domingo, 3 de noviembre de 2013

Virtual

Detrás de una muralla cibernética,
vive una foto hermosa, tan morena,
como el cielo a las doce de la noche.
Su mirada profunda te contagia
la paz imaginaria que no tienes.
La mujer de la foto luce y brilla
color blanco en sus dientes de futuro.
Su verso es la matriz de la empatía,
un segundo extra del amanecer,
que aún conserva pliegos de la noche
que se resiste a terminar
en los números rojos del reloj
con formas todavía desiguales.
Levanto la persiana y hay más luz,
desde el monitor miran ojos negros
junto a versos que aprendo de memoria.
Me hace bien, pero no sé si es real.

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