miércoles, 27 de junio de 2012

El sueño de la presidenta de la secta sartorialista o sueños de la Socorrito

Juan Rodrigo leía:
Ay, mamá qué t vuy hasé esta noche
no pueo esperá má
ven en mi socorro, Socorro
Virgencita del má.
Jay, pos no está mal del tó.  Estoy seguro que le va gustá.
Socorrito se metió en el coche. No dijo hola, ni dijo nada. Ni siquiera miró a Juan Rodrigo. Jay la paya, utra vé sa mosqueao. mejó le digo mi peaso poesía despué, vaya sé que me quedé sin na esta noche. Socorrito lo miró, Juan Rodrigo no sabía que podía leer el pensamiento. Y con un giro de cabeza de trescientos sesenta grados, lanzó una mirada asesina al gitanito del señor.
Juan Rodrigo conducía despacio un cuatro latas del año 78. El tubo de escape emitía una cortina de humo que ni las fábricas de San Miguel a primera hora. Socorrito pegó un grito y el tuvo de escapa dejó de emitir humo. Digamos que, se asustó. Pero ni siquiera las amenazas de la Socorrito podían conseguir que el motor de un cilindro de quinientos centímetros cúbicos y cuatro caballos cojos de potencia desarrollaran una velocidad superior a los 20 kilómetros por hora. Normalmente, eran 15, pero con la Socorrito la gasolina robada crecía en octanaje y alcanzaba los veinte. Un vehículo se atrevió a adelantar al cuatro latas y cuando la Socorrito miró el coche, el conductor perdió el equilibrio y se cayó por un barranco de mil cuatro metros de profundidad. Un vehículo de la benemérita le dio el alto. Juan Rodrigo paró y los cuatro caballos cojos agradecieron la parada.
—Buenos días. Su permiso de conducir, por favor.
Jay, lus payos. El otro día me lo quitaste, hoy me lo pides otra vez. Al final me lo pierdéi. Jaaaaaay.
Eso te pasa por ir más borracho de la cuenta, Juanito —dijo Socorrito.
Jaaaaay la paya, ponte del lado de la nemerétita, Ya sabía yo que con un coche robao no iríamos mu lejos.
Cuando el agente vio a Socorrito, perlitas de hielo empezaron a salirse por la frente en el mes de agosto caluroso. El papel donde estaba escribiendo se quemó sin fuego y el bolígrafo se le quedó sin tinta. El agente olvidó que las multas ya las ponen con una maquina que también había reventado por el aura de la Socorrito.
¿Pueo seguí, agente?  Estoy deseando ponerme con la chatarra con mi novia pa dale de comé a los chirumbeles. No me quite má tiempo, haga usté el favó.
Los agentes fueron ingresados en un centro psíquico, con una enfermera que había trabajado en la habitación 212 del hospital de Ojén, y que cerró cuando hubo un alumbramiento hacía ahora 23 años. Se dice que no volvieron a ver la luz del sol ni de la luna.
Juan Rodrigo conducía su cuatro latas que cada vez iba más despacio. Un cartel rezaba Acantilado del atún. Jay, estus payos les ponen cada vez nombre mas raros a tó. De repente, el paisaje cambió y el coche se detuvo. Un cueva inmensa se veía a lo lejos. Arriba un cartel rezaba Secta Sartorialista con un dibujo del emblema de Lorma. Socorrito volvió a girar su cabeza trescientos sesenta grados y su voz adquirió tintes demoníacos.
—Ahora, Juanito, entra ahí. 
Jaaaaaaay, la paya, ¿pero que está diciendo? ¿No ve quay herramienta? Yo queria que tu cogiera la chatarra, jayyyyyy,.
Juan Rodrigo se vio empujado por el aliento a nada de la Socorrito mientras una risa demoníaca lo inundaba todo y una cabeza no dejaba de girar sobre sí misma trescientos sesenta grados.
Abrió los ojos y Socorrito se vio atada de pies y manos. Fuera se oía a los reporteros de telecinco hablar sobre los tres mosquecuras del vaticano ojeneto. Aparecieron los tres y los flashes de las cámaras se dislocaron. El padre Gabriel miraba al sacristán con lujuria y el Sacristán miraba a uno de los reporteros con ganas de todo. El olor a ajo de las armas exorcizantes iba apoderándose de todo. La puerta se abrió...
El relato se queda aquí para que lo continúe el que sabe. Un servidor relatará los sueños que la Socorrito tuvo mientras los tres mosquecuras trataron con la familia Tamayo.

6 comentarios:

  1. JUA JUA JUA, Buenísimo !!

    Pero chico ¿que has hecho con la Socorrito??
    la has convertido directamente en una poseída, antes eran solo rumores pero tú directamente le metes el demonio.
    Uff esto se pone que arde,
    Y por cierto este club se queda pa tí y pa mí, bueno y Jose Luis , aquí se ha ido todo el mundo! aqui ya no comenta ni el tato.

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    1. La Socorrito tiene muchos ases en la manga, aunque de momento, solo muestra su vertiente onírica. Y su infancia, que ya te estás encargando tú de trasladar su posesión. Cuando llegue a la edad adulta, señor, que me quede como estoy.

      Ya hemos dicho que este personaje da mucho de sí. Y cuando nos hagamos amigos de ella, por mucho miedo que dé, verás la que se va a armar.

      El estío, las vacantes... ¿O será que la Socorrito ha secuestrado a los miembros del circo? En los capítulos siguientes lo iremos viendo ^_^.

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    2. No es por ganas de comentar. Lo que ocurre que todavía tenía el miedo en el cuerpo por la Socorrito y... ¡toma ya! Socorrito II. Ya solo falta que la tercera parte sea en 3D. Así no hay quién duerma.

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    3. Daniel,mucho me temo que la Socorrito da para mucho más que tres capítulos en tres dimensiones. JM ha inventado un personaje legendario que dará mucho que hablar en el futuro. Nació en aquel relato encadenado, por los comentarios de JM y ahora nos damos cuenta de lo que puede dar de sí.

      Se avecinan noches sin dormir ^_^.

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  2. Socorritooooooooooooooooooooooooooooooo!

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    1. Tú ríete de la Socorrito. Pero te digo que el padre Gabriel, el sacristán Boris y el monaguillo Teodoro, aún no han terminado con la familia Tamayo. Así que ándate con ojo, vaya ser que la lectura de la luna llena se haga este estío en otro lado.

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