miércoles, 9 de octubre de 2013

Vaivenes

Acaricio dos rosas de luz verde
y pétalos de trenzas,
lo suficientemente largos
para abarcar la noche de reposo
que precisa el renacimiento
de la esperanza.
Mi mente perdida se para
ahora en el andén de tu sonrisa,
donde espera el vagón
que la lleve al comienzo del camino,
después de la frontera de los golpes
que hallé en mis pasos inseguros
buscando el equilibrio.
La puerta del vagón se abre y olvido
el pasado besando su carne tibia y suave,
dejándome llevar
por la calma que olvida que mañana,
la moneda podrá cambiar de cara
y mostrarse de otra manera
y en otra dirección que escapa de la sonrisa
perenne de tus labios de nácar y ambrosía.

2 comentarios:

  1. Hace semanas que no entraba por aquí y me encuentro con esta pieza. Más que el mensaje o el significado de lo que has escrito, me ha gustado mucho como has jugado sin miedo con el lenguaje. Felicidades Juanjo!

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    1. ¡Gracias! Más que juego, es una forma enrevesada de decir que lo que hoy es cierto, mañana puede ser lo contrario. Y a pesar de todo, la intensidad del momento, no cambia, deje las huellas que deje.

      Un abrazo JM. Y gracias por tu tiempo ^_^.

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