sábado, 22 de junio de 2013

Yo decido el final.




A simple vista se podría decir que se relaja con el primer cigarrillo de la mañana, pero la verdad es que ha pasado la noche sin poder dormir. El calor nocturno y un opresivo y obsesivo pensamiento han mantenido inquieto su sueño. Ahora ya solo quedan un solitario vaso de whisky descansando sobre el alfeizar y el pegajoso calor de junio, que el viejo ventilador no llega a eliminar. Saborea la amarga nicotina mientras en su cabeza late la última frase de Frank: “Me voy, porque te quiero tanto que no puedo vivir con alguien de quién me avergüenzo”. Su mente se afila, la ciudad desaparece. Solo queda el ronroneo grave, pesado, lento, del ventilador.

¾     Hipócrita –escupe suavemente y le da otra bocanada al cigarrillo-. Eso no se lo traga nadie–y tira la colilla por la ventana.

Observa como cae por el vacío, consumida; “un despojo de lo que fue y que nadie deseará nunca más”. Coge el paquete y enciende un cigarrillo. “Necesito otra copa”. Se levanta pesadamente y rebusca entre la ropa de la noche anterior una bolsa de papel de la que saca una botella medio vacía de whisky. “Ah, Dios existe y aún me quiere”, y bebe directamente un trago largo de regreso a la ventana. Abajo se escucha un choque de coches, seguido de un tumulto de personas. Disfruta del espectáculo desde su palco. Los actores se mueven incesantes, entran y salen, policías, médicos, señoras con niños que solo buscan su minuto de gloria… o quizás busquen una alternativa a sus patéticas y anodinas vidas. Y en medio de esta vorágine urbana perfumada de gasolina, un pensamiento ilumina su adormecida consciencia.

¾     ¡Claro! Todo ha sido un sueño. Frank no se ha ido.

Tira el medio cigarrillo por la ventana y se agacha para ordenar los papeles que tiene desparramados por el suelo. Ansiosa, busca el que hará que todo vuelva a ser como debe ser y entonces… una explosión que la tira al suelo.

¾     Ahí estas, jodida página. Ven con mami.

Alza la página, como si de la ubicación del Santo Grial se tratara, y la mete en el rodillo de la máquina de escribir. Tacha la última frase y escribe golpeando con determinación:”Por suerte para ella, todo había sido un sueño desagradable, porque a su lado seguía Frank, mirándola a los ojos y diciéndole lo guapa que estaba.

FIN.”




8 comentarios:

  1. Buen relato Daniel. Lo has cambiado mucho desde el que mandaste inicialmente. Felicidades

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  2. Gracias, compañero. Por cierto, menuda caravana la tuya. Me encantó.

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  3. Por cierto, advierto que el final es decisión del personaje, no mío. Nunca se me ocurriría acabar una trama con la idea de un sueño. ;)

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    1. Me gustaría que me explicases cómo consigues que tus personajes decidan cosas. Me ayudaría a resolver muchos problemas...
      Por cierto, me encanta el relato.

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    2. Es difícil. A veces basta con una charla, otras les tengo que invitar a unas cañas, y las otras, las más, son tan testarudos que no me dejan aconsejarles como deben hacer sus acciones. Y es que la testarudez del creador se refleja en sus personajes.

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  4. Me ha encantado! No sé si el relato lo has inspirado de la imagen , si es así me impresiona! me recuerda a un libro de Camilo José Cela, no recuerdo bien el título, donde con una imagen o texto o cualquier cosa creaba el relato -algo complejo de hacer, pero muy creativo- si así lo has hecho te felicito encarecidamente, si no pues sigo haciéndolo porque me ha encantado el relato, muy bueno. Te felicito y saludos!

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  5. Me ha gustado mucho, aunque me he leído dos veces el final¡¡¡ pero me ha parecido original y bien escrito.

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  6. Muchas gracias, compañeros. Me anima mucho saber que mi relato sigue gustando.

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