martes, 30 de abril de 2013

Otros sonetos de Volges Solijaro y su misterio

os dejo otro soneto del poeta Volges Solijaro, espero que os guste.


HAY ESPINAS QUE A MI SANGREN BUSCAN LLANTO:

 

Hay espinas que a sangre buscan llanto
de mi mente enredar cual pesadilla,
en ahogarme con tal pena sencilla
como no dar tu amor por esperanto.

Yo defiendo las lenguas de tu encanto,
así lo hablo, del alma a la mejilla,
mas duele el corazón a la costilla
como un puñal por tan amarte tanto.

Hay, en los labios, flores dolorosas
que van creciendo -dándose al espacio-
donde pronuncio amor sobre las cosas.

Amar hiere, de su dolor me sacio,
tengo por ramo besos como rosas.
En tu ausencia, Mavié, muero despacio.



MAVIE, EN TUS OJOS, TU DESEO Y TUS LABIOS, TE VAS:

 

Con ojos puros como un cielo claro
cuando miras parece que te asomas
desnuda en los pechos como palomas
y en tu deseo brillante como un faro.

Tus ansias son las olas del amparo
que rugen silenciosas sus idiomas,
son los cantos del cuerpo en que te domas,
las estelas del beso y el descaro.

Del beso y el descaro las estelas,
mis labios son felices con los tuyos
y cantan como pájaros salvajes.

En esos ojos te ardes, te desvelas,
con misma transparencia en los arrullos.
Te vas con la nostalgia de los viajes.

 


Firma: Volges Solijaro.


Tiene sonetos de amor dedicados a una "musa" suya, por lo que dice sobre ella, es real, pero le tiene puesto ese pseudónimo. Además, por algunos poemas suyos, creo que es francesa. Ya os iré contando más sobre este poeta.

lunes, 29 de abril de 2013

El OLVIDO




Los bosques de helechosMe perdí  entre helechos dormidos y flores rotas

Te busqué jugando con el tiempo al escondite inglés

Mi corazón era un caballo suelto en la pradera cuando oía tu nombre

Al final te hallé en la memoria,  entre los trozos rotos de mis recuerdos
 
Kika PSolero
Abril 2013

 

Misia



Tiene la oreja izquierda mutilada.

Le gusta  morder y tirarme de los cordones de las zapatillas. Se mueve  tan despacio y tan exacta que ya quisiera para mí esa flexibilidad.
Ahora que la conozco bien, después de tres años de convivencia, distingo todos sus maullidos. "Miiu" equivale a " Croquetas de salmón". Si hace: "Miauu", es que quiere que le abra la puerta.
Cuando le acaricio suavemente el pelo sedoso de la garganta, emite un ronroneo ligero que gradualmente aumentará de intensidad si sigo mucho tiempo.
Sus mordiscos son suaves y precisos, más suaves que los besos aquellos  de Pier Paolo en mi nuca.

Hubo otro antes que ella. Cuerpo menudo flotando en el agua. Guantes de plástico para no sentir. De prisa en una bolsa y corriendo hacia el contenedor. Un villancico en el aire y la gente comprando apresurada.

Al volver a casa busqué las llaves pero me di cuenta que salí sin ellas. Hacía frío, sin móvil y sin saber que hacer. Entré en el Corte Inglés, me senté en un sofá de preciorebajado, aun así demasiado caro. No podía pensar. Seguía viéndole sobre el agua. No tendré más mascotas.

domingo, 28 de abril de 2013

A UN POETA FUTURO

Os dejo unos sonetos de un poeta, haber que opinais de él:





"A UN POETA FUTURO"

[Este poema va profundamente dedicado a Luis Cernuda, en especial, al poema por el que se debe el título. Gracias.]


I


"Tendrán razón al fin, y habré vivido" L.C.

Amigo mío que encuentras en el poeta
el consagrado menester inmerso
de palabra futura cual profeta
y certidumbre oculta en cada verso.

Escúchame. Atiende a la inquïeta
entraña del lamento mío: Converso
en ella a solas con tal voz discreta
que igual Dios habla con silencio terso.

Escribo en el destierro de las horas:
solitario, callado, ¡ay! perdido,
para no derrotarme en el olvido.

Entonces, en la mente con que exploras
estas quimeras mías, desoladoras,
tendrán razón al fin, y habré vivido.



II





"Buscaré la razón de haber buscado"



Rafael Guillén.

Buscaré la razón de haber buscado,
hasta mis pasos irse en la pregunta
¡ay, encontrarnos en lo que nos junta!
Cansado de sentirme tan cansado.

Esta feroz quimera a cada lado,
de dientes vibra su voz presunta;
amigo, me desvive y me desjunta
no tenerte entrañable a mi costado.

No sabrás de mi miedo y mi valentía,
tampoco de mi fe si se derrumba,
consumiéndome como la lejanía.

Déjame a la marea que en ti retumba.
Al verso como espuma ligera y fría.
Que en ti cualquier razón mía se sucumba.



III





"Conforme a mi deseo, en tu memoria"
Luis Cernuda.

Puebla esta soledad fiel a mi ejemplo,
con trémulo temblor que desconoces
de mi puño y palabra. Guiarás voces
futuras, forja aquí o allí mi templo.

Amigo, forja aquí o allí tu templo,
la alquimia de soñar, creerte dioses
los poetas ya idos. Mis deseos feroces
y purpúreos, vivo en ti los contemplo.

Seré qué polvo o quimérica escoria,
en limbos del olvido. Tal vez gloria
alguna te aguarde mejor, lo espero.

Ámame con tu verso venidero.
Por fin viviendo así -da igual si muero-
conforme a mi deseo, en tu memoria.




Firma: Volges Solijaro.

miércoles, 24 de abril de 2013

Donde habita el amor

El camino se hace blanco
con piedras de un gris oliva.
La casa va bordeando
un descuidado jardín.
En el porche, recostada
en silla que bambolea,
una niña, ojos oscuros,
que no se quieren dormir.
A sus pies dormita un perro,
pelo pardo, hocico gris;
el sol se escurre entre ellos,
acariciando el jazmín.

lunes, 22 de abril de 2013

Un grupo de escritura y gente maravillosa.


Hay personas que si hablan
hacen subir los precios de la vida
y nos contagian todo el desencanto
que rebosan por cada poro.
Por eso la fortuna
es grande cuando encuentras lo contrario,
que te hace respirar con su presencia
en días señalados.
Y yo tuve la suerte
de contar con personas de este tipo
en la fecha especial del calendario,
cada uno con su nombre y su apellido
dando forma a un único lugar.
Pocos metros cuadrados
sillas humildes con grandes personas
que no te dejan solo.
Por eso, mis amigos de las letras
hoy creo en los milagros de fechas especiales.



A los que estuvieron físicamente, a los que estuvieron mentalmente, a los que llegaron cuando se había acabado y a los que al menos se acordaron. Gracias. Que José Luis me confirme, pero creo que hay que vivir algo así para saber qué tipo de sensaciones aporta. Y estoy convencido, que poco a poco, todos iréis ocupando la silla del protagonista y si la vida nos da permiso, allí estaremos dando una pincelada de color a un día mágico de por sí.

Decir gracias es decir muy poco. Es un gesto indescriptible la generosidad de regalar el tiempo. Y la huella que deja, imborrable.

jueves, 18 de abril de 2013

Ojalá fuese así


                                                     

              Ojalá todos los días muriesen así, en paz, y todas las noches volvieran a la vida sin nada que ocultar, sin disimulo,  al igual que entra la bruma húmeda del Mediterráneo, fresca y desairada, como solidaria marea vestida de verano, como una compañía literaria y en formación, ansiada, sin sospechas de nada.

Y anoche llegó, llegó esa calima de sal ligera, y subió por las calles de San Pedro, sorteando todo tipo de obstáculos, como el que escribe una novela y sueña con presentarla algún día sin futuro a la vista.

El pasado se transforma en presente, fluye, planea por un mar de ideas y luego toma la playa, el Paseo ya anocheciendo, para subir en grupo envolviendo al autor de la novela, subiendo escaleras sin sentido, cruzando puentes metálicos, hasta que cada cual ocupó su puesto. 

El creador, así, en minúsculas sonrojadas, se defendió honestamente, con limpieza humilde, a pesar de los ataques furibundos de preguntadores organizados y dispuestos disimuladamente alrededor de la sala, furtivos, esos francotiradores de la escritura. 

Y como la misma bruma, que acabó tomando sin resistencia toda la ciudad, el autor de la novela invadió la existencia con tres toques de creatividad, solo tres movimientos hicieron falta para dejar desarbolado al enemigo. Al que la leyó lo convenció de releerla, al que no la compró lo convenció de comprarla, y al que ni siquiera tenía idea lo dejó igual, pero al menos lo convenció de venir a compartir un vino al bar.

Ojalá fuese así, siempre.

martes, 16 de abril de 2013

lunes, 15 de abril de 2013

¿A qué huele un recuerdo?


Azahar: Flor de naranjo, aroma de Sevilla, llave de mis recuerdos.

Al calor del sol de primavera, la calle entera se llenaba del embriagador azahar, tapizando el suelo con su nacarado color. Los naranjas, rebosantes en sus copas, hacían de munición en nuestras guerras de cuento, donde de paso, alguno que otro nos sollábamos las rodillas contra el duro albero.

Recuerdo que cuando esto pasaba, subía lentamente las cuatro plantas que había hasta mi casa, con cuidado de no rozar la herida con el pantalón. Sí, cuatro plantas y sin ascensor. Eran otros tiempos, claro. Al llegar, mi madre ya estaba esperándome en la puerta.
-       Ay, Diós mío –imploraba mi madre- ¡¿Qué te ha “pasao”!?
-      “Ná”. Que me “e caío” –respondía con lágrimas contenidas. Pero contenidas, porque los machotes no llorabamos, ¿eh?
-       Anda, tira “pá entro” –y me arrastraba hasta el baño.

Para llegar hasta él tenía que atravesar el hall, el salón-comedor y el pasillo interior, en resumen, un interminable camino. Sin embargo, ahora que ya no soy un niño, aquellos escasos seis o siete metros se me antojan pequeños. Cuestión de perspectiva… o de años.

Ya en la sala de curaciones traumáticas, mi madre me ponía alcohol, yo gritaba y siempre, siempre, siempre, me respondía: “No seas quejica.” Ah, el baño, qué lugar tan interesante donde tanto he aprendido. El único sitio de la casa donde nunca me molestaban. La de horas que abré pasado allí leyendo tranquilamente, ya fuera la enciclopedia Espasa de 12 tomos o las novelas de mi hermana. Un sitio pequeño, sí, pero completito. Tanto, que hasta tenía un altillo para meter las cosas de la playa. ¿Cuántas veces abre soñado con esconderme dentro?

Sin embargo, el eje de mis recuerdos era el cuarto de mi hermana. No, no, por favor, no piensen mal. Es que tener una hermana diez años mayor tiene el beneficio que cuando se casa, luego te deja su habitación, que suele ser la más grande. Pues eso, cuando me tocó el turno, pude tener mi propia habitación... ¡qué gustazo! Me había dejado el tocadiscos, por lo que podía escuchar tranquilamente el único disco que era mío. A veces, cuando llegaba el verano y caía el sol, me acostaba con la ventana abierta, escuchando la dulce melodía de los Dire Straits y su Money for Nothing. Estaba tan a gusto, que incluso el ruido de fondo del tráfico sonaba como los coros.

Y allí estaba yo, tendido sobre mi cama, con la cálida brisa veraniega, mirando las estrellas por la ventana abierta y pensado en cómo sería el futuro, al aroma del azahar que ascendía acariciando las fachadas.

Atreverse.



Ella se ata la trenza con dos nudos
de dedos ágiles y uñas sin pintar.
Compro el valor en la barra del bar,
al irme, me hablan los vasos desnudos;

ponen de ejemplo a los ancianos viudos
que al besarlos vomitan en el mar.
Su pena, no se puede reparar
mi pena sólo choca en mis escudos.

Latido que acelera en tu piel blanca,
mañana no será otro día, es hoy
que el miedo se olvida y la voz arranca

ahora que por fin llega el convoy
al andén donde su sonrisa franca
dará un sentido nuevo a lo que soy.

jueves, 11 de abril de 2013

TU ESPALDA EN LA PARED


Tu espalda en la pared, cansada, dormida

Mis manos en las tuyas, rescatadas, dibujadas

De qué rama colgara tu nido resquebrajado, nómada, perdido

El café te espera, humeante, aburrido

La pared te aguarda, sucia, marchita en el tiempo

Mi mente cruzará la red y te buscará entre los miles de nombres expuestos

Y tus letras buscaré en la pantalla, bailando, jugando a perderse

El viento jugará con tus ojos verdes huidos, ciegos, pero anhelantes

Tu espalda en la pared, cansada, dormida, despertaré al fin.


KPSolero
Abril 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

La lluvia, la voz y la tragedia.



-¿Porque escribir hoy, después de una semana? -la voz, esa extraña voz, es apenas audible en el silencio, como si no se atreviese más que a susurrar.
-¿Cómo puede caer tanta agua del cielo? -trato de no escuchar a esa voz, porque sé a qué Cielo se refiere (y me da miedo).
-El martes -continúa la voz, retumbando como si ahora hablase desde dentro de una caverna-  a las nueve de la noche empezó a llover y no paró.
-¿Él lo sabe? Tú que piensas… 
-No, no reces a la distancia y contesta: ¿Él lo sabe?
-¿Él sabe que esta calle en La Plata era un río que se llevaba todo? los coches, las ramas de los árboles, los muebles flotando y la vida hundida.
-Dime ¿Él sabe que cada casa era un Titanic? ¿Sabe que en estos doscientos metros de calle, que en estos doscientos metros de agua- porque esa noche todo era agua, arriba y abajo- murieron diez ancianos?
-Tu qué crees: ¿Él puede no saberlo?
-Dime –ahora la voz parece que me habla desde dentro-¿en qué crees cuando Crees?

Gustavo.

martes, 9 de abril de 2013

Desde el tejado.



Si subes conmigo al tejado,
de la casa de campo de los sueños
que de niños fraguábamos al horno,
te propongo tocar el cielo
sin más promesas que el presente
que la luna regala a tus ojos esta noche,
que la vista del viejo puente
centinela del río que no existe
y que tanto mojó tus pies desnudos.
Contabas la edad para irte al ruido
de altavoces, pastillas y alcohol.
La noche del invierno fue tu peor infierno,
con la virginidad perdida
prometiste olvidarlo todo.
Ven conmigo al recodo
quizá llegue allí el viento
que en sus alas llevó el primer poema
que puse en el silencio que tu oído
tanto anhelaba.
Ven conmigo al tejado de nuestra casa antigua
renueva la visión del mundo exigua
en la teja que fue testigo de nuestro primer beso

domingo, 7 de abril de 2013

TIEMPO DE SUPERVIVIENTES


            El Libro de nuestro amigo y compañero Pepo, “El tiempo de los bárbaros”, respira por sí solo, como un animal pacífico, enorme. Como un oso que se desplaza por la nieve blanquísima de su portada. Se te acerca lenta y pesadamente, a veces se desliza juguetón por el hielo de la transparencia y finalmente se abre en un abrazo peludo y cálido que te atrapa...

Pero es más, es un reducto de pensamientos exhalados desde la intimidad, de un poeta que usa, como única defensa contra la barbarie, la palabra. La ligereza del libro engaña, en su interior contiene todas las piezas de un puzle secreto que solo conoce su autor y con el que pretende, lo logrará, lo sé, recomponer el mundo.

Será un mundo de supervivientes, de personas, niños inocentes sobretodo, que dejarán ser y vivir al diferente, incluso al que te evita por la calle, o al que respira cerca de ti. Y así, las páginas de este libro, leve, amigo, se van abriendo dejando al lector una sensación de paso alterno entre vidas paralelas, de un hombre que no defiende nada, o que lo defiende todo en una lectura total, que nos hace más humanos.

Y finalmente, tras pasar de largo despreciando ese botín de guerra que adoran los bárbaros, y mirando directamente a los ojos del lector, que con la respiración contenida ya no sabe que poema leer, Pepo te sopla descaradamente: “Que gran obra, que amor hacia lo humano -se decía- abrirle los caminos de la luz a la azalea”, y te desarma.


viernes, 5 de abril de 2013

Al otro lado del cristal.


Llueve y miro a través de la ventana,
buscando la farmacia de los sueños
para comprar color entre las gotas
del deseo de verte en sfumato,
y que tu voz acabe con el negro
de los días presentes, de los besos ausentes.
Estás al otro lado del cristal
que no mide en kilómetros el tiempo
ni en horas la distancia que me duele.
Me pierdo en las palabras, espero a que tú abras
el cofre con la tinta de una historia
verde, como pupilas que regalan insomnio
de oro, como las botas de la luna.
A través del cristal desconoces los suspiros
en la última mirada de la tarde
apagando la luz de las lecturas
de historias que deseo regalarte.

jueves, 4 de abril de 2013



Me faltaba aire

En el pequeño estudio de cuarenta y siete metros Nerea ya no se siente a gusto. El aire le resulta pesado... y respira con dificultad. Las orquídeas han perdido hace tiempo su acostumbrado esplendor y ahora se niegan a producir nuevos brotes.

Ella recuerda cuando lo alquilaron hace solo dos años, con cuanta ilusión lo decoraron... Entonces los pocos metros le parecían perfectos, más íntimos, una forma de estar más juntos y unidos.

Las escasas estanterías quedaron rápidamente repletas, abarrotadas con los libros y CD de Andrés. Ella por fin había logrado reducir al mínimo sus pertenecías: tres libros, cuatro CD y dos cuadros. Lo de la ropa todavía no lo había conseguido en su totalidad, pero comparándolo con el pasado, era todo un éxito. En una maleta cabría todo.

Las orquídeas siguen sin  crecer. El aire es cada vez más denso y escaso.
El difusor con aroma de jardín oriental ya no produce ese olor cargado de sensualidad y misterio.
 Nerea respira cada día con más dificultad en ese minúsculo y opresivo espacio.

- Andrés, tenemos que hablar.

- ¿De nuevo  el ahogo y la insatisfacción?

-  Esta rutina  me roba  toda la vitalidad.

Andrés, como siempre, parece estar en otra parte y no contesta.

Nerea ha tomado la decisión. Saca del altillo su Sansonite plateada, va depositando las prendas con una aparente  y ensayada calma. Aun así, un leve temblor recorre su mano derecha, mantiene los labios apretados, frunce la nariz y le vibran las aletas nasales. Pero Andrés parece no darse cuenta, está como de costumbre ensimismado o le falta valor para asumir otro fracaso.

- Nerea, ¿estás segura?
- Lo estoy Andrés, llevo meses ahogándome en estos escasos  metros...

- ¿No te llevas las orquídeas?
- No, haz con ellas lo que quieras. 

Al salir  y cerrar la pesada puerta  del estudio tras ella, Nerea, por fin al aire libre, respira profundamente.  Piensa que al exterior el soplo es diferente, ya lo nota y la sensación de ahogo es cada vez más leve.

- Me faltaba aire. -Lo dice en voz alta, aun sabiendo que Andrés ya no puede oírla.

martes, 2 de abril de 2013

Retazos de vida

Muro alto insalvable
No permitas que mi tiempo
Transcurra al ritmo de tu cemento con musgo
He cruzado setos en busca de algún diamante
Sin esfuerzo
He pescado en ríos de aguas retorcidas
Con éxito
He despreciado retos de cheques concedidos
Por orgullo
He vivido al hilo de tejidos desfibrados
Con ellos
Y en el banco reposaban los zapatos para saltarte.