sábado, 7 de septiembre de 2013

DESDE LA OSCURIDAD

Me he despertado súbitamente y no sé dónde estoy. Todo está oscuro y tengo en la boca un regusto acre, como de yeso. Me viene a la memoria la embarazosa escena de anoche, cuando se abrió de repente la puerta del dormitorio y el marido de Diana apareció en el umbral. La situación era ridícula.
    Nosotros sin ropa y en una postura vergonzante.
    El doctor Rodríguez, mirándonos.
    Y no sé cómo definirlo, pero parecía que en su rostro se dibujaba una cínica sonrisa.

    Lo último que recuerdo es el bote de spray que él tenía en las manos y con el que nos estaba rociando. Una fina lluvia humedecía nuestros cuerpos desnudos y culpables.

    Aún no consigo saber dónde estoy. Siento una gran opresión en el pecho. Sólo puedo mover el dedo gordo del pie izquierdo y mi mano derecha. ¿Qué me pasa?
    Ahora siento en la mano como un cosquilleo y sí, parece que son unos dedos que están acariciándome. ¡Dios mío! ¿Pero dónde estoy? ¿Y quién está a mi lado?

    Y, de repente, se hace la luz en mi cerebro.
    Un grito de terror se gesta en mi garganta, pero no consigo expulsarlo.

    En su despacho, el doctor Rodríguez pasa una mano por la pared que está en el fondo, tras su sillón de cuero negro, y comprueba que ya está casi seca.
    Toma de la superficie de la mesa un martillo y una escarpia, y clava ésta en la pared, algo más arriba de la altura de su cabeza. Deja el martillo y coge el cuadro que descansa sobre el suelo, apoyado en el costado del escritorio.
     Lo levanta y lo cuelga de la escarpia.
    Retrocede unos pasos, sonríe satisfecho y se vuelve hacia la puerta. 
    Apaga la luz y sale del despacho.


  En la pared del fondo, que aún huele a pintura fresca, el cuadro “Los amantes”, de René Magritte, parece titilar en la penumbra.


3 comentarios:

  1. Un relato que no deja indiferente. En todo caso, me dejas inquieto. Si bien al principio, parecía un sueño, la aparición del doctor con su cuadro me ha descolocado del todo. ¿Me puedes orientar en mi ceguera? Saludos.

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  2. ¿Es que nunca una amante celosa te ha emparedado?

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