miércoles, 25 de septiembre de 2013

A quién interese, parte 2 de 3.

Día 11º
El médico y la enfermera están repartiendo ansiolíticos y calmantes entre los casos más graves. De momento la tensión continúa y el comandante, bajo consejo del psicólogo, ha empezado a diseñar ejercicios en grupo para mantener nuestra mente ocupada.

Día 13º
Nuevos golpes provenientes del hangar han hecho revivir el miedo y la tensión del otro día. Por suerte, solo era un anclaje del hangar que se había soltado y caído contra un vehículo. Nadie había vuelto al hangar desde el incidente y la nueva imagen, todo cubierto de polvo, nos ha devuelto a la realidad del exterior. Incluso si sobrevivimos a la tormenta, podríamos estar bajo algunos metros de arena. Sería como rescatar a alguien de una avalancha. Más tiempo aún solos. Nadie lo ha dicho, pero se ve en las caras.

Día 15º
Estoy harto de los ejercicios. Son tediosos y no hace más que recordarnos que estamos atrapados. Se empiezan a formar claramente grupos. Distingo tres o cuatros e incluso yo mismo estoy por unirme a alguno de ellos. La culpa es del comandante, que se ha demostrado débil e inseguro. No está capacitado para el mando en una situación como esta.

Día 16º         
Estoy decidido. Me he unido a un grupo de siete hombres y mujeres. Casi todos biólogos o médicos. Creo que el mejor grupo, el más preparado para sobrevivir si se complica la cosa, porque tenemos con nosotros al único miembro que ha servido en el ejercito. Es verdad que no hay armas pero no importa, cuando se sabe, cualquier cosa sirve.

Día 18º
Los grupos ya son declarados públicamente. Solo el comandante y algunos miembros siguen “neutrales”. Supongo que serán los primeros en caer, porque ya hemos dejado de colaborar entre nosotros. Es increíble la facilidad con que retrocedemos 10.000 años de sociedad humana.

Día 19º
Una de los sistemas de mantenimiento del taller ha fallado, provocando que salte una válvula de aire comprimido. El impacto ha dejado a un miembro de los informáticos con dos dedos menos. A pesar de sus ruegos, el médico y la enfermera han dudado en ayudarle. Los dedos no lo pudieron salvar, pero cortaron la hemorragia. Está vivo, pero la situación ha demostrado que no colaboramos juntos. Me pregunto que hacía ese informático en el taller, si es un área cerrada.

Día 20º
El incidente de ayer ha hecho que hagamos acopio de materiales no comestibles. Cada grupo se ha reubicado en algunas zonas del complejo que aún están operativas. El grupo de los geólogos será el primero en caer, lo sé. Son solo cuatro, están mal ubicados y no tienen de nada. Me temo que los informáticos están en la mejor posición. Dominan los sistemas vitales del complejo y nadie sabe lo que han ido recopilando en todo este tiempo. No quiero dejarlo por escrito, pero si algún día salgo de aquí, quizás esto ayude: ayer encontramos en una de las habitaciones de la zona cerrada a una geóloga muerta; la habían atado y estaba desnuda, de modo que no hacía mucha falta que el médico diagnosticara que había sido violada. Estaba más congelada que un iceberg. A pesar de los esfuerzos del comandante por investigar, nadie habla. Ha perdido por completo su autoridad y las mujeres han empezado a ponerse nerviosas. Todo apunta a esos malditos informáticos.

Día 21º
Ayer apareció muerto el comandante, con un destornillador en la nuca. Todos estábamos reunidos salvo el grupo de geólogos. Los ánimos se han disparado y hemos ido como salvajes a ajusticiarlos  Solo ha hecho falta que tuvieran una caja de herramientas para que los condenásemos sin juicio. Les apaleamos con todo lo que encontramos, los arrastramos hasta el hangar y ya inconscientes, les arrojamos dentro. Cayeron amortiguados por la inmensa capa de arena, levantando un polvo a su alrededor que les acogió en su frío descanso eterno. Allí se quedaron, cada uno en una postura más extraña.

Día 23º
Nadie se acuerda ya de la tormenta. Nadie pregunta y los alimentos han desaparecido. Hoy a última hora, varias personas sean unido al grupo. Ahora todo está polarizado entre nosotros y los informáticos. Estamos organizando un orden al margen de ellos. Tenemos turnos, jerarquía de mando y estamos repartiendo la comida con sumo cuidado.

Día 24º

Me he tirado a la enfermera Karen durante la guardia. Nos teníamos ganas desde hace tiempo y, psicológicamente, creo que es bueno que podamos confiar el uno en el otro. Supongo que será enamoramiento. Ha salido por si solo, pero ¿qué haremos cuando no haya comida?

4 comentarios:

  1. ¡Protesto enérgicamente! ¡Ya está bien eso de echar siempre la culpa a los informáticos!

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    1. Ja, ja. Me parece que ese San Benito no nos lo quita nadie. Ya veremos como acaba. Da un voto de confianza.

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  2. Esta parte sube el tono y me gusta mas. Ya se queda uno deseando leer la última !
    Yo estoy con los que piensan que los informáticos tienen gran parte de la culpa de lo que está ocurriendo en el mundo.

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    1. je, je. Y dale. Bueno, os pongo la última y espero no desilusionar a nadie.

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