lunes, 18 de noviembre de 2013

Graffitis en una puerta vieja




Fue ver la foto de la vieja puerta color gris azulado y acordarme de aquel libro que compré en una librería de libros usados.  El libro, tapas duras, encuadernación en tela, era una especie de antología o selección de cuentos fantásticos y de ciencia ficción (¿ficción científica?), escritos por varios autores. 
De aquel libro, el cuento o la narración que más recuerdo,  era un fragmento de las Mil y Una Noches, me parece que seleccionado por Borges.  En esa historia, un hombre paseaba de noche por una ciudad desconocida y se encontraba con una puerta grande que le llamó mucho la atención: de dos hojas, como la de la foto.  Lamentablemente, cuando al día siguiente volvió, para verla con mejor luz y hasta a lo mejor animarse a golpear o a directamente tratar de abrirla, no pudo encontrarla.
Si hubiese aquí un psicólogo, cosa que por suerte no sucede, me diría: “recuerda ese cuento porque quizás, como el personaje del cuento, usted también quiso abrir alguna “otra” puerta y algo le pasó que no pudo hacerlo.
Y el tío o la tía, luego de decirte eso, te anuncia: mejor dejamos aquí, te cobra 50 morlacos y a tomar por saco.  ¡Como arruinó la psicología el mundo! Si hasta Tony Soprano hacía terapia.
Y después llegaron los otros, sí, que no sé si no son peores, los que dirigen los talleres literarios, o de escritura creativa: “una puerta, te dicen, es como la página en blanco que nos está esperando para que la abramos y así salga nuestro mundo interior”. “Y recuerden que el cuento, o lo que escriban, debe tener un final sorprendente para el lector”. Y dicho eso, a pagar también.
¿Y cómo se hace para darle un final sorprendente a algo después de mil años de cuentos y de literatura?
¿Qué de nuevo puedo decir yo, acerca de una puerta antigua, cerrada con candado, que guarda un terreno baldío?
¿Y de los graffitis, qué puedo saber yo? ¿Son una firma? ¿Son dibujos? ¿Son una declaración de amor?
¿Cómo puedo escribir algo nuevo yo, si sólo ví una foto? Yo no vi esa puerta, yo nunca caminé por esa calle.
Estoy casi seguro que me confunden con otro.

3 comentarios:

  1. Como te dije ayer personalmente, este texto es un gran ejercicio, me parece muy bueno que de vez en cuando escribamos cosas así que nos hacen experimentar y adentrarnos en territorios extraños...pero así se avanza.
    A ver si entre todos animamos el blog y este tira a su vez del club, textos como este de Gustavo ayudan un poquito , y los demás que participáis a menudo, como Jose Luis con sus entradas tan divertidas y sus comentarios, y Juanjo con su racha poética, todos podéis ayudar. Un poquito cada uno... y lo logramos.
    Un abrazo y buen miércoles

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  2. Entre ficción y realidad. Más realidad que ficción diría yo. Un poquito de pesimismo y mucho de creación. Sigue sorprendiéndonos, por favor!!

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