miércoles, 20 de noviembre de 2013

Noche de agosto



Era una noche de agosto. La luna acababa de salir en todo su esplendor inundando los cipreses con una luz tenue y callada. A pesar de la contaminación, unas estrellas tímidas rodeaban la esfera  color membrillo.

 De repente un grito agudo y aterrador surgió del fondo del jardín, cerca del limonero enfermo.

 Todos quedamos enmudecidos, nadie reaccionó, hasta que volvió a  repetirse, esta vez con más intensidad. Entonces el anfitrión se levantó de la mesa con preocupación  y un extraño centelleo en sus pupilas.

 Los demás, los siete invitados y yo, nos quedamos quietos, incómodos... sin articular palabra. El silencio se hizo de repente tan intenso y molesto que yo no pude soportarlo. Me  levanté despacio y fui al cuarto de baño.

Por la diminuta ventana ovalada pude entrever de donde provenían esos lamentos inquietantes. Se trataba de una extraña criatura derrumbada en la hierba... No era un animal, ni tampoco un ser humano, sino una  mezcla insólita de ambos. Parecía estar herida, un hilo encarnado manaba de su único ojo, chorreando sobre un cuerpo deforme y peludo de color lechoso...
 No había mucha luz y quizás  estos recuerdos no sean del todo  exactos, han pasado algunos años de aquello.
Tiré de la cadena varias veces a pesar de no haber utilizado el inodoro, tratando de aparentar normalidad,  la verdad es que me encontraba bastante afectado, y por otro lado no entendía bien el porqué.

No pude terminar la vichyssoise y eso que estaba exquisita.

 Até cabos al recordar unos comentarios del jardinero y aunque en su momento no le presté  mucha atención, ahora vislumbro lo de "Contra natura".

2 comentarios:

  1. Inquietante, esta noche no he podido dormir pensando en el "bicho".
    Muy bien descrito. Bienvenida al relato "en negro"

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  2. buen relato, mina. me ha parecido observar a lovecraft a la mesa. me gusta esa contra-natural.

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