martes, 16 de octubre de 2012

GLOSARIO DEL TERRITORIO





Troño: nombre de niño, en el aldeo gustaban de mezclar el antiguo Tron con el más reciente Toño, y les divertía el resultado. Pero marcaba a la criatura.

Descolgar: de colgar o pender, dar a nacer, parir, caer al mundo criaturas de manera brusca, sin miramientos.

Tracamenta: tormenta con traca, violenta y de las que meten miedo por el cuerpo. Se aprovechaban para organizar las juergas más gordas del lugar.

Terrujón: mezcla de terruño y cagajón, de porquería que había esparcida en el aldeo, era una palabra aplastante y pestilente, y se quedó en el vocabulario.

Semarranas: semanas lentas y húmedas, de puercos y marraneras, más propias de animales que de humanos.

Mesendarios: Meses y meses, no cabían en el calendario de tantos queran. Los aldeanos gustaban desta expresión por el sentido común que tenía.

Fostias: cuando llovía tan fuerte que hostias parecían de lo que dolía, y si caían de cuña, todavía más. Y no había término medio, orbayaba o fostiaba.

Cuñadas Majeadas: eran las que ya quedaban de sobra, ya magreadas y sin alternativas. Daba pena verlas.

Feronastros: hermanastros desheredados, feroces y temidos por eso mismo, cargados de odio.

Toporculos Lejanos: parientes de muy lejos que solo aparecían para dar por culo. Aparecen cuando menos te los esperas, como cuando nació el Troño.

Prechatos: nacidos antes de tiempo (pre) y de nariz corta, motivo de guasa en la comarca.

Raiztrancados: medio humanos medio jumentos, que tenían los genes equivocados y atrancados. Eran de temer por su dificultad de razonamiento.

Casitontos: de razón frenética, eran los concebidos a la carrera, al tun tun, sin ton ni son, y así salían. Unos pocos se corregían en los años bisiestos.

Ociópedos: la mayoría, los que no tenían nada que hacer, pasaban el día mirando, comiendo y peyendo.

Follitrear: joder sin apasionamiento, mecánicamente, follar por tríos, como los marranos del abuelo de Troño.

Acequiar: inventar historias, lanzar rumores a ver qué pasa, para que corrieran por la corriente. Por gusto de acanalar y hacer daño. Por envidia mayormente.

Susobicho: mezcla de susodicho y bicho, vocablo neocatecumenal de una lógica fatal, que se impuso por el uso, porque le cogieron el gusto y ya está.

Troncual: que comía cual bestia sin serlo, zampando como un tron, o más. Vocablo muy repetido que se quedó.

Remulo Zahareño: mulo silvestre pero redomado, sus coces hacían temblar al más valiente, originario de Zahara de la Sierra.

Ventoscos: viento del interior, asco de remolino, de aire putrefacto, expulsado de manera osca e intestinal. Manera de respirar cuando se tiene la boca cerrada, como las burras viejas de la comarca.

Borraciños: se comían de pura gula, mezcla de borrachuelos y pestiños, con efecto ventocular inmediato capaz de asfixiar a un casitonto o a un prechato.

Deglutar: tragar sin deglutir, directamente al bafio.

Trocos: trozos de carne de oso: t r o c o s. Crudos y sin deshuesar, sin pasar por fuego ni cazuela.

Enordables: una enormidad formidable, sólo vista muy de vez en cuando por los viejos.

Rabear: chupar y sorber un hueso hasta convertirlo en un rabo largo y maleable. Dejaba exhausto y era pasatiempo muy popular en las ferias.

Mustia: vieja de tetas como pimientos, de carnes blandas y piel de cebolla, pero eran listas las jodías.

Fustio: animal de andar libre, de montes altos, desabrido y malencarado, y en edad de fermentar y descolgar.

Zafisgar: actividad propia de las zafias mustias, entre fisgonear y acequiar.

Jumento: medio humano medio jamelgo, criatura de tamaño deformado de tanto deglutamiento.

Hostiormento: el mismísimo momento del golpe, el instante de la hostia. La palabra más popular en la zona. Provocaba ahogamientos por descojone.

Mulzampos: antiguos pedregales inservibles, arados y sembrados por mulas zahareñas.

Desventolar: despegar de la tierra a animales rastreros y peligrosos, aire malsano con efecto de lanzamiento.

Tracamar: dícese de la acción de lanzar tracas por el mero gusto del destrozo, descuartizando todo lo que pilla alrededor. Práctica ancestral de los Toporculos y los Raiztrancados.

Maños: de la lejana y odiada región de la maña, siendo las Rueñas las odiadas suegras de los maños, y los Moños los coños de la suegras de los maños.

Trizar: es el vicio de la comarca, comer por comer, sin hambre ni ganas ya, por no dejar de masticar. Rumiar imitando a las bestias de cuadra, zampar por hastiamento.

Fregua: el resto de la familia, la manada, los inútiles.

La Troña: el maldito huracán que envía el Atlántico cada Otoño.

Zuruño: un terruño alto, como los montes de la Zubia, en desuso y habitado por los fustios y algunos remulos asilvestrados. Evitado por las bestias de cuadra, por los ociópidos y los feronastros.

Trascular: dícese de la acción, muy común en la zona, de andar patrás por equivocación o por falta de hacer algo en concreto, por gastar el tiempo. Muy común.

Perniarse: perderse por piernas, salir del aldeo andando y no volver hasta el día siguiente, o más, con el sentido perdido y muerto de hambre, origen de la acción de Trizar para luego Ventoscar.

Proturvia: era la provincia donde quedaba el aldeo, la más turbia y sucia de la región.

Vieja Comulga: la que se pasa el día rezando, por los aldeanos, por las bestias y por las cosechas. Después se iban a acequiar.

Mujeroncia: mujer grande, procedente de fermento de troncia y jumento, poderosa y de manos grandes. Gustosa de las buenas fostias, y de follitrear con Zultios y Enjiñados.

Decumanal: de las que leen la cartilla al esposo una vez y no más, muy temidas por su pasado de Putrarcas, esto es putonas que leían a filósofos desconocidos. Buenas para redomar remulas zahareñas.

Pedoncos: pedos como truenos, de los de arrancar troncos, resonaban por la comarca a diario, especialmente potentes después de devorar Trocos y de Rabear huesos.

Zultios y Manchurreros: eran primos hermanos, gentes deformes que bajaban de la Zubia, venían en carros de mulas en época de ferias, expertos en churros. Por lo demás eran criaturas inútiles y apestados.

Enjiñados: objeto de burla general, los cagados, los muertos de miedo, los que se perniaban cuando bajaban los fustios, los que se escondían cuando sonaban pedoncos. Se mezclaban con los Casitontos para evitar las iras.

Remustiar: revolverse despanto, emitiendo gruñidos y eructos intensos con posibilidad de Desventolar.

Despavotar: huir en desbandada, en caos, sin orden ni dirección concreta.

Miérdago: un miedo de órdago, de los que se meten por los huesos y te hace temblar. Muy normal entre los Enjiñados.

Magra y Retriesca: mujeroncia de las de cuidar corral y cuadras con mano grande y dura, temidas por los esposos y muy buscadas por los Trasmurcios.

Trasmurcios: decíase de los de más allá de Murcia, llegaban a Los Territorios trasculando penosamente durante mesendarios. Pestilentes.

Fumentos: bestias de cuatro patas.

Acabalgar: recorrer las tierras chulamente y con desafío para adueñarse. Follar de a dos.

Ñapañar: apañar con saña, intensamente. Por ejemplo las marraneras.

Desfangar: separar sin asco la paja del fango, quitar la mierda a la Fregua.

Nomesticar: era la misión en la tierra, dar nombre y domesticar.

Encojonamiento: encogerse de miedo. Propio de casitontos y enjiñados.

Mostrarco: un pariente como un potranco, de los de formar Fregua potente de juntarse con una jumenta de la Alta Friturgia.

Zonzón: doblemente negro, tizón, sureño. Extraño, Gentuza.

Capimulo: bebé recién caído, parido, ya grande y con mirada de troncual.

5 comentarios:

  1. Te aconsejo que comiences a escribir la trilogía de "Juegos de Troños"

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    1. jeje cualquier día lo hago, estoy super inspirado!

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  2. Jose Maria, pero de donde has sacado tanta palabreja¡¡¡

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    1. Las he sacado de mi imaginación, son todas inventadas Kika, para escribir una historia

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