martes, 4 de septiembre de 2012

Lo que fue adiós acaso.


Es cierto, todo se hubo insignificante,
me aparté del mundo pisado
como un vuelo libre a lo alto,
a lo imposible. Hacia tus brazos.

Cuánta añoranza y lágrima dispersa,
estrellas cristalinas sobre el rostro,
adiós te digo: adiós -y pienso "nunca"-;
más allá de las distancias y las ausencias,
tras ellas me tendrás a ti eternamente,
abrazado a la espera con un "te amo" por los labios.



Por: Jorge Villalobos Portalés.

hacía ya tiempo que no subía algún poema, se retoma la costumbre.

1 comentario:

  1. Perfecto Jorge. Es bueno retomar las costumbes. Y se reciben muy bien.

    El adiós defintivo lo veo yo como algo tan peligroso como el siempre y el nunca. Cada día, cada recodo del camino que se llama vida, puede contener una sorpresa que te haga volver a vivir lo mismo, como si el tiempo hubiera retrocedido, pero sin retroceder. Lo afrontas de otro modo, con más sabiduría y templanza, aunque la historia será nueva, y traerá más enseñanzas. Esperar un te amo en los labios, es algo romántico, y estoy convecido, además que acabará escapándose y llegando a donde precise llegar. Luego, ya veremos qué ocurre, pero el balón de juego, ha cambiado de dueño.

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