miércoles, 5 de septiembre de 2012

Vida después de la muerte.


¿Conocen la frase “Por las noches veo muertos”? Pues bien; a mí me pasa justo al contrario, ya que “por el día veo vivos”. Si, si, vivos, como lo oyen, no se sorprendan. El otro día encontré a un viejo conocido que me dijo “hay vida después de la muerte”. Por supuesto no le creí, no se inquieten. A mí estos tíos raros… En fin, que le seguí la corriente.
-       ¿Lo dices en serio, Fermín? Tú, un hombre tan recto y formal. ¡Venga ya!
-       No, no, de verdad. Lo digo en serio. No sabría cómo explicarlo. Lo noto en el estómago.
-       Eso va a ser que, sin querer, te comiste una mosca –interrumpió un vecino gruñón que pasaba.
-      No, que va, que no es eso. Es una sensación cálida, que te llena -eso ya me preocupó más, ya que todo el mundo sabe lo frío que somos.

En fin, que no le di más importancia al tema y continué con mi vida. Sin embargo, lo observaba de vez en cuando. No paraba de entrar y salir de edificios, siempre moviéndose, nunca quieto, como nosotros, como debe ser. ¿Y si realmente estuviera vivo y no nos hemos dado cuenta? He de admitir, que este simple pensamiento me rondó durante un par de noches. Al cabo de unos días, volví a encontrármelo. Esta vez era peor. En su cara había una mueca antinatural. ¡Sus labios estaban curvados! Y no se crean que hacia abajo, como es natural; no, no, hacia arriba. Ni que decir tiene que inmediatamente me dirigí hacía él y le interrogué por esa nueva mueca.
-       Hola, Fermín. ¿Qué te ha pasado en la cara?
-       ¿A mí?
-       Sí, a ti. Tienes la boca torcida. ¿Estás enfermo?
-       No, que va. Estoy estupendamente. Contento, feliz…
-      ¿Feliz? ¿Todavía sigues con eso? Tienes que dejar lo que estés haciendo. No puede ser bueno eso de moverte con la cara así, calle arriba y abajo.
-       Qué no, hombre, ja, ja -y salió de su boca un ruido rarísimo.
-       ¿Qué ha sido eso?
-       ¿El qué?
-       Lo de tu boca, hombre. Ese sonido.
-       Ja, ja, ¿Este?
-       Si… ESO.
-       Es una risa. ¿Es que ya no te acuerdas de reír? ¿De ser alegre?
-       ¿Reír? ¿Ser alegre? Oye, ¿desde cuándo te pasa esto?
-     No sé. Supongo que hace una semana más o menos. Estaba acostado en el sofá, como de costumbre, ya sabes, y me asaltó un recuerdo de mi niñez. Era un recuerdo bonito, alegre y entonces, empecé a sentir calor, el estómago se me revolvía y me obligaba a levantarme, empecé… a sentirme vivo.
-      Un recuerdo bonito y alegre… -repetí lentamente, como si mi mente recordara vagamente que era.
-       Sí, claro. ¿Te acuerdas de lo feliz que eras cuando niño?
-       ¿Niño? No digas tontería, Fermín. Recuerdo… a mi padre, jugando en la playa… ¡con mi pelota del mundial¡ ¡Sí, sí, y yo le metía un gol! –y entonces mi boca se torció y soltó un ligero gemido, similar al de mi amigo.
-       ¿Ves? Tú también tienes recuerdos alegres. ¿Qué más recuerdas?
-       La playa… mis vacaciones en el camping…-notaba como mi estómago comenzaba a moverse- mi primer viaje con el colegio… -una suave temperatura empezó a invadirme-…los churros en casa de mi abuelo… -mis palabras y mis recuerdos eran más rápidos cada vez-… Valeria, la boda, el niño…
-       ¿Ves? Tú también tienes recuerdos felices. Pequeños granos de felicidad, de vida, que puedes ir acumulando. Bueno, te dejo, que ya encontré trabajo y mañana entro temprano.

Le observé mientras se alejaba. Parecía más alto, más joven…Yo no tengo una montaña, ni siquiera una torpe colina, pero mis granos de felicidad son suficientes para aprender que la vida es algo más que penas y sufrimientos y que se puede ser feliz con pequeños detalles.

Ahora si puedo decir que “veo muertos”. Cada mañana, miro a mis vecinos, aquellos pesimistas que se cierran en banda a la vida, con la excusa que no les ha dado lo que soñaban. Yo seguiré atesorando granos pequeños y algún día, quién sabe, pueda haber una montaña con mi nombre. Mientras tanto, hecho unas risas con Fermín.

2 comentarios:

  1. Tu imaginación es grande Daniel ^_^. Y tu narración fluida y sugerente. Solo cuando llevas algo leído empiezas ponerte en situación de lo que quieres contar. Cuando empiezas, tienes la sensación que te vas a encontrar cun un texto cómico, por la frase contraria de esa que la gente a veces dice. Aunque supongo que metafóricamente, porque muertos, lamentablemente, podemos ver todos los días. Y luego, conforme avanzas en la brevedad de este relato, empiezas a cogerle cariño a Fermín y el final, es demoledor, porque es una verdad como un templo. Hace tiempo decidí que habría una eternidad para descansar en algún momento. Y que ahora, es el tiempo de hacer las cosas. Si es verdad que a veces tus actuaciones son para salir de atolladeros, pero lo importante es no pararse. Y vivir, aunque sea luchando, no oomo los vecinos, que no viven, solo respiran. Aunque sea luchando, o intentando salir de turbulencias, irás acumulando recuerdos que, en el futuro, o en el descanso, acabará por arrancar una sonrisa... de vida.

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  2. Veo que has captado la idea. Gracias por sacar tiempo para leerlo, y ademas,comentarlo.

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