potencia desarrollaran una velocidad superior a los 20 kilómetros por hora. Normalmente, eran 15, pero con la Socorrito la gasolina robada crecía en octanaje y alcanzaba los veinte. Un vehículo se atrevió a adelantar al cuatro latas y cuando la Socorrito miró el coche, el conductor perdió el equilibrio y se cayó por un barranco de mil cuatro metros de profundidad. Un vehículo de la benemérita le dio el alto. Juan Rodrigo paró y los cuatro caballos cojos agradecieron la parada.
—Buenos días. Su permiso de conducir, por favor.
Jay, lus payos. El otro día me lo quitaste, hoy me lo pides otra vez. Al final me lo pierdéi. Jaaaaaay.
Eso te pasa por ir más borracho de la cuenta, Juanito —dijo Socorrito.
Jaaaaay la paya, ponte del lado de la nemerétita, Ya sabía yo que con un coche robao no iríamos mu lejos.
Cuando el agente vio a Socorrito, perlitas de hielo empezaron a salirse por la frente en el mes de agosto caluroso. El papel donde estaba escribiendo se quemó sin fuego y el bolígrafo se le quedó sin tinta. El agente olvidó que las multas ya las ponen con una maquina que también había reventado por el aura de la Socorrito.
¿Pueo seguí, agente?  Estoy deseando ponerme con la chatarra con mi novia pa dale de comé a los chirumbeles. No me quite má tiempo, haga usté el favó.
Los agentes fueron ingresados en un centro psíquico, con una enfermera que había trabajado en la habitación 212 del hospital de Ojén, y que cerró cuando hubo un alumbramiento hacía ahora 23 años. Se dice que no volvieron a ver la luz del sol ni de la luna.
Juan Rodrigo conducía su cuatro latas que cada vez iba más despacio. Un cartel rezaba Acantilado del atún. Jay, estus payos les ponen cada vez nombre mas raros a tó. De repente, el paisaje cambió y el coche se detuvo. Un cueva inmensa se veía a lo lejos. Arriba un cartel rezaba Secta Sartorialista con un dibujo del emblema de Lorma. Socorrito volvió a girar su cabeza trescientos sesenta grados y su voz adquirió tintes demoníacos.
—Ahora, Juanito, entra ahí. 
Jaaaaaaay, la paya, ¿pero que está diciendo? ¿No ve quay herramienta? Yo queria que tu cogiera la chatarra, jayyyyyy,.
Juan Rodrigo se vio empujado por el aliento a nada de la Socorrito mientras una risa demoníaca lo inundaba todo y una cabeza no dejaba de girar sobre sí misma trescientos sesenta grados.
Abrió los ojos y Socorrito se vio atada de pies y manos. Fuera se oía a los reporteros de telecinco hablar sobre los tres mosquecuras del vaticano ojeneto. Aparecieron los tres y los flashes de las cámaras se dislocaron. El padre Gabriel miraba al sacristán con lujuria y el Sacristán miraba a uno de los reporteros con ganas de todo. El olor a ajo de las armas exorcizantes iba apoderándose de todo. La puerta se abrió...
El relato se queda aquí para que lo continúe el que sabe. Un servidor relatará los sueños que la Socorrito tuvo mientras los tres mosquecuras trataron con la familia Tamayo.

martes, 26 de junio de 2012

María de la Virgen del Perpetuo Socorro (la Socorrito)


Ya en el mismo momento de venir al mundo, la criatura se lió con el cordón umbilical y dio un aullido que paralizó la Maternidad. La madre perdió la conciencia del dolor que le provocó el parto y el padre, al ver la cara del bicho, salió corriendo escaleras abajo, a la cafetería del hospital. Les dieron el alta sospechosamente antes de lo normal, y la enfermera de la habitación 212 pidió tres días por depresión. Vino al mundo la Socorrito, y el mundo se enteró, vaya si se enteró.

Vomitaba el biberón con tal furia que tenían que dárselo por vía intravenosa, y aún así la niña se lo arrancaba y usaba los tubitos de goma para liarlos alrededor del cuello de la gata de la abuela, ¿instintos criminales? No, era pura maña, era una criatura extremadamente hábil, pero con muy mala leche.

Intentaron bautizarla tres veces, pero no hubo manera, en la primera la maldita se tiró del carro en plena marcha y se dejó la cabeza en el suelo de la plaza. En la segunda, de una meada gigante, cambió el color del vestido de la madre de rojo brillante a naranja mate, y a la tercera, cuando ya la tenían atada a la pila bautismal, la niña miró al cura fijamente, se le hincharon las venas y le lanzó un escupitajo verde que le cubrió un ojo.

Se corrió la voz por el barrio de que la niña de la Merche y el pescadero estaba poseída, que era el mismísimo demonio. Decían en el mercado que al pasar con la abuela cerca de las capillas del pueblo, la Socorrito dejaba de respirar, se le erizaba la piel y hasta le salían escamas.

Después de cumplir los tres años, el padre, en un intento desesperado, se subió a Ojén en busca del Padre Gabriel, que era famoso por curandero y exorcista de aquí te pillo aquí te mato, es decir que no estaba reconocido por el Obispado. Pero al parecer, según cuentan las viejas del pueblo, en los años del hambre el Padre Gabriel fue enviado en misión secreta al mismísimo Vaticano, y llegó a arrancar al diablo de las entrañas de un cardenal africano.

Como sería la cosa, que hasta el Padre había oído hablar de la Socorrito. Y armándose de mucho valor, de la cruz más grande que tenía y de una estaca que apestaba a ajo, se bajó en el portillo acompañado del gordo del sacristán, y de un monaguillo.

La experiencia de los tres religiosos con la familia Tamayo se contará más adelante, porque no hay papel para relatar tanto desmayo, tanto grito. Y qué decir de ese ejército de vecinos acampados fuera desde la madrugada, tomando posiciones, y del revuelo de radios y televisiones. 

lunes, 25 de junio de 2012

Mi primer año de Club (y escritura).


Erase una vez 
que daban casi las doce,
érase una vez
en una media noche
de un mes de junio atrapado
entre una ciudad canalla
y  la negrura del agua callada.

Cansado de contemplar
ese horizonte de bruma
de orilla y espuma
anclado en un mar de dudas.
Siempre igual:
tres días de levante
uno de calma
la poesía por poniente
y vuelta a empezar.

Lo tenías todo planeado,
el espigón lejano
la carta de despedida
una roca plana
la ola de las siete y cuarto, la marea alta.
Y un gran salto
a un mundo de corrientes  
palabras líquidas y metáforas de corales.

A tu encuentro salieron ondulantes
bancos de diminutas letras de plata
un diálogo, dos bogavantes
tres relatos y un pulpo gigante.
“solamente un rato, José María
vente a la superficie”
te susurró una alegoría
“a componer historias reales,
de esas con verdades 
que ahora tanto se usan”.

Y ya sin aire
pasó la gran medusa
preñada de veneno poético,
de sueños transparentes.
Y sin dudar, la abrazaste.

(¡felicidades a todos por el primer año!)

domingo, 24 de junio de 2012

Rectificación a la Cuenta de Resultados


Rectifico mis carencias
del poético balance
y voy a ver si consigo
obtener al fin, un cuadre.

En el Haber 6 mocitas,
+ 6 chorvos en el Debe,
me da como resultado:
¡Cero! ¿Y esto a que se debe?

A ver: son cuatro andaluces…
una búlgara… un chileno…
que no falte un argentino…
italiana.. castellanos…
¡Me parece un desatino!

Mejor que deje las cuentas,
se me quema la paella…
No es raro que haya un descuadre,
¡Si es que estamos en Marbella!

CUENTA DE RESULTADOS DEL CLUB


Poetadísticas

El Club tiene doce socios,
doce meses de existencia.
El Blog más de ochenta miembros
comentando con paciencia
y elaborando sin pausa,
más de quinientas entradas
de relatos y poemas
firmadas y publicadas.

Desde setenta países
más de diez mil internautas
llenaron el calendario
haciendo con cortesía
cuarenta y tres mil visitas
a nuestro humilde glosario.

Ochenta y dos mil palabras,
seis mil ciento veinte frases,
quinientas treinta mil letras,
escritas por los firmantes,
pululan en el espacio
del Internet circulante.

¡No os rindáis, musas y bardos,
no os fatiguéis, mis juglares,
adelante con las trovas,
las coplas y los romances!

¡Que no os consuma la crisis!
¡A la mierda la hipoteca!
¡Que nadie pueda decir
que se ha rendido un poeta!

sábado, 23 de junio de 2012

Las palabras


Las parras nos rodeaban, las letras flotaban en el aire
Baco reunió a los poetas ,  las Brujas lanzaron sus conjuros
Las palabras escapaban en la noche, Lloraban, reían, descubrían, enseñaban
y tocaban el corazón de los poetas. 

HOMENAJE A UNA POETISA


Porque sé que Neruda te gustaba,
podría escribir los versos más tristes esta noche,
 escribir por ejemplo”: Tú ya no estás aquí,
y tiritan, azules, los astros a lo lejos”.

Porque sé que Cernuda te gustaba,
quisiera saber por qué tu muerte
me ha privado del tiempo suficiente
para Lurdes, compañera, conocerte.

Porque sé que León Felipe te gustaba,
digo tan sólo lo que he visto, y he visto:
que gozabas del respeto de la gente,
“y que no te dormías con sus cuentos”.

Porque sé que Salinas te gustaba,
“corriste tanto hacia la primavera,
 renunciaste al pétalo y al vuelo,
 y derrotaste así tu propia muerte”.

Porque sé que los Machado te gustaban,
como las lluvias de abril y el sol de mayo”,
como una tarde del otoño viejo
sin decirnos adiós nos has dejado.

Porque sé lo que Lorca te gustaba,
ciprés, agua estancada y cristalina”,
habitarás en nuestros corazones,
“porque tú no te has muerto para siempre”.

viernes, 22 de junio de 2012

Rosa blanca


Una rosa blanca
trajo al mar la brisa
de aromas azules
al final del día.
En soledad pienso,
con mi alma tranquila
que te necesito
para hacer las rimas
que cuentan historias
que sin ti terminan.
Eres rosa blanca,
tienes ojos lilas,
cabellos de noche,
sueños de sonrisas...
Una rosa blanca,
paz que se respira,
solo con mirarte,
solo si me miras.

jueves, 21 de junio de 2012

Poemas de Levante. 3



Hoy es un domingo radiante
aunque en el calendario diga "jueves"


Has entrado por la puerta de arriba,
te la dejé abierta
y has llegado en silencio, 
como siempre.


Con un leve bufido
te has sorprendido al verme
esperándote.
Y me has abrazado por la espalda
tibio y húmedo, 
lento y silbando.
Llegarás cada mañana, 
y cuando no lo hagas
iré a buscarte,
sobre las olas.


Hoy es jueves,
pero parece un domingo con viento.



(Poemas breves, escritos frente al mar, cada mañana)

miércoles, 20 de junio de 2012

Todas las noches será de día



Te sentarás en una estrella, en medio del firmamento, todas la noches escribirás un haiku, y nos mandarás un pensamiento.


Y harás el día de cada noche, contarás nuestros poemas, que recitarás de alegría. Nos mirarás sin penas.


Te elevarás cada anochecer violeta, y lo convertirás en una fiesta, de colores, de relatos, ¡otro año más para los poetas!.


En esa calma del cielo no habrá puestas de sol, ni prosas. Tampoco idearios, ni lunas que esperan, porque se leerán tus poemas en el aniversario.


Vete con el silencio, vuela, qué mejor compañía, brilla, brilla allá arriba.

Frío en pleno verano

Y sin embargo, vivimos en una sartén.

El frío se apoderó del espacio desde que el lunes leí el correo del coleta (no sé si aún la lleva, joder, cuánto tiempo hace que no veo a mis compañeros). Cuando las personas se marchan, dicen que a un lugar mejor, solo hay palabras buenas para ellas. Y siempre se dice que siempre se dice lo mismo, pero que en este caso, todo lo que se dice es verdad. Es decir, que el que se marcha se va al cielo porque es un santo.

Y resulta que no soy de deshacerme en elogios con palabras en estos casos. La vida, si algo tiene cierto, es que en algún momento acaba. Y es duro. E incomprensible. Más incomprensible aún cuando tienes un pellizco en el alma, o en donde sea, pero lo tienes, cuando tuviste tan poco trato con alguien. Poco trato, pero ese poco trato, está lleno de positivismo. Y por eso, es porque existe el pellizco. Poco trato... No, solo fue en una ocasión y fue cuando se acabó el curso donde pudimos conocernos, todos nosotros, la mayoría de los que escribimos aquí.

La tarde comenzó con una botella de tequila que tuve a bien llevarle a Álvaro, como detalle por las cosas que nos había enseñado. Aquel día cuando hicimos el ejercicio final, la botella iba ya por la mitad. Y eso se notaba. Álvaro nos dejó una síntesis de lo aprendido y fue un momento especial leer lo que pudimos sacar en los diez minutos que tuvimos. Mientras, no nos poníamos de acuerdo sobre donde celebraríamos la cena de despedida del curso. Y al final, acabamos en una pizerría frente a la playa, un lugar paradisíaco para una noche de junio. Por azar, me senté a tu lado y decidimos compartir la cena. Accediste a quitarle ingredientes a la pizza respetando mi meticulosidad con la elección de los mismos y la poca variedad de mi sentido del gusto. Aún no había nacido este circo, pero aquella noche, surgió el embrión. Empezamos a hablar de los gustos literarios y hablamos de Bécquer. Álvaro nos miraba y el tema, en el que él participó, se desvió a Gerald Brennan, el señorito inglés que violó a una joven granadina, según dice, abusando de su poderío económico. Y luego dicen que los ingleses son los caballeros perfectos... También hablamos de los géneros, de la tan famosa en estos días "prosa poética". Tú dijiste no controlar y Álvaro estuvo de acuerdo conmigo, pero él es más refinado. Yo dije con todas sus letras que la prosa poética es la mierda poética y que la barrera de los géneros hoy en día es más fina que la cuerda del trapecista. Álvaro dice que había que llamar a las cosas por su nombre, e hice lo mismo con el señor Geral Brennan, al que los libros llaman "hispanista". Yo lo llamé "follador miserable". Tú sonreíste. Álvaro tiene razón, hay que llamar a las cosas por su nombre. Fue agradable la conversación y después se conversó sobre lugares y hablaste de tu Asturias natal y en tu voz se percíbia el cariño que le tienes a tu tierra. Después sirvieron las pizzas y en esto a Francisca se le ocurrió que podríamos ir a Asturias a presencia la entrega del premio Príncipe de Asturias a Leonard Cohen. Tuvimos la suerte de estar en el centro de la mesa, así nos enteramos de todo. La ocurrencia de Francisca ocurrió en el ala este y en la oeste, el que finalmente sería presidente de este circo, apuraba la segunda botella de Lambrusco. JM se juntó con almas semejantes y el Lambrusco corría que daba gusto. Kika formaba un tándem perfecto con el que sería el presidente del circo y conseguía, a base de elegancia y de buen humor, que la fiesta no decayera. Tú también pusiste el vaso. Yo no. Para no variar. Álvaro se unió y dijo que en Torremolinos, lo estaría esperando la Guardia Civil, pero que ya se había hecho a la idea. A la tercera botella de Lambrusco, empezaron los juegos, y cuando la otra media botella de tequila apareció, empezó un desmadre contenido... hasta el momento en el que os irías al Karaoke. Es más, Álvaro dijo que en su opinión, en el ala oeste hacía falta una cuarta botella de Lambrusco, porque parte del ala este, se había unido a los "bebensales". JM la pidió, faltaría más, y duró el tiempo de ponerla en la mesa... Eráis muchos, de acuerdo. Se comprende. Pero cuando se acabó la cuarta y el tiramisú, empezaron a rodar chistes de juegos sensuales y demandas de afecto poético... Por suerte para la dignidad, quedaba poco tiempo.

A las doce nos echaron del San Remo, y yo me fui. El cabrón del despertador se pondría a trabajar a las seis y media y cualquiera le decía nada. Lo que pasó en el Karaoke no lo sé. Solo hay fotografías que atestiguan el desmadre que allí ocurrió y me han contado.

Solo ese momento, Lourdes, solo ése. Pero por agradable, es el que se ha quedado y acompaña. Y sé que es lo qué produce este pellizco interior. Si hay algo después de la última parada, ojalá este relato te haya hecho recordar, y que el recuerdo, sea semejante al mío. También recuerdo que me preguntaste cuánto escribía cada día. Te dije que sobre una hora y me dijiste que era poco. En el presente, hay veces que no dispongo ni de un minuto para contar historias y me quejo... Sé que no debo hacerlo, porque no es justo, ¿verdad?

martes, 19 de junio de 2012

La Novia


Todavía la  veo con sus rizos rubios, los ojos verdes siempre interrogantes. Esa risa contagiosa,  esos lloros de bebé contenidos,  esas peleas de hermanos.  
Huelo todavía el vaso de leche nocturno, siento el raso de la cinta del pelo sujetando una larga coleta.  Oigo esos cuentos antes de ir a dormir y  ese “buenas noches hija”.

Recuerdo  esas clases de  esgrima, esos campeonatos los sábados tras un gran  madrugón para llevarla al autobús;  esa pelota que se pasaban unas a otras en el equipo de gimnasia rítmica  y que, muchas veces acababa caida en el suelo provocando grandes lloros que duraban todo el día. 
 Ahora avanza serena, con los mismos ojos verdes  abiertos al futuro.   Con esa sonrisa tan suya, mostrando siempre sus perfectos dientes blancos. Su paso es sereno pero decidido.  Inicia una nueva vida, una nueva etapa, donde  los verbos compartir y apoyar, serán sus compañeros.

Se apoya en el brazo de su padre y agarra con fuerza un ramo de rosas y violetas.

HAIKUS PARA UN ATARDECER

Esta fue la única entrada que Lourdes publicó aquí. Ahora atardece y el título lo dice todo. La imagen es un añadido que me he permitido la licencia de incluir, y la he sacado de Google. Me ha parecido buena idea recuperar sus letras y devolverlas a la primera plana de su/nuestro blog.






el sol se pone

el cielo enrojece

la luna espera.



por fin la calma

pues las horas pasadas

turbaron mi alma.



la paz interior

relaja mi cabeza

qué noche bella.



con el silencio

la luz ya se despide

la noche llega.



me voy con ella

allá arriba en lo alto

brilla una estrella.

El ciruelo eleva sus brazozs al cielo
Desnudo y silencioso espera
Cae la noche en mi alma
que otra primavera anhela

lunes, 18 de junio de 2012

LA TORMENTA, EL ABISMO Y EL SALTO FINAL


Cuando olemos la tempestad, cuando sentimos que se acerca inexorablemente, y cuando ya es tarde porque nos damos cuenta de que la tenemos encima, en ese momento de inquietud que se convierte en pánico al asomarnos al abismo y ver que no podemos correr más tratando de huir de la destrucción,  en ese instante de terror tan humano en el que hay que decidir si nos dejamos tragar por el huracán o nos tiramos al vacio….

En ese preciso momento no surgen los poemas, no, ni siquiera esos facilones en que la mirada surge del arco iris de tu amada, ni se calma la lluvia que cae sobre tu alma, y en los que la miseria, mucha miseria sobrevenida, sale de las alcantarillas de una ciudad abatida, justamente el domingo previo al rescate.

Y la tormenta avanza, y tú al borde de la roca, llorando lágrimas de cocodrilo, mientras veintidós energúmenos forrados hacen el paripé con un balón dolorido y un ejército de esbirros hasta el culo de cerveza se disponen a celebrar el pre-partido.

Entonces, ya sin más aguante, es cuando oyes lo que no escuchabas antes, unos vecinos dando alaridos, discusiones hasta la eternidad, paredes de papel que no te dejan dormir en tu holgada placidez, que sacuden tu conciencia hasta el punto de ofrecer tu intimidad a cambio de un momento de serenidad, tu alma por una noche de calma, tu cocina y tu lino por tu propia salvación, escondida detrás de un egoísmo de vecina al borde del desastre final, tratando de proteger una supuesta armonía vital.

Y no tienes agallas, no, tú no las tienes, de largarte en plena tormenta, por mucha carta amenazante, por mucha misiva que publiques fingiendo ser un desempleado, ni por tantas relaciones deterioradas, ni por esos falsos inviernos en Sierra Nevada. Por mucho que te lo repitas tú mismo, no dejarás este país, no dejarás España: te cagarás en el abismo. 

domingo, 17 de junio de 2012

Domingo y los días.


Es domingo. Igual que mi nombre. Todo está cerrado y la apatía se apodera de cada poro de la ciudad. Valiente mierda.
Hoy solo queda esperar a que pase, rápido, a ser posible. Y esperar a que vuelva la rutina. Esperar el sonido de un despertador y el paso primero que hace que se empiece a funcionar. Hoy no se vive, simplemente, se espera.

Son iguales los días por llamarse de un modo idéntico, pero en el fondo, no lo son. Si mañana se llamara domingo, reinaría la misma apatía que reina hoy, pero sería otro día… ¿tendrá algo que ver el nombre del día? Los días deberían de llamarse días, tal cual, porque cada día es un gesto automático en los que se trata de sobrevivir, hasta que no sobrevives más y nada importa, todo se acaba. Y suponiendo que ocurran cosas diferentes, seguimos pensando que es el mismo día, porque se llama igual, porque hacemos las mismas cosas… Esperar. A veces, el ingenio se agudiza y se inventan excusas diferentes. Los borrachos que van a tomar el aperitivo del domingo, es decir, van a ponerse hasta el culo de birras, hoy dicen que van a celebrar el pre-partido. Es cierto, hoy te puedes entretener viendo a veintidós criaturas dándose de hostias para que muchos millones de personas se ¿entretengan? Bueno, eso es lo que dicen, que se entretienen. Pero eso ocurre todos los domingos ¿no? O al menos los que el calor no sofoca al aire. Ah, no, que ahora todos los días hay pre-partido. Otra cosa que asemeja a los días… Y ya he perdido la cuenta de cuántas son las que existen que asemejan a los días por el simple hecho de llamarse igual.

Intento empezar un poema. Hay una chica que es igual a las demás chicas, pero parece diferente. Intento soñar que la sorprendo con una palabra.

De tu mirada nacen los arcos iris
que dibuja la lluvia de mi alma
que cae de la herida sin sentido…

Lo dejo. El poema es una mierda, igual que el día de hoy. Y la chica es un día entre los demás días. Esto no la sorprenderá, como tantas otras veces ha ocurrido. ¿Qué demonios importa la lluvia del alma, las lágrimas de las rocas o que no haya un alma con la que desahogar las penas? Efectivamente, no importa y lo peor es que no hay a nadie que le importe tampoco. Mañana, entre las voces del jefe, porque la apatía del domingo también ejerce su influjo sobre él y su noche de domingo no es plácida en absoluto, y se desahogará pegando voces, no pensaré en esperar. Tendré un montón de cosas qué hacer que no admiten demora. Y la cabeza, por la cuenta que nos trae, a los dos, no perderá el tiempo en perder el tiempo. Habrá movimiento y es un buen remedio contra la apatía. Pero eso será mañana, lunes, que vendrá cargado de características de los lunes. ¿Será igual que el lunes anterior, o que hace dos lunes? Si no es así… Debería llamarse de otra manera… digo yo. Es increíble como por comodidad, somos capaces de simplificarlo todo. Dicen que la vida no es tan complicada… Mi nombre es el día de la semana que no aguanto. Y no es por el día, es por el nombre. Cómo nos gusta complicarnos, repito, sé que hay que gente que dice que la vida no es tan complicada, que somos nosotros los que la complicamos... Y tienen razón.

sábado, 16 de junio de 2012

CARTA A UN VECINO




Te veo como sufres cada día
Escucho los sonidos de sus voces
Palabras tan amargas, tan cretinas.,
Las faltas de respeto, los reproches.

Te ofrezco el silencio de mi casa.
La paz y la armonía de mi vida,
Mis risas, mi música y mis fantasías.
Yo quiero que compartas mis sábanas de lino y mi cocina.

miércoles, 13 de junio de 2012

Carta desde mi corazón.


Amada mía:

Ha sido muy duro decidirlo, pero te dejo. No puedo seguir así. Nuestra situación va de mal en peor y no le veo arreglo, no le veo futuro, y yo quiero continuar mi vida. Esta no puede terminar aquí, contigo. Sé que me llamarás cobarde, traidor, o algo peor por abandonarte en estos momentos tan difíciles, pero si no me marcho ahora, ya no lo haré nunca.

No negaré que tuvimos tiempos mejores, más felices, donde hubo algo especial, que nadie más tenía. Recordaré los veranos en la Costa del Sol, los inviernos en Sierra Nevada, los domingos de futbol… También recordaré con pasión la final del mundial. Aquellos pocos días lograron ocultar el deterioro de nuestra relación, pero ambos fuimos felices con la mentira. Sin reproches.

Al final, he hecho caso a mis padres, que desde hace tiempo me decían que no me encerrara y que saliera, y eso es precisamente lo que he hecho: he salido a conocer a otras. 

Te deseo lo mejor. Sé que tienes la fuerza y el coraje necesario para salir adelante, y eso hace un poco más fácil mi partida. Te dejo sin saber si volveremos a estar juntos, o tan siquiera vernos. Eso sí, esté donde esté, siempre te llevaré en mi corazón, amada España.

Te quiere,

Un parado.