lunes, 12 de enero de 2015

Ahora

Sin medir la vida en horas
y midiéndola en latidos
siento el tiempo más completo
cada vez que estás conmigo.
No hace falta el para siempre
del futuro indefinido,
porque ahora sólo existe
el segundo que yo habito
en la paz de tu regazo
que descansa lo vivido
en los días menos buenos
donde nada te ha salido;
en los días que la suerte
con su azar te ha bendecido.
Yo no entiendo de las fechas,
ni de décadas ni siglos;
el mejor tiempo del mundo:
el que puedo estar contigo.
Luego haremos otra cosa...
y también será bonito,
recorrer esa distancia
que otra vez junta caminos
y volver a comenzar,
a escribir otro capítulo,
de ingredientes diferentes
que mezclar en el abismo
donde duermen tantas dudas
que precisan de un barrido
de la escoba Voluntad
y limpiar nuestro destino
de designios del futuro,
que será lo que hemos sido,
si es que llegamos a ser
y nos perdona el olvido.
Ahora quiero abrazarte,
por si mañana te has ido;
ahora será el momento,
y me muevo y lo consigo...
Es muy fácil, ya está hecho
y en tu rostro luce un brillo
que sólo dura un momento,
el momento que estoy vivo.

3 comentarios:

  1. Si tuvieramos que medir la vida en latidos, más de uno acabaría en el hsopital.

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  2. Seguramente cuando late fuerte es cuando uno siente que está vivo.

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