miércoles, 19 de septiembre de 2012

UNA AVERIA EN LA NOCHE


La oscuridad de la noche me envolvió. Estaba perdida. Miré el reloj. Las once de la noche. Estaba en una carretera comarcal, camino de La Cueva Ermita de San Saturio en Soria. Conducía sola un Toyota Carola verde esperanza, ya con algunos añitos  y que en este momento hacía unos extraños sonidos y avanzaba a trompicones. Se paró por completo justo cuando me retiraba al arcén.

Estaba aterrada. Odiaba conducir de noche. Era la primera vez que me había lanzado a la aventura sin mi equipo ocupado todavía en otro suceso a casi quinientos kilómetros de aquí. Iba en pos de una nueva "cacería de fantasmas" para mi programa de radio a través de esa bella provincia que es Soria.

El silencio me asustó aún más. No se oía nada. Miré a través de la ventanilla, y solo pude ver campo a mi alrededor y lejos, muy lejos, una luz parpadeante. Bajé los seguros de las puertas. Mis manos se aferraron al volante como a un chaleco salvavidas. Prefería morir dentro del coche de un infarto antes que bajarme de él y salir fuera a buscar ayuda. El corazón se me salía del pecho. Pensé que me iba a dar un infarto.

­-Tranquilízate  Luisa, me dije a mí misma en voz alta para infundirme ánimo.  - Pasará algún coche. Tú espera tranquila. Todo se arreglará.

 Cogí mi iphone. No había cobertura. Empecé a temblar y las lágrimas acudieron a mis ojos.

Pasaron dos horas. No me moví del asiento. La radio me acompañó con la única frecuencia que pude coger en ese lugar, noticias deportivas.

De repente vi por el retrovisor una luz de faros. Se acercaba algo grande. Un camión. Esperé hasta verlo nítidamente. Quité el seguro de la puerta y como alma que persigue el diablo, salí del coche al exterior. Agité los brazos colocándome en mitad de la calzada. El camión con un gran remolque detrás, aminoró la marcha. Se detuvo a pocos metros de mí. Se abrió la puerta y un hombre fornido, con barba y calzado con unas grandes botas bajó de él.  A grandes zancadas se acercó a mí.
 
­- ¿Puedo ayudarle? ­Me dijo con una voz grave pero amigable.
 
Tras una explicación por mi parte, se encaminó a echar un vistazo al motor de mi coche, tras lo cual me dió la mala noticia.
 
­-Lo siento pero tendrá que  llamar a su seguro para que venga una grúa mañana a buscarlo. Son las bujías.  Mientras tanto, le ofrezco mi camión para acercarla al próximo pueblo a cuatro kilómetros de aquí, a un hotel donde pueda descansar.

 ­ Le miré,  y tras comprobar que no tenía más alternativa, accedí. 

 Mientras me sentaba en el asiento del copiloto en la cabina, rogué a mi Dios  para que todo saliera bien.

 Me tranquilicé cuando encendió la radio y la música de la película de “La Misión” inundó la noche. Le miraba por el rabillo del ojo. Estaba concentrado en la carretera.

Me relajé. Cogí un cigarro, lo encendí, di una gran calada y saqué el informe del caso que venía a investigar y que todavía no había tenido tiempo de leer. Su título hizo que el pitillo se me cayera de las manos y mi cuerpo se estremeció.

“El caso del camión asesino.  Un camión recorre las carreteras de Soria en dirección a la Ermita de  San Saturio, en busca de personas, principalmente mujeres jóvenes, a las que posteriormente descuartiza diseminando sus partes por la calzada. La policía no tiene pistas."


Cerré los ojos. Un grito quedó aprisionado en mi garganta, y simplemente,  me desmayé.

 

Kika PSolero
Septiembre 2012

3 comentarios:

  1. Al final vas a hacer el informe de tu vida... Ni una tesis doctoral, vamos...

    Y este SÍ, Kika, este si es claro, interesante, bien escrito y coherente. El relato cuenta lo que tiene que contar, y no usa palabras de vacío, no hay una frase de adorno y las palabras cumplen perfectamente la función de contar una historia que, guste el tema o no guste, intriga y despierta en interés de qué va a pasar después. La avería, la reacción, la incertidumbre de si aparecería algo, o llegaría la mañana... Hasta el deselance que se ve claro... Aunque claro, puestos a rizar el rizo... Hay muchos camioneros...

    Pro sin rizar el rizo, es una lectura que se disfruta, que interesa, que gusta. Y para que veas que cuando te tengo que dar caña te la doy, cuando tengo que felicitarte, te felicito. Bajo mi punto de vista, es un relato magnífico.

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  2. Me parece un relato muy dinámico, que interesa seguir una vez que se empieza, es muy realista (parece que este va a ser tu estilo....) y con situaciones emocionales límite (también tu estilo?), aunque se ha echado de menos un cuerpo cayendo de las alturas (un árbol, un balcón, yo que sé), jejeje. Enhorabuena Kika, las nuevas normas del club te están favoreciendo, esto de forzar a escribir funciona !
    Y me ha gustado el detalle del Toyota Carola, :)
    Un beso, JM

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  3. Gracias a mis criticos, siempre aprendo algo!!!

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