domingo, 17 de junio de 2012

Domingo y los días.


Es domingo. Igual que mi nombre. Todo está cerrado y la apatía se apodera de cada poro de la ciudad. Valiente mierda.
Hoy solo queda esperar a que pase, rápido, a ser posible. Y esperar a que vuelva la rutina. Esperar el sonido de un despertador y el paso primero que hace que se empiece a funcionar. Hoy no se vive, simplemente, se espera.

Son iguales los días por llamarse de un modo idéntico, pero en el fondo, no lo son. Si mañana se llamara domingo, reinaría la misma apatía que reina hoy, pero sería otro día… ¿tendrá algo que ver el nombre del día? Los días deberían de llamarse días, tal cual, porque cada día es un gesto automático en los que se trata de sobrevivir, hasta que no sobrevives más y nada importa, todo se acaba. Y suponiendo que ocurran cosas diferentes, seguimos pensando que es el mismo día, porque se llama igual, porque hacemos las mismas cosas… Esperar. A veces, el ingenio se agudiza y se inventan excusas diferentes. Los borrachos que van a tomar el aperitivo del domingo, es decir, van a ponerse hasta el culo de birras, hoy dicen que van a celebrar el pre-partido. Es cierto, hoy te puedes entretener viendo a veintidós criaturas dándose de hostias para que muchos millones de personas se ¿entretengan? Bueno, eso es lo que dicen, que se entretienen. Pero eso ocurre todos los domingos ¿no? O al menos los que el calor no sofoca al aire. Ah, no, que ahora todos los días hay pre-partido. Otra cosa que asemeja a los días… Y ya he perdido la cuenta de cuántas son las que existen que asemejan a los días por el simple hecho de llamarse igual.

Intento empezar un poema. Hay una chica que es igual a las demás chicas, pero parece diferente. Intento soñar que la sorprendo con una palabra.

De tu mirada nacen los arcos iris
que dibuja la lluvia de mi alma
que cae de la herida sin sentido…

Lo dejo. El poema es una mierda, igual que el día de hoy. Y la chica es un día entre los demás días. Esto no la sorprenderá, como tantas otras veces ha ocurrido. ¿Qué demonios importa la lluvia del alma, las lágrimas de las rocas o que no haya un alma con la que desahogar las penas? Efectivamente, no importa y lo peor es que no hay a nadie que le importe tampoco. Mañana, entre las voces del jefe, porque la apatía del domingo también ejerce su influjo sobre él y su noche de domingo no es plácida en absoluto, y se desahogará pegando voces, no pensaré en esperar. Tendré un montón de cosas qué hacer que no admiten demora. Y la cabeza, por la cuenta que nos trae, a los dos, no perderá el tiempo en perder el tiempo. Habrá movimiento y es un buen remedio contra la apatía. Pero eso será mañana, lunes, que vendrá cargado de características de los lunes. ¿Será igual que el lunes anterior, o que hace dos lunes? Si no es así… Debería llamarse de otra manera… digo yo. Es increíble como por comodidad, somos capaces de simplificarlo todo. Dicen que la vida no es tan complicada… Mi nombre es el día de la semana que no aguanto. Y no es por el día, es por el nombre. Cómo nos gusta complicarnos, repito, sé que hay que gente que dice que la vida no es tan complicada, que somos nosotros los que la complicamos... Y tienen razón.

9 comentarios:

  1. Madre mía cuantas dudas existenciales tiene este hombre, cuanta falta le hace un abrazo bien dado para que cambie el color de su día, no solo del domingo, que coincide con el nombre, sino en todos los que le siguen a ese domingo.

    Siento mucho estar desaparecida, pero aún respiro eee y como muchas veces me dice Juanjo .. Ya llegará noviembre ..

    Besitos azules para tod@s y unos de especiales para mi querido poeta sureño, muassssssssssssssss

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    1. Llegará, Kanet, como todo llega... Incluso llegan los domingos, con su apatía, con su recuerdo de que el lunes está a la vuelta de la esquina, como llega el otoño que estoy rezando para que venga pronto, por la cuenta que nos trae.

      Domingo solo expresa un pedazo de su modo de ver la vida. Ni más ni menos, que no le gusta el mutismo y la apatía del domingo soltero, como dice Hugo.

      Un besito reina, y se te espera aunque un servidor no se prodigue en apariciones tampoco.

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  2. Domingo,
    día de sol soltero,
    playa y banderas azules,
    sobran los relojes.
    cuentan las monedas.

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    1. Cuentan las monedas... qué gran verdad, porque lo que se mueve en los domingos, tiene precio doble. Gracias Hugo.

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  3. Buens, Juanjo. Me parece que el personaje, o tú (espero que el personaje), está un poco agobiado con la vida. Me gustaría tener una solución para los agobios, porque con la que está cayendo me haría rico. Pero no la tengo, y tengo que sufrir como los demás. Dicen que consuelo de muchos, consuelo de tontos, pero es que somos tantos que, "bienvenido al club"; no estás solo.

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    1. No Daniel, esto no es nada personal ni autobiográfico. Ni siquiera conozco a Domingo, simplemente me lo he inventado todo, aunque es cierto que no me gusta ese día, no porque se llame domingo, sino por lo que eso conlleva.

      Creo que escribiendo, lo mejor es imaginar situaciones, al lector le debe importar muy poco la vida personal de cada quien, y en ningún poema ni texto, dejo vivencias personales del presente. Simplemente las modifico para hacerlas interesantes, o, al menos, que me lo parezcan a mí.

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    2. Gracias por mostrarme el camino.

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  4. me encanta la idea de cambiar el nombre al domingo¡¡

    si alguna vez "tu domingo" está solo en domingo, MANDA UN MENSAJE¡¡¡¡

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  5. Y cambiate el nombre... ^_^. Modifica la ley y mueve el tiempo más deprisa. El domingo, como dice Hugo, tiene un sol soltero, y aunque el matrimonio es un error contranatura (que nadie se me ofenda, por favor), la soledad del sol es más pasada en la quietud y el hastío.

    Esperemos los mensajes para que fluya el tiempo ^_^.

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