miércoles, 12 de septiembre de 2012

ORACIÓN DEL FIN DEL VERANO


      
         Gracias, Señor, porque se han ido.

         Gracias, porque ya no tendré que oír llamar más de
         cien veces al día, en vano, a ese guapito niño sevillano.

         Gracias, porque no me despertaré sobresaltado de la
         siesta con los alaridos de esa adorable niñita madrileña.

Gracias, porque ya podré dormir toda la noche sin los 
ladridos del perro de la señora vasca, ese lindo animal
(me refiero al perro), al que nadie le ha explicado que
         quejarse continuamente está mal.

         Gracias, Señor, porque ya podré nadar mis largos en
la piscina, sin que peligre mi integridad física por los
ataques indiscriminados de esos dos gorditos gemelos 
rubios  (que no sé de dónde son).

Gracias, Señor, de verdad, porque se han ido.

Pero, por favor, Señor, haz que vuelvan el año que
viene, para que alquilen mis apartamentos, compren
mi pan, coman mis pizzas, se beban mis cervezas…

… y compartan mis medusas.
   

5 comentarios:

  1. Amén .. jajajaja
    Muy bueno José Luis, muy bueno, me has arrancado unas buenas risas, ya me hace falta, que temporada más dura tengo, ya falta poco para obtener mi libertad condicional jeje

    Besitos azules para ti querido y para tod@s muasssssss

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  2. JL, no tenías que haber publicado esa oración, todavía quedan muchos de esos que nombras!
    En serio, este relato suena tan bien oído en la reunión del club como leido en el blog.

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  3. Con criticos así, mejor no dejar de escribir...

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  4. A ti las medusas te han afectado ¿verdad? ¿Te han dado muchos besitos? A ver si te creías que los dos gemelos estaban en la piscina por gusto ^_^.

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