miércoles, 1 de agosto de 2012

Envidio


Envidio la palabra del valiente
que llega sin temblar hasta el oído
de manera clara, sin hacer ruido
y emerge un sentimiento de repente.

Envidio la palabra del ausente
que escapa de caer en el olvido
y aún sabiendo que la guerra ha perido
mantiene la cabeza alta, de frente.

Envidio las palabras que te llegan,
la mirada que como premio sueltas
porque logran hacerte sonreír.

Y maldigo las tintas que no riegan,
emociones que siguen dando vueltas
y se niegan por completo a partir.

6 comentarios:

  1. Tú no tienes nada que envidiar; eres el mago de las palabras.

    Un beso dulce ( o dos).

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  2. Cierto Kayla. Pero no es una afirmación de autosuficiencia. Es simplemente que es mehor dedicar el tiempo de la envidia al cultivo personal. De este modo, tus palabras serán mejores, moverán emociones y ayudarán a calmar la tormenta cuando wl camino sea de no retorno.

    Un beso sincero, sin envidia.

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  3. Dulce y breve como un alfajor es este poema, es elegante y has elegido las palabras sin hacer ruido, valiente y para que no se olviden , me ha encantado!

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    1. Gracias, JM. Tras envidiar la capacidad de los grandes, con envidia sana, pero envidia a fin de cuentas, las palabras brotaron para contarlo.

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  4. No necesariamente envidia,
    de la admiración surge la superación,
    ejercicio rivalidante.

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    1. ¿La envidia es un empuje?
      Quizá, siempre que sea sana.
      Porque te hace abrir los ojos
      y jugar con las palabras
      hasta que consigues llegar
      hasta el fondo de tu alma.

      Gracias, Hugo. Espero que todo te vaya bien amigo. Que soplen vientos propicios en tu vida y en la de las personas que quieres.

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