viernes, 14 de septiembre de 2012

Fue un sueño amarte.

Te confieso sobre las cosas de la vida
como un recuerdo eterno en mi latido,
como el corazón que te habita y añoro
sobre mi pecho... fue un sueño amarte.

Precipitada la noche de oscuro
sobre el cielo yo te necesito inevitable,
eres aquella palabra última de mis labios
-¡ámame!- y qué insignificantes las estrellas.

Sobre el silencio mío y el del mundo te pienso
tan corpórea por mis manos al comprobarte,
que eres cierta, perfectamente tú misma
en ti misma... fue un sueño amarte.




Por: Jorge Villalobos Portalés.

6 comentarios:

  1. Bravo, Jorge, a ver si volvemos a ver más a menudo tu buen hacer.

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    1. Pues claro que se verá y a mi el ver el vuestro. Espero que mis poemas sigan gustando y aportando una colaboración a este blog.Graias.

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  2. Si señor, buen comienzo de temporada! me ha encantado eso de "que insignificantes las estrellas".
    Me gustan especialmente estos poemas breves y sutiles, bienvenido de vuelta Jorge.

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    1. me alegro que te haya gustado y me encanta volver a nuestros comentarios y opiniones. A mi también me encanta ese verso y espero seguir viendo tus comentarios Jose :) seguí tu consejo de tomar ideas y demás en verano, ha sido productivo.

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  3. Un sueño intenso y vívido. Un sueño creíble y alcanzable cuando las manos dan fe de la corporeidad de la materia, cuando el pecho siente los latidos fuertes de la emoción.

    Como un sueño leer tanta belleza. Enhorabuena, Jorge.

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