sábado, 17 de noviembre de 2012

La petite Helene



La llegada de la primavera y la aparición del buen tiempo, son causa de gozo entre los parisinos, quienes no dudan en salir, cuando sus obligaciones así se lo permiten, a pasear, bailar o simplemente disfrutar de un buen vino. Cierto día, están Pierre y Jean Paul sentados en una mesa del merendero de la Galette, disfrutando de la calidez de la tarde y de un rato de vino y charla amena, cuando el segundo, como quién se acuerda de repente de algo que olvidó, dice:
-          Mi querido amigo, Pierre. ¿Cuándo me harás un retrato?
-          ¿Un retrato, Jean Paul? –se sorprende-. ¿Y para qué lo quieres?
-          Deseo pasar a la historia –responde decididamente.
-          ¿En tan poco estimas tus versos que pretendes servirte de mi arte?
-          Tan acertado como siempre, querido Pierre. Bueno, ya está terminado. Aquí tienes los versos que te prometí. ¿Y mi dinero? –sonríe Jean Paul.
-          Cuando mi talento sea reconocido, mi impaciente amigo. Mira, allí vienen Margueritte y Juliet.
-          Ah, mi hermosa Juliet –suspira-. Si tan solo me atreviera a mirarla a los ojos, Pierre.
-          Eso tiene solución. Dile que este poema es para ella.
-          ¿Cómo? El poema y Juliet no tienen nada en común.
-          Por favor, Jean Paul, eres poeta. ¡Algo se te ha de ocurrir, mi buen Romeo!
-          Ay, qué mal presentimiento tengo sobre esto –se lamenta meneando la cabeza.
-          Calla, que ya llegan.
-         
-          Buenas tardes, caballeros –saludan Margueritte y Juliet tras acercarse.
-          Buenas tardes, señoritas –responden ambos artistas-. Nos encantaría disfrutar de vuestra compañía en nuestra mesa. ¿Aceptáis?
-          Uhm, no sé, Sr. Renoir. Unas señoritas como nosotras con unos caballeros como ustedes… -alega, haciéndose de rogar.
-          Por favor, señorita, Juliet. Me haría muy feliz –insiste Jean Paul.
-          Hagamos un trato –ofrece Pierre-. Si mi buen compañero os seduce con un poema dedicado a vosotras, os sentareis sin rechistar.
-          Bueno, siempre puede intentarlo. Pero os advierto, mi buen Jean Paul, que somos muy críticas y exigentes con la poesía –advierte Juliet al tiempo que el tímido Jean Paul carraspea.
-       Estos versos me fueron revelados cuando la hermosa Helena de Troya me inspiró en una noche cálida, paseando yo por el nuevo barrio de Montmartre. Escuchad:
A orillas del río Sena
y llorando sus amores,
se encuentra la bella Helena,
con sus doradas melenas,
entre tomillos y flores.
-       Es muy bonito. Solo se olvida usted un pequeño detalle. Ja,ja. ¡Pero Jean Paul, ni Margueritte ni yo nos llamamos Helena!
-       Lo sé, pero sois igual de hermosas que ella. ¿Verdad, Pierre? –responde sonrojándose.
-       Cierto, querido amigo, cierto.
-       ¿Y ahora aceptaréis sentaros con nosotros? –insiste Jean Paul.
-       No sé. Nuestra institutriz es muy estricta respecto a sentarnos con caballeros  -expone Margueritte al tiempo que se apoya junto a Pierre.
-       ¿Y qué puedes esperar de una solterona alemana? –ríe alegremente Juliet.
-       No hay manera de quitarnos de encima a estos prusianos –suspira Jean paul.
-       ¡Ya, sé! Jean Paul, por favor, compón algún ripio para nuestra germana institutriz, ja, ja.
-       ¡Brindemos por ello al son de la música! –cantan todos al unísono excepto Pierre, que observa lentamente a su alrededor.
-       ¿Qué ocurre amigo, Pierre?
-       Oh, nada mis queridos compañeros. Solo pensaba que este momento sería estupendo para uno de mis cuadros, con esta luz atravesando los árboles, la parejas bailando, los niños corriendo y la música sonando.
-       Ja, ja ¿Y cómo pintarás la música? –se burla Jean Paul.
-       Un buen pintor no pinta la música, querida amigo, sencillamente hace que suene directamente en la mente del espectador.

Relato basado en el cuadro Baile en el Moulin de la Galette, de Pierre A. Renoir.

4 comentarios:

  1. De vuelta de mis viajes que sobrevolaron los mares del norte me encuentro con esta joyita de diálogo/relato que sube el nivel del nuestro blog. Solo por eso te felicito, nos haces trabajar más duro para superarnos.
    La ambientación es buenísima, los diálogos dan mucha información sobre los personajes y lo que ocurre alrededor.
    Enhorabuena por esta pieza literaria (uf que pedante me ha salido, no?)

    Jose María

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  2. Tu pedantería es combustible para mi superación.

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  3. No sé, pero te había hecho un comentario y .........voló....
    Me encantó, los personajes, los lugares, el diálogo, todo,...

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    1. Muchas gracis, Kika. Espero haber recreado el ambiente.

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