miércoles, 20 de junio de 2012

Frío en pleno verano

Y sin embargo, vivimos en una sartén.

El frío se apoderó del espacio desde que el lunes leí el correo del coleta (no sé si aún la lleva, joder, cuánto tiempo hace que no veo a mis compañeros). Cuando las personas se marchan, dicen que a un lugar mejor, solo hay palabras buenas para ellas. Y siempre se dice que siempre se dice lo mismo, pero que en este caso, todo lo que se dice es verdad. Es decir, que el que se marcha se va al cielo porque es un santo.

Y resulta que no soy de deshacerme en elogios con palabras en estos casos. La vida, si algo tiene cierto, es que en algún momento acaba. Y es duro. E incomprensible. Más incomprensible aún cuando tienes un pellizco en el alma, o en donde sea, pero lo tienes, cuando tuviste tan poco trato con alguien. Poco trato, pero ese poco trato, está lleno de positivismo. Y por eso, es porque existe el pellizco. Poco trato... No, solo fue en una ocasión y fue cuando se acabó el curso donde pudimos conocernos, todos nosotros, la mayoría de los que escribimos aquí.

La tarde comenzó con una botella de tequila que tuve a bien llevarle a Álvaro, como detalle por las cosas que nos había enseñado. Aquel día cuando hicimos el ejercicio final, la botella iba ya por la mitad. Y eso se notaba. Álvaro nos dejó una síntesis de lo aprendido y fue un momento especial leer lo que pudimos sacar en los diez minutos que tuvimos. Mientras, no nos poníamos de acuerdo sobre donde celebraríamos la cena de despedida del curso. Y al final, acabamos en una pizerría frente a la playa, un lugar paradisíaco para una noche de junio. Por azar, me senté a tu lado y decidimos compartir la cena. Accediste a quitarle ingredientes a la pizza respetando mi meticulosidad con la elección de los mismos y la poca variedad de mi sentido del gusto. Aún no había nacido este circo, pero aquella noche, surgió el embrión. Empezamos a hablar de los gustos literarios y hablamos de Bécquer. Álvaro nos miraba y el tema, en el que él participó, se desvió a Gerald Brennan, el señorito inglés que violó a una joven granadina, según dice, abusando de su poderío económico. Y luego dicen que los ingleses son los caballeros perfectos... También hablamos de los géneros, de la tan famosa en estos días "prosa poética". Tú dijiste no controlar y Álvaro estuvo de acuerdo conmigo, pero él es más refinado. Yo dije con todas sus letras que la prosa poética es la mierda poética y que la barrera de los géneros hoy en día es más fina que la cuerda del trapecista. Álvaro dice que había que llamar a las cosas por su nombre, e hice lo mismo con el señor Geral Brennan, al que los libros llaman "hispanista". Yo lo llamé "follador miserable". Tú sonreíste. Álvaro tiene razón, hay que llamar a las cosas por su nombre. Fue agradable la conversación y después se conversó sobre lugares y hablaste de tu Asturias natal y en tu voz se percíbia el cariño que le tienes a tu tierra. Después sirvieron las pizzas y en esto a Francisca se le ocurrió que podríamos ir a Asturias a presencia la entrega del premio Príncipe de Asturias a Leonard Cohen. Tuvimos la suerte de estar en el centro de la mesa, así nos enteramos de todo. La ocurrencia de Francisca ocurrió en el ala este y en la oeste, el que finalmente sería presidente de este circo, apuraba la segunda botella de Lambrusco. JM se juntó con almas semejantes y el Lambrusco corría que daba gusto. Kika formaba un tándem perfecto con el que sería el presidente del circo y conseguía, a base de elegancia y de buen humor, que la fiesta no decayera. Tú también pusiste el vaso. Yo no. Para no variar. Álvaro se unió y dijo que en Torremolinos, lo estaría esperando la Guardia Civil, pero que ya se había hecho a la idea. A la tercera botella de Lambrusco, empezaron los juegos, y cuando la otra media botella de tequila apareció, empezó un desmadre contenido... hasta el momento en el que os irías al Karaoke. Es más, Álvaro dijo que en su opinión, en el ala oeste hacía falta una cuarta botella de Lambrusco, porque parte del ala este, se había unido a los "bebensales". JM la pidió, faltaría más, y duró el tiempo de ponerla en la mesa... Eráis muchos, de acuerdo. Se comprende. Pero cuando se acabó la cuarta y el tiramisú, empezaron a rodar chistes de juegos sensuales y demandas de afecto poético... Por suerte para la dignidad, quedaba poco tiempo.

A las doce nos echaron del San Remo, y yo me fui. El cabrón del despertador se pondría a trabajar a las seis y media y cualquiera le decía nada. Lo que pasó en el Karaoke no lo sé. Solo hay fotografías que atestiguan el desmadre que allí ocurrió y me han contado.

Solo ese momento, Lourdes, solo ése. Pero por agradable, es el que se ha quedado y acompaña. Y sé que es lo qué produce este pellizco interior. Si hay algo después de la última parada, ojalá este relato te haya hecho recordar, y que el recuerdo, sea semejante al mío. También recuerdo que me preguntaste cuánto escribía cada día. Te dije que sobre una hora y me dijiste que era poco. En el presente, hay veces que no dispongo ni de un minuto para contar historias y me quejo... Sé que no debo hacerlo, porque no es justo, ¿verdad?

13 comentarios:

  1. Sin que sirva de precedente este es un relato que cuenta el presente. Mi presente y el otros tantos.

    No suelo escribir sobre mí ni sobre mi entorno. Pero esta ocasión lo merece.

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    1. Uff Juanjo que carta más emocionante, cuanto te echo de menos en el club.
      Que recuerdos de esa noche loca, con los sugerencias eróticas de los cuadros de la pizzería, donde Carolina no paraba de llorar de la risa, y Kika ya no podía ni respirar de lo que disfrutó la tía,

      y que rosario que cantamos en el Karaoke!

      y Dios las suecas !!!, las hermanas suecas y su amigo gay, el canto de Sinatra, y ese abrazo frustrado que yo soñaba con la hermana morena ! ese fue el germen del Club...

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    2. Querido Juanjo, si que te echamos de menos y después de leer esto, mas. Que bonito homenaje que seguro ha provocado su sonrisa allí donde esté.
      Un abrazo y unas gotas de aquel jarabe...

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    3. Aquella noche se ha convertido en una huella imborrable, sin ningún tipo de dudas. Carol, JL, Elena, Kika, Lourdes, Álvaro, Maribel, Hugo, Francisca, la señora que solo vino a la clase final y que no me acuerdo de su nombre, tú y yo. Si me olvido de alguien, que se añada, por favor.

      Había varios frentes de conversación y cada uno brillaba por sí mismo. Las anécdotas del cuadro se escaparon a las antenas puestas, quizá estaba demasiado ocupado repasando a Gerald Brenan, gracias por recordarlo y añadirlo.

      Las suecas se han convertido en un mito ^_^. Y la hermana morena está a punto de formar parte de una antología de leyendas.

      Tiempo, tiempo breve, tiempo inolvidable. Lo que puede dar de sí unas horas bien aprovechadas. Bendito germen.



      Eso espero Isabel. Ojalá sea como dices.

      Empezaré a abusar del jarabe, para ver si logro ralentizar el tiempo. Hace falta.

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    4. Isabel, que no me he olvidado de ti, si fuiste el alma latente del micrófono del Karaoke ^_^. Estaba viendo tu nombre por tu comentario, y di por hecho que lo había incluido ya...

      Señor que me quede como estoy.

      Siento el lapsus, pero por fortuna, todo está solucionado.

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    5. Gracias Juanjo, en nombre de todos.
      A Lurdes le encantará cuando lo lea.

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    6. Juanjo! Esta claro que te necesitamos en el club. ¡Qué bonito recuerdo!
      Que alguien se lleve los haikus de Lourdes.a la cena del viernes, no?

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    7. He imprimido los haikus de Lourdes para que alguien los lea, de acuerdo?

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  2. José Luis, ojalá sea así. Era lo menos que se podía contar, algo recordable y agradable para todos.

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  3. Elena, esto ha seguido funcionando sin mí ^_^. Lo que no quiere decir que no sea un privilegio tener la posibilidad de dejar lo ocurrido en este espacio. Visto lo visto, tantas veces que he creído volver a la normalidad y tantas veces que el bache se ha hecho más grande, que ya no me atrevo a afirmar un rutina aparente. Pero siempre que haya algo que salga y la oportunidad surja, ¿dónde mejor que aquí para ponerlo?

    Buena idea lo de la lectura de los haikus.

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  4. Tú mismo, JM. O haremos una cadena. Algo se nos ocurrirá.

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  5. Juanjo, me ha encantado tu carta. Está llena de recuerdos vivos, de viva memoria, que no morirá. No tuve la suerte de conocerla, pero siento que por lo bien que hablais de ella, me perdí una encantadora persona, como mínimo.

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    1. Como digo en la carta, siempre se dice que siempre se dice lo mismo, pero que en esta ocasión es verdad...

      No puedo extender a un término general los calificativos, porque el trato fue poco. Así que tienes pocos elementos para valorar de qué están hechas las almas de la gente. Sin embargo, y no es porque ella ya no esté con nosotros, la tarde que García Conde organizó un evento de Letras en el Barrio hablando sobre Bertolt Brecht, en el que ella y JL participaron, una sonrisa y un saludo basta para dejar sellado la calidad humana que se atesora. Y la noche última del curso donde nos conocimos la mayoría de nosotros, es la que recuerdo en este escrito, que, en contraposición a un comentario anterior que te hice, éste no está pensado y si sentido. Un flujo de recuerdos sin mayores pretensiones que contar lo que ocurrió aquella noche inolvidable.

      Sería muy fácil echar elogios al viento, solo porque se ha marchado. Pero hay algo más, yo creo que hay algo más.

      Gracias por unirte al recuerdo.

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