martes, 19 de junio de 2012

La Novia


Todavía la  veo con sus rizos rubios, los ojos verdes siempre interrogantes. Esa risa contagiosa,  esos lloros de bebé contenidos,  esas peleas de hermanos.  
Huelo todavía el vaso de leche nocturno, siento el raso de la cinta del pelo sujetando una larga coleta.  Oigo esos cuentos antes de ir a dormir y  ese “buenas noches hija”.

Recuerdo  esas clases de  esgrima, esos campeonatos los sábados tras un gran  madrugón para llevarla al autobús;  esa pelota que se pasaban unas a otras en el equipo de gimnasia rítmica  y que, muchas veces acababa caida en el suelo provocando grandes lloros que duraban todo el día. 
 Ahora avanza serena, con los mismos ojos verdes  abiertos al futuro.   Con esa sonrisa tan suya, mostrando siempre sus perfectos dientes blancos. Su paso es sereno pero decidido.  Inicia una nueva vida, una nueva etapa, donde  los verbos compartir y apoyar, serán sus compañeros.

Se apoya en el brazo de su padre y agarra con fuerza un ramo de rosas y violetas.

6 comentarios:

  1. Me parece a mi que hablas de tu hija... ^_^.

    Ya en serio Kika, no sé si es algo que le ocurre a todo el mundo, pero cada vez que veo a mi hijo soplar las velas de su tarta, tomo conciencia de la velocidad a la que pasa el tiempo. Este año le tocó la vela número diez... Y mucho me temo, que el momento que tú describes llegará, y lo peor de todo es que no me daré cuenta hasta que no haya remedio.

    ResponderEliminar
  2. Bonito Kika, aprovecha esta emoción que te embarga y que no decaiga, sigue escribiendo...

    ResponderEliminar
  3. Querida Kika, la magia de las palabras, que ya ves que dominas, nos ha dicho tantas cosas en un relato tan corto.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Agradeço a sua visita.
    Estou te seguindo beijos.

    ResponderEliminar
  5. Atesora ese momento y todos los que puedas. No me percataba de lo rápido que pasa el tiempo, como desde que tuve a mi pequeño; y pronto cumplirá cinco años.

    ResponderEliminar
  6. gracias por vuestros comentarios. Me salió muy de dentro, y así es el tiempo...imparable¡

    ResponderEliminar